Sembrar nobleza para que germine un futuro mejor

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El programa Barrios y Comunidades asiste a los vecinos de las zonas periféricas de la ciudad.

Una Fundación con sede en Paraná realiza distintas acciones humanitarias que van desde el diseño y realización de huertas, sostenimiento de programas educativos, limpieza de baldíos y cursos de agua, hasta la eliminación de mini basurales y plantación de árboles. EL DIARIO dialogó con la voluntaria Nerina Aiello.

Valeria Robin / [email protected]

 

Son numerosas las instituciones que realizan labores de interés social, desde distintas perspectivas y programas; y con diversas formas de involucramiento en los territorios, en base a interrelaciones diversas con las entidades intermedias.

La riqueza de estas experiencias es ese saldo favorable que ayuda a imaginar un futuro mejor y mucho más concretamente un presente más humano. Por cierto, los grupos que sustentan cada línea de trabajo están convencidos de que están haciendo lo conveniente; también la Fundación El Arte de Vivir, una entidad con sede en numerosos países, que organiza en Paraná una serie de propuestas desde la convicción de que el ser humano posee además una dimensión espiritual y que desde ese reencuentro debe trazar los caminos de salida a la actual situación.

El Arte de vivir consta de dos líneas de acción fundamentales: el dictado de cursos y talleres, y las actividades de extensión. Ambas aristas comparten el objetivo de generar conciencia y promover los valores humanos, lo que se complementa con meditación, técnicas de respiración y yoga.

Para hacernos una idea, dentro de las acciones de servicio, están los distintos programas, como Cárceles, que apunta al rescate de los valores humanos en los contextos de encierro, enseñando a manejar el estrés, y la agresividad; Barrios y Comunidades, que a través de talleres y encuentros busca fortalecer los grupos humanos; Manos que ayudan, donde se asiste a personas en situación de calle; Conciencia Ambiental, que aspira a multiplicar el compromiso con el ambiente natural y humano; Educación, que se enfoca en mejorar la convivencia y construir una cultura para la paz.

PROFUNDIDADES. El diálogo que mantuvo EL DIARIO con Nerina Aiello sirvió para repasar el trabajo hecho hasta ahora y conocer las diversas acciones que despliega la fundación en la ciudad, en las que no falta la introspección por cierto, sino que se practica desde una propuesta integral por mejorar los entornos físicos, materiales y afectivos.

Como se señaló, una de las líneas de trabajo de las que Aiello es Plantar Amor, un proyecto de servicio donde voluntarios de la Fundación el Arte de Vivir y vecinos se juntan a plantar árboles en las veredas, forestando los barrios periféricos de las ciudades.

–¿Qué sucedió con las actividades de la Fundación una vez que se decretó el confinamiento?

–De a poco vamos organizándonos, porque obviamente tuvimos que suspenden los encuentros presenciales y adecuar ciertas actividades para poder llevarlas a cabo igual, sin dejar de tener en cuenta las medidas implementadas para frenar el coronavirus. Hay acciones, como la limpieza de los ríos, que tuvimos que suspender en este último tiempo, y otras para las que estamos haciendo los trámites para reanudarlas, en función de los permisos y protocolos municipales.

En este momento estamos abocados a la elaboración de notas, y autorizaciones para hacer plantaciones de árboles; estamos planificando la reforestación un predio que está en Miguel David y Salvador Caputto, es un lugar privado donde hay canchas de fútbol, y vamos a plantar unos 20 árboles.

También contamos con el programa Aliviarte que está pensado especialmente para los profesionales y trabajadores del ámbito de la Salud. Son talleres y cursos gratuitos, que constan de meditación, técnicas guiadas para dormir mejor, y sesiones guiadas de estiramiento físico.

–Una de las acciones que tienen lugar en la ciudad es la de forestar…

 –Sí, dentro del Servicio de Conciencia Ambiental está Plantar Amor, que se aboca a la reforestación de espacios públicos y privados. ¿Por qué Plantar Amor? Porque hay que reforestar para contrarrestar las emisiones de Co2 y todo lo que contamina. Los árboles son sumamente importantes, no solo absorben el agua, dan sombra, nos brindan madera, papel, y oxígeno, y sin él no tendríamos vida.

Plantar Amor nace en 2012. En Argentina, desde que comenzó la campaña, se plantaron más de 27 mil árboles.

Desde esta línea de trabajo estamos programando la celebración del Día del árbol, que es a fines de agosto. La idea es que en todos los sitios donde funciona El Arte de Vivir o donde haya personas que quieran participar de la fecha, se sumen forestando desde su lugar.

ECHAR RAÍCES

–¿Cuál es la historia de Plantar Amor, en Paraná?

–Es un movimiento reciente en la ciudad; pero la experiencia ha sido fructífera; desde que comenzamos en 2018, plantamos más de  500 árboles. Una de las actividades más significativas que realizamos fue en diciembre del año pasado cuando realizamos un trabajo en conjunto con Municipalidad. Plantamos unos 200 árboles en Paraná y otros 200 en Colonia Avigdor. De esa actividad participaron algunas escuelas; fue muy reconfortante porque los niños se sienten parte de las actividades y son los primeros en aprender a cuidar los árboles y la naturaleza en general cuando se les enseña con el ejemplo. Estas acciones educativas son fundamentales porque muchas veces se tala por falta de información; en ese sentido nuestro proyecto a concientizar para que se puedan ver los resultados a corto y largo plazo.

En la ciudad falta reforestar mucho, hay una faltante de aproximadamente 20 mil árboles; tenemos bastante trabajo por delante pero la Municipalidad y los vecinos siempre han sido receptivos a nuestras propuestas. De hecho, en este momento estoy participando de la Mesa de Arbolado que ha conformado la Municipalidad para reforestar ciertos espacios públicos.

–¿Cómo consiguen los árboles?

–Contamos con el apoyo y el aporte de la Municipalidad; y también tenemos un link en la página https://www.fundacionelartedevivir.org.ar/ en donde recibimos donaciones de particulares, comercios y algunos viveros de la ciudad. También hay vecinos que hacen árboles y nos llaman para que los busquemos, como el caso de una señora que nos vio regando los árboles del Parque Urquiza , (que estaban recién plantados) y se acercó para donarnos 15 árboles.

Todas las formas en que las personas colaboran son valiosas para la Fundación; por ejemplo, el dinero es utilizado para los casos en que se necesita una especie específica para un determinado lugar.

–Claro, no en todos los sitios se pueden plantar los mismos árboles…

–Para los asuntos referidos a la especies de árboles y dónde plantarlos, pedimos asesoramiento a las personas encargadas del área Parque y Paseos de cada municipalidad. Les indicamos dónde se van a plantar y nos pasan una lista de especies posibles para ese sitio en especial.

¿Cuál es el criterio que aplican a la hora de forestar?

–Recorremos las casas, puerta por puerta ofreciendo plantar árboles en las veredas de los vecinos a cambio de que tomen el compromiso de cuidarlos. También damos talleres en escuelas, centros de rehabilitación y cualquier institución que esté dispuesta a cuidar árboles que luego serán plantados en la vía pública.

En otros casos buscamos un lugar donde haya faltante de árboles; y reforestamos ese lugar; convocamos a los vecinos y voluntarios, y a todo aquel que se quiere sumar porque no hace falta ser parte de la Fundación para participar. Mientras plantamos, explicamos la importancia de los árboles bajo la siguiente consigna: nosotros les regalamos el árbol, y quien lo recibe se regala la tarea de cuidarlo, regarlo, quitarle las hojas cuando están secas.

Todas las actividades y jornadas que hacemos son finalizadas con meditación y yoga.

En acción

“¿Cuál es la experiencia de los programas en la ciudad?”, quiso saber EL DIARIO. “A través de Manos que ayudan hemos asistido a la gente del CIC (Centro de Integración Comunitaria), hicimos yoga, meditación; y este mismo programa en Buenos Aires estuvo repartiendo frazadas”, indicó la entrevistada.

Luego, añadió que “con el programa Barrios y comunidades vamos a distintos sectores, asistimos con alimento a merenderos, ayudamos a dar la leche, jugamos con los más chicos, y llevamos distintas a actividades para hacer en grupo”.

Acto seguido, Aiello contó que “Conciencia Ambiental hace limpieza de parques, plazas, ríos, y distintos espacios públicos; separa los residuos, y hace compost con la basura orgánica”. En esa línea indicó que “también tiene el propósito de que las personas puedan reflexionar sobre el consumo de bienes, que se pueden preguntar si lo que compran es necesario”, por eso, desde un tiempo a esta parte “tratamos de tener mayor presencia en los barrios”. Puso como ejemplo lo que sucede en Bajada Grande. “Hay vecinos a los que les estamos enseñando a hacer huerta, aprovechando que desde Desarrollo Social se están repartiendo semillas”, indicó.

En otro tramo de la entrevista, Aiello contó que “por medio del programa Barrios y Comunidades damos la leche a los chicos en rincones pobres de la ciudad como Gaucho Rivero y El Perejil; les enseñamos a meditar, a hacer yoga, y hacemos plantación de árboles junto a los vecinos”.

Multiplicar el esfuerzo

Al ser consultada por los efectos de la pandemia, producto del Covid -19 Aiello evaluó que “esta situación nos hizo reflexionar sobre cuán conectados estamos los seres humanos, porque algo que comenzó en la otra punta del globo, hoy  nos repercute a nosotros y a todos”.

En ese sentido, expresó que “es habitual tener el convencimiento de que estamos lejos unos de otros, que no tenemos nada en común con algunas personas, pero estos escenarios nos demuestran que estamos equivocados, y que la alternativa para salir adelante es en conjunto”.

El porqué de la meditación

Ante una consulta de EL DIARIO, Aiello indicó que “algunas personas piensan que no pueden meditar porque imaginan que tienen que hacer algún esfuerzo inalcanzable; y la meditación no es un esfuerzo sino disponerse a descansar el cuerpo y la mente”. Fue entonces cuando explicó que “producto de la meditación a las personas se les aclara el panorama, tienen  mayor conciencia de sí, y en función de los objetivos que se fijan se pueden concentrar mejor en las tareas cotidianas”.

En esa línea agregó que “la meditación ayuda a equilibrar y armonizar nuestro cuerpo y mente, libera a las personas del lastre del pasado y las anima a afrontar sin entidades el futuro”.

En los Archivos, un registro fotográfico de la limpieza del Rio y Playa Thompson, llevada a cabo por el programa Conciencia Ambiental.

Cómo ayudar

Debido a la situación actual, desatada por la pandemia, son numerosas las familias de la ciudad que perdieron su fuente de ingreso, por lo que desde un tiempo a esta parte no tienen cómo solventar los gastos diarios como los elementos de limpieza e higiene, y la comida. Es por eso que desde El Arte de Vivir se han dispuesto distintas estrategias para ayudar a los que menos tienen. “Desde el Programa Barrios y Comunidades estamos asistiendo al merendero Rayito de Sol, de Bajada Grande, y a vecinos del Barrio El Perejil; en total son unas 50 familias con las que estamos colaborando”, precisó Aiello, antes de expresar que “todo aquel que quiera, está invitado a colaborar con estos vecinos que no tienen la comida diaria; pueden donar verduras, legumbres, leche, chocolate, además de juguetes, ropa, y libros”.

Todas las actividades realizadas por la Fundación culminan con yoga y meditación.

Para realizar donaciones, los interesados pueden comunicarse  al 343-4728383 (Arik), o al 343-4690333 (Nerina) para coordinar la entrega.

También, se puede realizar una transferencia bancaria a través de la página https://www.fundacionelartedevivir.org.ar/ o en los siguientes links:

Monto $250: https://bit.ly/3f0hE1k. Monto $500: https://bit.ly/3761EZ4. Monto $750: https://bit.ly/2AMTsAK. Monto $1000: https://bit.ly/37bSH0j