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jueves, julio 9, 2020
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    Un femicidio atroz, en la memoria de un pueblo

    Se cumplen trece años de uno de los hechos más aberrantes del norte entrerriano y que marcó el lado oscuro de la localidad de San Jaime de la Frontera. La madre de la víctima, Alejandra Tigua, dio cuenta de un hecho que tiñó de negro a la sociedad y que perdurará eternamente.

     

    KEVIN RIVERO

    [email protected]

     

    El 17 de junio no es un día más en San Jaime de la Frontera. Sin lugar a dudas, el crimen de Eliana Tigua, ocurrido en 2008, en la fecha referenciada, marcó un antes y un después en la historia del pueblo ubicado en el extremo norte entrerriano. La joven de 18 años había concurrido a un boliche bailable de la ciudad y en el retorno a su casa fue interceptada y asesinada brutalmente por Jorge Segovia, en las inmediaciones de la cancha de fútbol del Club General San Martín, ubicada a cien metros de la casa de la víctima, un lugar con poca iluminación. Nada volvió a ser lo mismo. Desde aquel entonces, el pueblito de tan solo cinco mil habitantes comenzó a moverse con una sospecha permanente.

    En diálogo con EL DIARIO, Alejandra Tigua manifestó sus sensaciones tras conmemorarse un nuevo aniversario del asesinato de su hija.

    “Trabajaba y estudiaba. Tenía muchos sueños”, aseguró Alejandra, refiriéndose a su hija.

     

    SENSACIONES.

    “Siento como que si hubiera pasado ayer. No lo voy a superar nunca y estoy consciente todos los días. Ninguna madre está preparada para vivir semejante atrocidad; me quitaron a mi hija, de un momento para el otro. No pude ni tocar a mi hija, no alcancé a despedirme, no logré ni siquiera darle el último beso porque sentía que no era ella cuando tuve que verla”, contó Alejandra, con la voz quebrada y la mirada desolada.

    La mujer sintetizó cómo transita la cotidianidad después de lo ocurrido: “Tengo que duplicar la dosis para poder dormir cuando está llegando el aniversario de su muerte. Me cuesta dormir más de cuatro o cinco horas por día. Si no tomo el medicamento, es imposible conciliar el sueño”, expresó, y agregó: “Me ha pasado que cuando recién había sucedido, me crucé con una chica y pensé que era mi hija. Me bajé de la bicicleta, la miré fijamente y era una vecina del barrio. Nunca me entró en la cabeza lo que sucedió y siempre me siento afuera de mi casa y con la ilusión que llegue. Siempre me imagino su silueta que venía pateando piedritas por el costado de la calle. Desde el rol de madre, nunca se me cruzó en la cabeza que me podía pasar algo así. Cada chica que asesinan, siento que me matan a mi hija nuevamente, y vuelvo a sufrir mil veces más”.

    “Nunca me vieron llorar en la calle porque estuve en shock durante mucho tiempo. Después de varios meses del asesinato, falleció mi marido. Me sentía culpable de alguna manera y comencé a darme cuenta de todo lo que estaba viviendo. Tuve que recurrir a un psiquiatra pero, por razones económicas, no pude seguir el tratamiento”, añadió.

     

    EL HECHO.

    El asesinato de Eliana ocurrió una noche cerrada, con baja temperatura y mucha neblina, como factores que beneficiaron el desarrollo del delito. Los testigos que fueron parte del juicio que determinó la condena a prisión perpetua de Segovia, aseguraron que el victimario estaba obsesionado con Eliana. En la madrugada trágica, la víctima asistió a Mambo Disco junto a su prima, Evelyn Gianovi. “Él se acercó y le dijo algo al oído a Eliana. Luego se arrimó a mí, y me expresó que hasta que no tuviera una relación con ella, no dejaría de insistirle”, había detallado para la causa quien fue la acompañante de la víctima durante las últimas horas con vida.

    Luego de haber pasado por la casa de Evelyn a buscar algunas pertenencias que había dejado antes de ir al boliche, Eliana emprendió la vuelta a su casa. Fueron los últimos pasos. A menos de cien metros de llegar, fue impedida por su asesino en las inmediaciones de la cancha de fútbol del Club General San Martín, un lugar donde la falta de luminarias viste de tenebrosidad las cercanías. Lo peor es que aún al día de hoy continúa de la misma manera.

    La víctima del femicidio fue encontrada luego de casi diez horas de intensa búsqueda de sus padres y fue hallada estrangulada –con signos que haber sido ahorcada con un cordón– con lesiones por todo el cuerpo, con la cara totalmente desfigurada y su madre aseguró que, además, “se ensañó con ella y le hizo una perforación cercana a la boca producida con un palo”.

    Un amigo del padre de la víctima contó que tenía una amistad con la madre del femicida. Luego del hecho, esa misma mañana, fue a visitarla. En ese momento se enteraron que Eliana había sido encontrada, mientras que el asesino dijo: “Sí, pero no van a encontrar ningún rastro porque había neblina y estaba muy frío. Se van a borrar todas las huellas”. Tras esto, Segovia le pidió que lo ayude a trasladarse hasta la escena del crimen, donde con una mirada inmutable observaba como si no hubiese sucedido nada. Unas horas más tarde fue capturado como sospechoso, y finalmente, condenado.

     

    ¿En libertad?

    La madre de la víctima brindó su perspectiva con respecto a la condena que recibió Jorge Segovia por el femicidio de Eliana: “Estoy disconforme con la prisión perpetua que logramos en su contra. Me comunicaron que debido a su comportamiento, en algunos años más podrá quedar libre nuevamente. Sinceramente, tengo miedo porque antes de que le dictaran la sentencia amenazó con matar a mi otra hija y a la prima que estuvo con Eliana en su última noche. Tengo incertidumbre. Hasta hace un tiempo preguntaba continuamente si él sigue en la cárcel. No estoy tranquila”.

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