El trabajo de los profesionales es uno de los más afectados

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Algunas especialidades profesionales empiezan lentamente a trabajar, pero el impacto a nivel general es formidable.

Aunque la inmensa mayoría de ellos apoya el aislamiento social, preventivo y obligatorio, los profesionales universitarios han sido de los más afectados por la situación que ha generado la pandemia de coronavirus. Una encuesta a nivel nacional así lo demuestra. En Entre Ríos, el colectivo representa a unas 23.970 personas.

 

Víctor Fleitas / [email protected]

 

Los profesionales universitarios vienen experimentando desde hace un tiempo los efectos empobrecedores de distintas políticas económicas. Pero el aislamiento social, preventivo y obligatorio profundizó la precariedad y agregó nuevos factores que se entenderán a la perfección si se indica que en algunos casos los ingresos pasaron a ser nulos, de un momento para otro.

A nivel nacional, los representa la Confederación General de Profesionales de la República Argentina, integrada por 34 federaciones, asociaciones y colegios. Una de esas instituciones es la Asociación de Entidades Profesionales Universitarias de Entre Ríos. Dos de sus directivos, Francisco Alegre y Amado Siede, dialogaron con EL DIARIO sobre este relevamiento que ayuda a confirmar hipótesis y a derrumbar algunos lugares comunes en torno a los profesionales universitarios.

“En el primer trimestre 2020, antes de la pandemia por el Covid 19, veníamos tratando temas de interés para la entidad, como la posibilidad de conformar una base de datos georreferenciadas que dé cuenta de la distribución de profesionales en la provincia”, señalaron, no sin agregar que, luego, “al tener que respetar el aislamiento social, preventivo y obligatorio, nuestros problemas se multiplicaron”.

Así, el relevamiento sugerido desde la CGP permitió recabar datos específicos sobre el impacto de la pandemia pero también otros que sirven para tener una mejor composición de lugar del sector. “Tal como lo demuestra la encuesta nacional toda la actividad que veníamos desarrollando se vio notablemente afectada”, indicaron, antes de remarcar que “nuestros ingresos, especialmente los del sector profesional autónomo, han sufrido y sufren tal como lo viene haciendo el resto de los polos productivos del país, aunque nuestro sector es como si fuera invisible para la opinión general”.

 

-¿Qué resultados arrojó la encuesta realizada, tanto a nivel nacional como en lo que respecta a Entre Ríos?

–La encuesta se organizó en base a seis diferentes regiones. La provincia de Entre Ríos quedó en la Región Pampeana, junto con las provincias de La Pampa, Córdoba y Santa Fe.

A nivel nacional se registró que el 71% de los profesionales encuestados son el principal sostén del hogar: el 58% es independiente y el 26% está en relación de dependencia, mientras el 13% combina salario con facturación. Esto ayuda a entender que si los ingresos han menguado son muchas las familias afectadas de manera directa.

Hay otras proporciones que son indicativas de la realidad. Por ejemplo, el 79% trabaja en el sector privado, el 35% trabaja en el sector público y el 12% trabaja en Organizaciones de la Sociedad Civil. Además, el 86% de los inscriptos en la AFIP son monotributistas; y el 46% alquila el lugar donde trabaja.

Otro dato relevante es que el 39% gana menos de 40.000 pesos. Y, al interior de los profesionales, las mujeres ganan en promedio un 35% menos que los hombres.

 

CUARENTENA

–¿Y cómo afectó la pandemia?

–Las consecuencias fueron medidas también: aproximadamente la mitad (51%) trabaja menos horas de lo habitual; dos de cada cinco de nosotros (39%) no puede trabajar porque el aislamiento se lo impide; y uno de dos (51%) experimentó una disminución de más del 40% de sus ingresos.

Ahora, si nos enfocamos en la situación de los profesionales independientes, tenemos que el 69% es principal sostén del hogar; el 60% paga un alquiler para desempeñar sus servicios; el 65% trabaja menos horas de lo habitual; el 60% sufrió una disminución de sus ingresos en un 60%; el 92% no se benefició con las medidas implementadas para paliar la crisis.

Pese a todo, el 65% de los profesionales consideró que las medidas de aislamiento social eran “muy adecuadas” y el 31%, “adecuadas”.

 

–¿Qué aspectos destacan de lo relevado?

–Creemos que con esta encuesta se puede visualizar cómo está conformada la población de profesionales. Además, ha dejado en clara evidencia algunas situaciones que estaban presentes con anterioridad a la pandemia, principalmente en relación a las condiciones laborales y a los ingresos. Como se ve, la disminución e incluso la inactividad laboral que conlleva el aislamiento impactó fuertemente a algunos profesionales más que a otros.

 

–¿Cuáles le preocupan especialmente?

-Al igual que en otros sectores el ASPO afectó directamente en el ingreso de dinero a los hogares. Es así que la mitad de los profesionales reconoce que trabaja menos horas que lo habitual. Y a más del 70% se le redujeron los     ingresos.

Todo se agrava cuando se trata de profesionales independientes, los que sólo facturan por sus servicios. En este sector el 65% trabaja menos horas, y al 90% se le redujeron los ingresos. Casi a dos de cada tres profesionales independientes se le redujo más del 60% el ingreso mensual.

 

–¿Hay trabajo en negro?

–El trabajo informal también está presente en el sector. Con un promedio del 2%, pero con mayor presencia en el sector privado y también en las Organizaciones de la Sociedad Civil, donde casi el 8% de los profesionales argumenta que son contratados de manera informal o “en negro”.

El trabajo informal o “en negro” llega casi al 1,7% de los profesionales que trabajan en el sector privado. Y en la provincia de Buenos Aires llega casi al 4%.

En términos generales el 46% de los profesionales alquila un espacio para ejercer su trabajo. Pero entre los profesionales independientes, la cifra asciende al 60%.

El ingreso promedio habitual el femenino en nuestra región es de 49.579 pesos y el masculino es de 72.829 pesos. La encuesta relevó que las mujeres profesionales ganan un 32% menos que los hombres.

 

A FUTURO

–¿De todos los problemas se sale volviendo simplemente a trabajar con normalidad o para algunas soluciones hacen falta otros esfuerzos u otras políticas?

–La sociedad -por no decir el país- ha sufrido, sufre y sufrirá una serie de consecuencias de esta pandemia, a las cuales no escapan los profesionales. La diversidad de las profesiones liberales o profesiones universitarias implica que la afectación sobre el ejercicio de las mismas no sea la misma para un profesional de la salud como para un profesional de la abogacía o de las ingenierías.

Demás está decir que el estado económico en que se encuentre la sociedad determinará la posibilidad de trabajo de los profesionales.

Hasta ahora los profesionales, hemos recibido poca acción política que intente resolver o paliar las consecuencias sobre nuestras vidas en esta pandemia. Tal vez sea adecuado convocar a un Consejo Económico Social con representación de todos los sectores.

 

PREJUICIOS

–Ahora, ¿cuál era la realidad del sector antes de la pandemia?

–Si bien existe la idea de que el profesional independiente cuenta con elevado nivel de ingresos, en los últimos 10 o 15 años se ha venido dando un proceso de pauperización del sector. De hecho, un amplio sector de profesionales universitarios está trabajando en relación de dependencia es decir se han convertido en asalariados y sufren las mismas inclemencias y adversidades que el resto de los trabajadores argentinos.

Por ejemplo, los jóvenes profesionales para ejercer de forma independiente tienen que afrontar un costo elevado para instalar sus consultorios, laboratorios, gabinetes y estudios. Y no es más barato mantenerse en la actividad autónoma.

Algunas especialidades profesionales empiezan lentamente a trabajar, pero el impacto a nivel general es formidable.

Se ha advertido que algunos de ellos se agrupan entre tres, cuatro o cinco profesionales y sólo uno de ellos se matricula en el Colegio o Consejo correspondiente y se inscribe como contribuyente de impuestos; realizando el trabajo entre todos ellos, pero solo uno abona los gastos y costos que la actividad representa.

–Repasemos. ¿Qué fortalezas y debilidades exhibía el sector?

–Sin dudas la mayor fortaleza de los profesionales argentinos es su buen nivel de formación académica, tanto de grado universitaria como de posgrado y la formación informal realizada desde los colegios, consejos y asociaciones profesionales. Esto también indica que es importante el nivel de organización que tenemos como sector, más allá de las diferencias existentes entre las distintas disciplinas.

No obstante, a estos sectores les cuesta accionar gremialmente y organizarse para exigir y conquistar más derechos y beneficios.

Y sus debilidades tienen que ver con las debilidades de todos los sectores trabajadores, que tienen niveles de ingresos bajos o medios. Los profesionales universitarios del sector público tienen un nivel salarial que no se destaca en relación al resto de los empleados públicos, a veces con una menor formación. La diferencia se establece con los profesionales que se encuentran establecidos desde hace mucho tiempo –más de 15 o 20 años de ejercicio profesional- sea en relación de dependencia o como autónomo.

Por otra parte, no existe en las administraciones públicas, sean estas de orden nacional, provincial o municipal, una voluntad o decisión de cuidar, mantener y conservar la calidad de los puestos de trabajo de los profesionales universitarios en la Administración: darles apoyo económico, material, mejorar la infraestructura y el equipamiento.

Además, entendemos que sería muy importante tanto para el Estado como para la sociedad, que la administración cuidara, formara y remunerara de mejor manera a quienes se han capacitado en los máximos niveles educativos. Aparece aquí el grave problema de la falta de concursos para ingresar, ascender y promocionarse en el ámbito público.

Entendemos que esto acarrearía un gran beneficio para la mejor gestión de lo público y por lo tanto del conjunto de la sociedad. No estamos hablando de una tecnocracia, sino de que los Estados en sus distintos niveles cuenten con personal capacitado.

Mientras tanto

–¿Como piensan que continuará esta historia?

–En relación al corto plazo las distintas profesiones han presentado protocolos para poder realizar sus actividades. Varias de ellas han logrado que los mismos sean aprobados y están realizando las mismas -no en forma plena sino de un modo bastante acotado-, con algún grado de dificultad.

Más allá de que la Argentina es un país con bastante difusión del uso de equipamiento informático, lo cierto es que los mismos no son de fácil adquisición, y falta mucha capacitación y desarrollo de sistemas para el trabajo a distancia o teletrabajo.

También hay que señalar que algunos profesionales de la Salud que están en la primera línea de atención de la pandemia, desarrollan sus actividades en condiciones bastante precarias, con escaso equipamiento y con remuneración no acorde a la tarea que se desarrolla.

En fin, las expectativas no son muy alentadoras, esta situación del aislamiento social, preventivo y obligatorio ha generado un verdadero cambio cultural tanto entre los profesionales como en la sociedad para la cual los mismos trabajamos. Existe un alto grado de incertidumbre en torno a cómo seguirá tanto la pandemia como las posibilidades de desarrollar el trabajo profesional.

En el horizonte

–¿Y a mediano plazo?

– Sin dudas hay una gran expectativa en la posibilidad de contar con alguna vacuna que permita de alguna forma restablecer el funcionamiento de todos los sectores, pero obviamente no volveremos a la actividad como lo era antes de la aparición del coronavirus.

Esta pandemia necesariamente nos debe poner a pensar y diseñar un modelo de sociedad y de Estado que sean mucho más inclusivos, solidarios, con mayores niveles de educación y salud para todos. Con una economía de sistemas de producción mucho más planificada y estratégicamente sustentable, no concentrada sino con importantes niveles de redistribución, que tenga por fin el bienestar de la sociedad en un ambiente sano. Resulta intolerable que a esta altura del desarrollo de la sociedad en el siglo XXI existan sectores que solo teniendo en miras sus riquezas, contaminan y destruyen de modo irrecuperable el ambiente del planeta.

Hacia adelante

–¿Y cómo se sale, entonces?

– Entendemos que deberemos actuar de un modo muy creativo y en conjunto generando los más amplios consensos tanto entre los sectores profesionales, como empresarios y los trabajadores. En definitiva, el conjunto de la sociedad y las áreas gubernamentales tendremos que evaluar cómo quedaremos posicionados y analizar cuáles son las mejores estrategias para salir de la pandemia y en conjunto formular planes y proyectos que nos orienten a atender -sin exclusiones- al bienestar del conjunto de la sociedad.

Es evidente que la tarea a desarrollar será colectiva y contemplando las necesidades de todos los sectores sociales.

Hoy vemos cómo la falta de atención de importantes sectores sociales es el motivo que genera la mayor vulnerabilidad frente a la pandemia. Está claro que donde el Estado y la sociedad han incluido, los efectos de la pandemia son mucho más manejables que donde existe marginalidad y hacinamiento.

El receso tan prolongado de la Administración pública afecta el desenvolvimiento de la economía y la actividad profesional.