Las editoriales públicas ante el desafío del aislamiento preventivo  

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El Puente de la Palabra es un encuentro de narración oral, poesía, teatro y música que tiene lugar en el Parque Urquiza.

Como ocurre con tantas otras actividades, el aislamiento social y la reticencia a adquirir bienes y servicios en que derivó el confinamiento, como forma de prever la expansión del coronavirus, aplazó los planes que distintas editoriales públicas tenían para el 2020.Tal es el caso de la Editorial de la Universidad de Entre Ríos, la Editorial de Entre Ríos, y la Editorial Municipal. En esta nota, los detalles.

 

Valeria Robin | [email protected]

 

Tras unos 60 días de aislamiento obligatorio, las editoriales públicas esgrimen posibles líneas de trabajo que serán puestas en marcha una vez que se levante la cuarentena y reciban la autorización para volver a abrir sus puertas. Mientras tanto, hacen guardias mínimas y mantienen el vínculo con lectores, instituciones y vecinos a través de experiencias de comunicación digital.

A continuación, tres casos de editoriales públicas a las que, aún con sus características propias -una con catálogos consolidados, otra en proceso de crecimiento, y la otra en plena conformación-  la pandemia enracima debido a que muchos de los proyectos previstos para la agenda 2020 se vieron forzados a ser postergados, modificados, o cancelados.

En una entrevista concedida a EL DIARIO, el director de la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Gustavo Martínez, compartió la realidad que afronta la editorial a su cargo.

Ante una consulta de EL DIARIO, el entrevistado indicó que “la industria del libro es un sector que desde hace tiempo se encuentra atravesando dificultades”, y que, en ese sentido, “la cuarentena llevó todo a 0 hasta que se pudo comenzar de a poco a retomar las actividades”, relató, antes de detallar que “una parte de nuestros ingresos se compone de lo que proviene de ventas directas en nuestra sede y en ferias, jornadas y congresos, todas actividades suspendidas en la actual situación”.

Más tarde, Martínez reparó en la forma en que el aislamiento obligatorio ha modificado la rutina de Eduner. “Actualmente quienes trabajamos en la editorial lo hacemos desde nuestros hogares”, indicó, antes de decir que “todo lo relativo a la edición se encuentra en pleno desarrollo y en cumplimiento de los proyectos que tenemos en marcha”. Fue entonces cuando expresó que “la única tarea que se realiza en días y horas específicas en la editorial es el armado y despacho de paquetes”, sin atención al público.

Al ser consultado por los proyectos en danza, Martínez indicó que están referidos a “trabajar en actividades que fortalezcan y aumenten el comercio electrónico, es decir la venta de libros electrónicos de algunas de nuestras colecciones, porque aún no comercializamos”, precisó.

En otro tramo de la entrevista, explicó que “la producción sigue en marcha, aunque nos encontramos revisando las fechas de publicación”.

REDES. “Estamos trabajando para avanzar en nuestra estrategia de publicación digital,  ofreciendo además acceso libre a algunos títulos de nuestro catálogo”, indicó el entrevistado, antes de evaluar que, desde un tiempo a esta parte “se viene recuperando lentamente el trabajo con nuestros distribuidores y la red de librerías que nos comercializan”. Y en paralelo, “buscamos fortalecer la comunicación a través de nuestras redes sociales y las ventas por comercio electrónico desde nuestra página web”, detalló Martínez.

Para acceder al catálogo de Eduner, los interesados pueden visitar su página web www.eduner.uner.edu.ar ,y las redes de Facebook e Instagram. Allí también encontrarán la lista de las librerías que ofrecen sus títulos.

 

PROMOTORES DE LECTURA

Si bien comparten una parte de la denominación, no hay dos editoriales iguales. Ayuda a que esto quede en claro el diálogo que EL DIARIO mantuvo con el director de la Editorial de Entre Ríos, Fernando Kosiak .

–¿La editorial vende sus producciones?, ¿Cómo es la política que se han dado en cuanto a la distribución?

–Es muy común que la gente confunda a la editorial como un espacio de ventas. Pero su función principal es realizar donaciones a instituciones públicas y escuelas y organizar actividades donde la lectura sea puesta en valor. Por eso no pensamos tanto en lo que tradicionalmente tiene que ver con la faz comercial que, de todos modos, antes de la cuarentena, traía un ritmo que para nosotros era bueno.

La Editorial está abocada al trabajo social y de compromiso desde el Estado y las políticas públicas de apoyo a la educación y la difusión de la literatura- que tiene que ver con las donaciones- y que lamentablemente se vio afectado porque en este último tiempo se han cortado las acciones en ese sentido.

 –¿En qué medida la cuarentena afectó el trabajo?

–La mayor implicancia tiene que ver con la circulación de los libros, las donaciones, y las presentaciones; por ejemplo las que teníamos programadas- con todo lo que eso implica- para fines de marzo, que se postergaron hasta nuevo aviso porque tampoco podemos realizar actividades culturales.

–¿Qué estrategia se han dado para sobreponerse a los problemas? ¿Lo han logrado total o parcialmente?

–En este momento no estamos atendiendo al público; tenemos guardias mínimas, ya sea para venta o donación, entrega o pedido de donación de libros; de manera que siempre hay alguien para responder todo tipo de consulta o inconveniente.

Durante este período de cuarentena estuvimos subiendo y compartiendo páginas de editoriales o instituciones que tienen una biblioteca interesante de distintos rubros, porque creemos que es un aporte para la lectura en casa.

Además, subimos distintos materiales a nuestras redes, que tienen que ver con la lectura y con la convocatoria de la Secretaria de Cultura que es la selectiva para el Premio Fray  Mocho, que se extendió hasta el 12 de junio, entonces también estamos alentando a que la gente mande sus trabajos.

Tratamos de avanzar -dentro de los cuidados que implica el aislamiento – atendiendo a la gente y respondiendo las consultas, pero de momento sin pensar en las ventas y entregas de donaciones hasta que se levante la cuarentena y allí retomaremos los cuidados pertinentes.

Los interesados pueden contactarnos a través de las redes Facebook e instagram como Editorial de Entre Ríos.

 

PROYECTOS

A su turno, el director de la Editorial Municipal de Paraná, Julián Stoppello, explicó que la idea original era consolidar la experiencia del organismo. Pero que pudieron desplegar  líneas de trabajo antes de que irrumpiera la cuarentena por el coronavirus, que piensan potenciar apenas la emergencia sea superada.

–¿Cuál era la realidad de la editorial antes de la cuarentena, qué proyectos tenían en vistas y qué pasó una vez decretada la cuarentena?

–La Editorial Municipal de Paraná se encuentra en un proceso clave de construcción. Esto quiere decir que hemos trabajado en fijar los propósitos y las líneas de acción de un organismo que depende de la Subsecretaría de Cultura y tiene como objetivo central promover la creación literaria y las narrativas que puedan dar cuenta de las historias de la ciudad en sus diferentes aspectos.  Lo que sucede a partir de las consecuencias de la pandemia es que se dificultan ciertos procesos, pero a la vez nos permite explorar otras herramientas y profundizar proyectos que ya teníamos en vinculación con piezas audiovisuales para su difusión en redes y que se enmarcan en otro de los objetivos esenciales: la promoción de la lectura.

 

Sin ir más lejos, entre los contenidos de Activá Verano –previo a la crisis de la pandemia- impulsamos “El puente de la palabra”, con cuatro encuentros de amplia participación de autores, artistas, editores, libreros y mucha asistencia de público. Ya en este período excepcional, aportamos desde las lecturas colectivas que se presentan en redes bajo el título ”Paraná Lee”, pero también realizamos –con la colaboración de Croquiseros de Paraná- los materiales de “Paraná se cuenta”. Además, impulsamos las convocatorias vinculadas a literatura de Activá en Casa, como “La Palabra en escena” y “Puertas Adentro”, dos iniciativas que le vuelven a dar un espacio protagónico a la creación literaria y sus narrativas.

–¿Cómo han planificado el trabajo, año a año, o de manera plurianual? En ese sentido, ¿qué pretenden que sea de la editorial una vez que termine la gestión?

–En principio el hecho de trabajar en institucionalizar un organismo del Estado nos obliga a pensar un proyecto a largo plazo, con definiciones muy claras, respondiendo a la pregunta ¿para qué el Estado Municipal necesita una Editorial? En ese sentido estamos convencidos de que hace falta narrar la ciudad, organizar un corpus de textos históricos, proponer una mirada sobre el canon de la literatura de nuestra zona y, a la vez, generar una herramienta fluida y dinámica, para recibir e impulsar a los escritores y escritoras que están gestando su obra hoy.

En ese marco, hay un proyecto de sentido, que cimienta las bases para toda la gestión y a su vez existen etapas, instancias de producción y propuestas, tanto en publicaciones, concursos, convocatorias como en actividades de promoción de lectura.

El objetivo final, en definitiva, es que la Editorial Municipal de Paraná, se constituya en un organismo articulador que de impulso a la actividad literaria pero que también genere iniciativas serias y rigurosas con el objeto de organizar y poner al servicio de los paranaenses una amplia  propuesta en obras distribuidas en colecciones, que representen miradas, reflexiones y estilos, donde se pueda ver reflejada la ciudad, en su construcción histórica, su multiplicidad de facetas y en su cotidianidad.