Redivo charló con los juveniles de Tomás de Rocamora y en uno de los temas tratados se refirió al sacrificio para llegar y al respecto dijo que “entendí que tenía que entrenar de lunes a domingo”. Por otra parte, contó sobre la experiencia de jugar un Mundial y alcanzar la medalla de plata.

Lucio Redivo, jugador surgido en Bahía Basket, jugó su primer Mundial en el 2019 con apenas 25 años, allí la Albiceleste obtuvo el segundo escalón del podio, y actualmente milita en el baloncesto de España. El basquetbolista mantuvo una enriquecedora charla, vía plataforma digital, con los juveniles del Tomás de Rocamora de Concepción del Uruguay y allí habló de sus comienzos, su carrera profesional y su preparación para llegar a ser profesional.

Mide 1,83 metros, en la posición de escolta y en el nivel internacional su puesto es para jugadores con más centímetros, sin embargo Redivo contó cómo contrarrestar el problema de altura y su perseverancia para poder llegar a sus objetivos: “Creo que es un problema mental en decir que tengo que ser alto para jugar, una vez que se rompe esa barrera mental tenés que decir estoy acá, y saber contrarrestar lo que tiene el más alto que yo. Hay que tener confianza y tener un objetivo, el mío era estar en un banco de la Liga Nacional”, dijo en el inicio.

Y siguió: “A pesar de jugar poco o casi nada en mis categorías, le tengo que agradecer mucho a Pechuga Martinelli porque él me hizo meter en la cabeza, creer y confiar en que podía jugar la Liga Nacional a pesar de la baja altura, pero sabía que tenía que hacer otras cosas para lograrlo y ponerme objetivos cortos para poder llegar”.

Redivo también habló del esfuerzo que hacía para entrenar día a día para poder llegar a su objetivo que era jugar la Liga Nacional: “Entendí que tenía que entrenar de lunes a domingo, me pasé veranos enteros entrenando de 8 a 12 y desde las 16 a las 23, me perdí un montón de cosas, no iba a los cumpleaños de 15 o me iba a las siete de la mañana a entrenar y veía a mis amigos volviendo del boliche. Sacrificarme como me sacrifiqué, entrenar lo que entrené no me garantizaba que iba a jugar en la Liga, pero no me arrepiento nada del esfuerzo”.

El bahiense destacó la experiencia, el esfuerzo y el logro de subir al podio con la selección: “Toda experiencia con la selección es increíble, desde el primer torneo que fui, el primer entrenamiento o torneo amistoso hasta el último partido de la final del mundo. Obviamente que Jugar un Mundial tiene otro sabor en otras cosas: ver jugadores de todos lados, ver lo mejor de lo mejor…los entrenamientos fueron durísimos, estuvimos dos meses juntos y tuvo sus frutos, obtuvimos dos medalla en dos meses y medio una oro (Panamericano) y el subcampeonato mundial”.

Para el cierre de la charla con los juveniles del equipo de La Histórica, Redivo amplió con relación a su experiencia en la selección: “No fue nada fácil, todos los partidos eran una final, muy mental y el psicólogo deportivo importa un montón, los descansos, las comidas, es un conjunto de cosas. Haber estado ahí fue increíble, subir al podio y ver a mis compañeros y al cuerpo técnico con una medalla es increíble”.