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lunes, julio 6, 2020
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    Soldado Bordón, la calle donde lo elemental es un sueño grande

    Nervio vial de una amplia zona que no para de poblarse, Soldado Bordón luce como una calle descuidada. Vínculo oriental entre Almafuerte y Newbery, la arteria está abandonada a su suerte en un juego de póker en el que la inequidad urbana le hace trampas, permanentemente.

     

    Víctor Fleitas / [email protected]

     

    Una doble circunstancia conspira contra las posibilidades actuales de Soldado Bordón. Nacida en Almafuerte, cerca de El Charrúa, se extiende, ancha, cambiante, hacia el sur y cruza arterias fundamentales del sureste como Hernandarias, Tibiletti y Miguel David hasta desembocar en Newbery, cuando se topa con los terrenos de la Basa Aérea.

    Pero la ciudad, amarreta de servicios de calidad, empuja a los vecinos al sálvese quien pueda mientras se desfleca en suburbios cuya constitución pese a todo habilita y auspicia. Se ve con claridad por aquellos lados, donde forjan un presente esquivo planes de vivienda con cientos de familias residentes. Esa multitud de gurises que corretean en bandadas permite entender por qué las casas de interés social quedan chicas en el mismo momento en que se las inaugura y, desde entonces, cada propietario busca la manera de apilar un ladrillo hueco sobre otro en procura de mayor comodidad. En ese reino sin autoridades formales la falta de alumbrado público aconseja atrincherarse de noche en los propios dominios si no se quiere sufrir las consecuencias de un despojo repentino y sincronizado.

    El otro factor que posterga todo adelanto es la promesa de que Soldado Bordón alguna vez será atravesada por la continuación de la avenida “José Hernández”, en busca de un camino más directo hacia San Benito, más allá del Parque Industrial y del arroyo Las Tunas. “Por ahí va a pasar la Circunvalación”, dicen los vecinos a los que se les pregunta por una estructura de hormigón tan voluminosa como singular que se advierte desde el cruce con Hernandarias. Hoy está recubierta del hongo que deja impreso el paso del tiempo, pero se acaba de anunciar públicamente que eso no será por siempre.

    Para llegar a los barrios de vivienda hay que atravesar varias cuadras  de baldíos y minibasurales. Foto: Marcelo Miño

    DESPEGUE

    Algunos imaginan que, en unos años, cuando el acceso en cuestión esté terminado y operativo, las tierras libre de mejoras que separan los grupos de casas serán loteadas y aquel sector protagonizará un boom de nuevas radicaciones. Pero, mientras tanto, para tomar el colectivo que pasa por Almafuerte o Caputto, hay que caminar unas cuantas cuadras en las que las veredas reglamentarias no son la norma, atravesar calles de suelo natural, broza o mejorado -polvorientas en la sequía e intransitables durante las lluvias- y, sin excepciones de edad, estado de salud o peso, probar la condición atlética ante huellones por donde buscan su destino suburbano unas corrientes de agua iracundas y parlanchinas.

    Cuando oscurece el panorama es peor aún. Por tramos, hay grandes distancias en las que las personas deben sortear un entorno de baldíos, minibasurales y yuyos altos, sólo acompañados por el canturreo del bicherío, el tintineo de las estrellas y un miedo que eriza la piel. Una luna llena, aquí, adquiere un valor especial y no precisamente porque esté especialmente desarrollada alguna noción de sensibilidad poética.

    Las casas de interés social empujan el progreso de toda la zona. Foto: Marcelo Miño

     

    ROSTROS DIVERSOS

    La calle Soldado Bordón arranca siendo de asfalto y cordón cuneta pero, cada tanto, de improviso, pierde esa condición que puede recuperar más adelante caprichosamente.

    A medida que se aleja de las avenidas, la calidad constructiva de las casas experimenta un lento retroceso. El degradé, casi imperceptible, constituye una galería que suele recorrer distintos estadios de la modestia y que incluye algún exponente de rancho de adobe.

    El tren hacia Colonia Avellaneda, que antes cruzó División de los Andes, decretó el final de Artigas, saludó con la mano en alto a Garrigó, Zanni, Gobernador Parera, Gobernador Enrique Mihura y Caputto, atraviesa Soldado Bordón casi en su justo medio. Pero ni siquiera se detiene: está apurado por completar el último tramo de su recorrido.

    Tantos en los tramos aceptables como en los que se encuentran en malas condiciones el tráfico es permanente. Foto: Marcelo Miño

    Los vecinos lo ven pasar, pero qué buen aporte la conectividad urbana significaría que la formación se detuviera para llevar y traer pasajeros, al unir los puntos ciegos del sistema de transporte automotor.

     

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