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viernes, julio 3, 2020
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    Fumar, la pandemia que es muy poco percibida

    Mientras tramitamos los avatares del aislamiento obligado y extremamos las medidas de higiene personal para morigerar el impacto del coronavirus, otra pandemia sigue su curso: es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cuya principal causa es la inhalación de humo de tabaco. En la Argentina provoca 6.500 muertes anuales y, mientras daña, afecta severamente la calidad de vida.

     

    Víctor Fleitas / [email protected]

     

    El neumonólogo y doctor en Medicina, Luis Darío Larrateguy, ponderó las acciones públicas tendientes a convencer a la población del daño que produce el hábito de fumar. Mientras reclamó un énfasis mayor, el director del Centro Privado de Medicina Respiratoria de Paraná advirtió que el esfuerzo debe corresponderse con el poderío del enemigo: las tabacaleras.

    –¿Qué lugar ocupan las EPOC entre las enfermedades cardio-respiratorias?

    –Según el Epocar, primer estudio epidemiológico de EPOC en Argentina, que se llevó a cabo en los principales centros urbanos del país y tuvo como finalidad determinar la prevalencia de esta enfermedad, en el país casi dos millones y medio de personas mayores de 40 años tienen EPOC. Además, se estima que esta enfermedad es responsable de 6.500 muertes anuales. Mucho más que Covid-19, por cierto.

    –¿Su desencadenante es siempre un factor externo (gases tóxicos)?

    –La causa de la EPOC es por exposición prolongada a irritantes que lesionan los pulmones y las vías respiratorias. El irritante más común que causa EPOC es el humo del cigarrillo. El humo de pipa, cigarro y otros tipos de tabaco también puede causar EPOC, si se respira el humo.

    Respirar humo de segunda mano, que es humo de otros fumadores que está en aire, el aire contaminado por la polución, vapores químicos o el polvo del medio ambiente o del sitio de trabajo también puede contribuir a la EPOC. La exposición prolongada al humo de leña también puede causar la EPOC.

    En raras ocasiones, una alteración genética llamada deficiencia de alfa-1-antitripsina podría desempeñar un papel importante en las causas de la EPOC. Las personas que sufren esta enfermedad tienen concentraciones bajas en sangre de alfa-1-antitripsina (AAT), una proteína que se produce en el hígado.

    –¿Y qué consecuencia trae aparejada?

    –Las concentraciones bajas de la proteína AAT pueden producir daño pulmonar y EPOC, pero si la persona está expuesta al humo o a otros irritantes pulmonares. Lo que es cierto es que si una persona tiene deficiencia de alfa-1-antitripsina y además fuma, la EPOC puede empeorar muy rápidamente.

    Algunas personas que sufren asma, si fuman o no cumplen sus tratamientos preventivos correctamente con corticoides inhalados, pueden desarrollar EPOC. El asma es una enfermedad crónica de los pulmones que causa inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias. Habitualmente, el tratamiento con corticoides inhalados puede revertir la inflamación y el estrechamiento que se produce en el asma.

    No sabemos aún qué está pasando con el llamado “vapeo” con respecto a si produce EPOC o no, ya que hace poco tiempo que se realiza esta práctica. Sí sabemos que produce injuria pulmonar aguda, grave y muerte en persona susceptibles. Si pesamos que es similar a fumar narguile, sí podría producir EPOC.

     

    VÍNCULOS

    –Entonces la relación entre el consumo de tabaco y las EPOC es directa…

    –El principal factor de riesgo de la EPOC es el hábito de fumar. Las estadísticas son claras en este sentido: hasta un 75 por ciento de las personas que sufren EPOC fuman o solían fumar. Y, además, las personas que tienen antecedentes familiares de EPOC tienen más probabilidades de presentar esta enfermedad si fuman.

    –¿Qué dicen las estadísticas en Argentina en torno al hábito de fumar? ¿Crece, decrece, se mantiene?

    –En 1999 una encuesta realizada por Sedronar mostraba que casi el 40% de los adultos mayores de 18 eran fumadores. El Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación realizó en 2018 la 4º Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), en mayores de 18 años,

    La prevalencia de consumo de cigarrillos fue de 22,2%, mostrando que continúa su tendencia descendente desde la ENFR 2005, evidenciándose un 25% de reducción relativa desde entonces. Asimismo, disminuyó significativamente respecto a la edición previa (Prevalencia en la ENFR 2013: 25,1%).

    –¿En cantidad de fumadores, en los cigarrillos que cada uno fuma?

    –Esta encuesta no preguntó cantidad de cigarrillos fumados pero el 97,2% de los encuestados fuma cigarrillos manufacturados en paquete.

     

    EN LA PROVINCIA

    –¿Es así en Entre Ríos de acuerdo a su conocimiento o experiencia?

    –La prevalencia en Entre Ríos ha sido de 28,0 % en 2005, 25,2 % en 2009, 24,1% en 2013 y 22,7 % en 2018 y el intento de cesación tabáquica en Entre Ríos ronda el 62,7%. En 2010 se creó en el Ministerio de Salud de Entre Ríos la Coordinación de prevención de enfermedades no transmisibles que tenía a su cargo el programa Entre Ríos Libre de Humo que logró reglamentar y aplicar la ley Entre Ríos Libre de Humo con una campaña agresiva para lograr evitar que se fumara en espacios públicos y privados cerrados.

    La exposición al humo de tabaco ajeno (fumador pasivo en los bares en Entre Ríos) pasó de 47,0 % en 2009 al 24,9% en 2018. Puede intuirse que una cosa es producto de la otra.

     

    RAZONES

    –La masificación del hábito se le suele adjudicar a la cultura cinematográfica, ¿para qué fuman hoy día, tiene que ver el stress?

    –Principalmente a la publicidad ejercida por las compañías tabacaleras donde el cine y la TV(con personajes que incluso fuman en cámara) tiene mucha participación. Seguro que si se observa con detenimiento al final de las películas donde se fume mucho seguro que hay alguna tabacalera bancando la película.

    Creo, francamente, que la publicidad se aprovecha del stress.

    –¿Se empieza de más joven? ¿Hombres y mujeres fuman por igual?

    –Con respecto a la prevalencia por edad, el inicio en la práctica marca claros indicios: de 18 a 24 años, un 20,5 %; de 25 a 34 años, un 26,9 % ;de 35 a 49 años, un 25,7 %; de 50 a 64 años, un 23,0 %; 65 y más años, un 10,2 %.

    Con respecto al sexo: resultó mayor en varones (26,1%) que en mujeres (18,6%)

    –Muchos dicen que estamos a las puertas de una epidemia de EPOC, ¿exageran? ¿Qué relación se puede establecer entre las EPOC y la Covid 19?

    –Ya es una epidemia el tabaquismo y la EPOC su consecuencia. Las ECNT (Enfermedades crónicas no transmisibles), representadas por las enfermedades cardio y cerebrovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, son una epidemia global y constituyen la principal amenaza para la salud humana. Por año fallecen 41 millones de personas por esta causa, lo que equivale al 71% de las muertes que se producen en el mundo.

    Es probable que los fumadores sean más vulnerables a la Covid-19, ya que el acto de fumar supone arrimar los dedos (y los cigarrillos, que pueden estar contaminados) a los labios, lo que aumenta la posibilidad de transmisión del virus de la mano a la boca. Los fumadores también pueden padecer una EPOC, lo que potencia enormemente el riesgo de enfermedad grave.

    Ciertos artefactos usados para fumar, como las pipas de agua, comparten el uso de boquillas y mangueras, lo que puede facilitar la transmisión de la Covid-19 en ambientes comunitarios y sociales.

     

    PLANES Y PROGRAMAS

    –¿El consumo de tabaco está integrado a las áreas problemáticas de las políticas públicas en Salud?

    –Sí, totalmente; con programas nacionales y provinciales aunque la lucha es muy desigual por el poderío económico de las tabacaleras.

    –¿Qué condiciones deben darse para dejar de fumar? ¿La pandemia puede ser un disparador?

    –Es probable que haya tantas respuestas como casos considerados. Me corresponde indicar que existe evidencia de alta calidad respecto a que dejar de fumar conduce a beneficios significativos para la salud. Dejar de fumar en cualquier momento representa una gran oportunidad para mejorar la esperanza y la calidad de vida de las personas. Ahora, la pandemia es un momento tan bueno como cualquier otro para dejar de fumar y los fumadores podrían estar más receptivos.

    La cesación del consumo del tabaco disminuye el riesgo de virosis respiratorias en general, de neumonías, mejora la circulación, mejoran los sentidos del gusto y olfato, reduce riesgos de enfermedades cardiovasculares y disminuye los riesgos de canceres. Además, disminuye el riesgo en los que se ven expuestos en sus hogares al humo de tabaco.

    –Mencionó el vapeo al pasar…

    –Me interesa dejar aclarado que el humo del cigarrillo y el aerosol del vapeo están relacionados con la inflamación pulmonar y la disminución de la función inmune del organismo, y esto permite que se desarrollen afecciones pulmonares crónicas en los fumadores o vapeadores. De ese modo, los pacientes serían más vulnerables a una infección grave por este coronavirus SARS Cov 2 que produce la Covid19.

    Hay que tener en cuenta además que el coronavirus es predominantemente una enfermedad del tracto respiratorio, donde la entrada celular la replicación viral y la eliminación de virión (partícula infecciosa) ocurre dentro del tracto respiratorio. El fumar o vapear implica movimientos repetitivos de la mano a la cara que pueden proporcionar una puerta de entrada para los virus y así favorecer a estas personas a que contraigan la enfermedad

    –¿Qué debe producirse para achatar de manera más firme la curva de la pandemia del cigarrillo?

    –Ser más radicales.

    –¿Por ejemplo?

    –Se deben intensificar los programas desde el Estado y aumentar los centros de cesación tabáquica. Aumentar los impuestos al consumo y producción, multiplicar las advertencias sanitarias en los envoltorios tratando de lograr los paquetes blancos sin nombre como hay en muchos países y prohibir fehacientemente la publicidad en quioscos. Además, hay que introducir el tema tabaquismo en la currícula escolar en todas las materias en forma transversal, y principalmente lograr que el Congreso Nacional ratifique el Convenio Marco con la OMS que firmó el presidente (Néstor) Kirchner en 2003: somos unos de los pocos países que no lo ha ratificado- junto a EEUU, Haití y República Dominicana- por el lobby de las tabacaleras. Esto permitiría obtener fondos para la lucha antitabáquica.

     

    Un simple cigarrillo

    A la enfermedad pulmonar obstructiva crónica se le adjudica la muerte de unas 6.500 personas al año en la Argentina. Pero si nos enfocáramos en las estadísticas sobre fallecimientos atribuidos al consumo de tabaco, se debe agregar el impacto de otras afecciones, como las cardio y cerebrovasculares (hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca, los accidentes cerebrovasculares) y los cánceres de todo tipo (boca, cuello, vejiga, pulmón, etc.).

    Así, se llega al dato de que más 40.000 personas al año mueren por enfermedades atribuidas o relacionadas al hábito de fumar cigarrillos.

    La estadística se circunscribe aquí al desenlace fatal, pero es conveniente pensar en las consecuencias que el consumo de tabaco produce sobre la calidad de vida corriente. Sus efectos son lentos pero sostenidos y es probable que se precisen muchos años de daño para que aparezca con claridad las dificultades para respirar.

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