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jueves, noviembre 26, 2020
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    “Un gol de media cancha”

    Irrumpieron en la década del 60 y su adiós (¿definitivo?) fue en los 80 ante la aparición de nuevos diseños y marcas. Sin embargos los memoriosos lo recuerdan con cariño y nostalgia.

     

    Ezequiel Re

    Una radio spika, una camiseta desgastada denotando el paso del tiempo, una revista El Gráfico con la foto del héroe de la jornada deportiva de esa semana. Hojas amarillas de tantos otoños pasados. El poster del equipo de fútbol querido pegado en la habitación de la casa paterna en la infancia feliz. Los recuerdos siempre vuelven. Hay una sonrisa pícara que se desarma en la cara cuando el “te acordás” invita al traslado hacia “aquellos tiempos”. Esos de potreros y partidos en baldíos. De sueños de Primera y los primeros botines. Entonces como no rendirle culto al viejo y querido botín Sacachispas. De lona, tapones y puntas de goma. Con un círculo blanco en la zona de los tobillos y una franja del mismo tenor de tela que los cruzaba. Eran el llamado a la ilusión de jugar en un equipo de club, con camiseta, pantalón y medias. Y con los “Sacas”. En 1963, recuerdan los memoriosos, llegaron al mercado de la mano de la firma Alpargatas. Su nombre se lo debía al club de ascenso de Buenos Aires, Sacachispas, fundado en la década del 40. Se popularizaron en aquellas épocas porque para muchos eran “los primeros botines”. Y se inmortalizaron de una forma acaso inexplicable con el paso del tiempo. ¿Porqué recordar tanto a aquellos botines de tela? Tal vez porque guardan la marca de la nostalgia, que ni siquiera pudo borrar su despedida de los campos de juego en los 80. Raro. Porque lo usaban los pibes, pero nunca los profesionales. Sin embargo, al verlos, no hay quien no haya pasado por el fútbol “de antaño” que no lo recuerde.  “Sacachispas, un gol de media cancha”, decía la publicidad en las radios para rematar con un “para todos los que quieren ser cracks”.

    RECUERDOS DE AQUÍ

    Las redes sociales se han transformado en un mecanismo eficaz para descubrir personas afines a una propuesta. En este caso la pregunta vía facebook era saber de historias de aquellos que han tenido la posibilidad de utilizar los botines Sacachispas.

    El artista Alfredo Méndez habla de la calidad de los mismos: “Eran irrompibles, me acuerdo que se te gastaban los tapones hasta el punto de desaparecer la suela pero la lona quedaba intacta”.

    Muchos ex futbolistas también se sumaron a la propuesta. Edgardo Godoy los utilizó en las inferiores de Ministerio. También Enrique Romero: “Debuté en la sexta de Ministerio con Sacachispas del club comprados por el gordo Luero un gran dirigente”, enfatiza.

    Sergio Barrios los usó en Sportivo Urquiza y rememora: “Fueron mis primeros botines, los cuidaba como oro, tapones cuadrados, los atábamos por abajo del pie. Fueron un regalo de un vecino. En esos tiempos se jugaba quinta y sexta división a las 9 de la mañana. En invierno era duro, por la cancha mojada por el rocío. La pelota número 5 parecía número 8. Era grande, de cuero, pesada, ja…”.

    Gustavo Giacinti (ex Unión de Santa Fe) estampa una foto con otra leyenda de esas épocas: el aceite esmeralda, un antiinflamatorio y analgésico de aquella época también. “Vos me decís aceite esmeralda y se me viene a la mente: vestuario de San Benito, vestuario de Universitario, el de abajo del escenario”, rememora.

    El ex delantero de Sportivo Urquiza, Néstor Márquez, también tiene su anécdota: “Yo los usé en inferiores, irrompibles. Jugué con los hermanos Jatib, Collado,  Herlein, Víctor Grillo (actuó el Nacional B para Atlético Rafaela), Fredy Romero y muchos más que terminaron jugando en Belgrano. Los usé hasta los 11 años”.

    En tanto que el ex futbolista de Unión de Crespo, Walter Acosta, fundamenta: “Para muchos fueron los primeros y queridos botines, con mucha más suerte se podía llegar a tener unos Ocelote. También había copia de los Sacachispas, eran Flecha, y eran idénticos pero en vez de blancos anaranjados”.

    En el camino de la historia aparecen nombres de dirigentes históricos y otras marcas. Pablo Martínez aporta: “Tuve un par de esos, me los regaló el doctor Fernando Gan (fallecido ex presidente de Patronato). Excelente gesto. También tuve unos Ocelote (ya usados en Primera)”.

    “A mí me los trajo Papá Noel, fueron mis primeros botines”, suma el doctor Néstor Lódolo. En tanto que Noldy Garcilazo detalla: “Fueron mis primeros botines, me lo regaló mi gran papá, y los cuidaba como un tesoro. Jugábamos en un campito pura tierra y con la transpiración y la tierra se le juntaba un barro arriba de la goma esa que tenía de puntera. Los tapones eran rectangulares adelante con un chanfle y cuadrados atrás como un raviol. Hoy los pibes usan los botines CR7 que son botitas también, solo que de piel de canguro”.

    Patricio Insaurralde los tenía tan incorporado que “tenía seis años, iba al almacén con los Sacachispas puestos. Eran todo terreno, aparte había que andar preparado por si salía algún picadito ahí en la calle nomás”.

    Luis Alberto Pausich se refiere: “Los usábamos en los partidos de los sábados por la mañana en la canchita que está en la parte de atrás del Colegio Don Bosco”.

    Rubén Basso agrega risueñamente: “En verano, sin medias de la cuento. ¡Dejalos afuera!”.

    El político Miguel Rettore también los usó: “jugábamos en el baby fútbol del Club Neuquén, donde había una pista de baile con pisos de mosaicos”.

    El músico, conductor radial y futbolista veterano, Raúl Bocha Regner, expresa: “Eran mi sueño y aspiración de gurí hasta que mis viejos me lo compraron y me lo hicieron realidad. Después vinieron las otras marcas internacionales, pero los Sacachispas fueron los que más satisfacción me dieron”.

    EL ADIOS

    Una canción setentosa. Un cielo perdido en el horizonte. Una pelota de trapo. La fantasía de un gol de media cancha. Y un par de botines relucientes. Sacachispas. El gol imborrable. Tanto que hoy aún se lo recuerda. Su vida útil se extendió hasta los 80 cuando nuevos diseños y marcas irrumpieron en el mercado. La lucha de “poder” en esos años era contra los botines Fulvencito (“para pibes cancheritos” tal cual el aviso) u Ocelote. Pero los Sacachispas se constituyeron en una suerte de primera novia. Por eso los sentimientos inolvidables.

     

     

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