Denunciaron por violencia a efectivos de Comisaría 8ª pero la Policía lo desmiente

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La Comisaría 8ª está ubicada en avenida Laurencena, muy cerca del barrio Macarone.

La primera denuncia se viralizó en redes sociales, donde se difundió un enfrentamiento entre policías y vecinos cuando detenían a un joven. En la segunda, un vecino dijo haber recibido un disparo de cartuchería antitumulto mientras estaba en la ventana de su casa. La Policía negó los hechos y denunció a uno de los muchachos.

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Jonathan Aparicio, de 29 años, denunció que el pasado 20 de abril alrededor de las 22 fue agredido por tres agentes de Comisaría 8ª. Según contó a EL DIARIO, se encontraba sobre calle Dorrego frente a la escuela María Reina Inmaculada cuando fue sorprendido por los agentes: “De golpe dos policías me llamaron burlándose, uno me apuntó con la escopeta Itaca y me pegó en la sien derecha con la culata”,  aseguró.

El muchacho sostuvo que cayó al suelo y los policías se le tiraron encima. “Uno me cruzó el brazo por el cuello y me empezó a apretar muy fuerte, no podía respirar, empecé a ver blanco y trataba de tomar aire. Los vecinos gritaban y me apretaban más. Yo forcejeaba porque me iban a matar”, aseguró Jonathan. Y agregó que “uno de los agentes tenía una navajita. En el forcejeo me cortaron en la pierna izquierda”.

El hecho causó gran revuelo en el barrio y en redes sociales, donde rápidamente se viralizaron videos donde se puede observar a un uniformado disparando una escopeta. También se ve a los policías golpear a un joven e intentar introducirlo en una camioneta. Los agentes se retiraron con un vidrio del vehículo roto y trasladaron a Aparicio a Comisaría 8ª.

Según denunció el joven, dentro de la camioneta perdió el conocimiento por los golpes. “En la 8ª me despertó el jefe de comisaría, aún dentro del patrullero, y me dijo: despreocúpate que acá no te van a pegar más”. Jonathan asegura que el jefe reprendió a los agentes por las agresiones: “Los llamó a los tres de la camioneta y les dijo: ustedes tres están perdidos por lo que hicieron. Ya me lo sacan de acá”.

Aparicio asegura que debió firmar contra su voluntad un acta donde se responsabilizaba por los daños recibidos. También dice haber sido trasladado sucesivamente a la Escuela de Suboficiales, a la Dirección de Antecedentes, al Centro de Salud Ramón Carrillo, a la Comisaría 5ª, al Hospital San Martín y a la Alcaidía de Tribunales.

En la Escuela de Suboficiales fue revisado por el médico de la Policía. Aparentemente el profesional indicó que debía ser llevado al San Martin. “Se empezaron a pelear entre ellos porque ninguno quería avisarle al jefe que tenían que llevarme al hospital. Me dijeron: te vamos a llevar a Antecedentes y después al Carrillo”, contó el muchacho a EL DIARIO.

Aparicio habría pasado por Antecedentes donde le tomaron los datos, huellas digitales y le sacaron una foto de la herida en el pie. Luego, “me llevaron a escondidas al Carrillo, no querían que se entere el jefe porque me tenían que llevar al San Martin. En el centro de salud me hicieron una sutura y me dieron paracetamol”.

Después lo llevaron a Comisaría 5ª, donde pasó la noche. “A la mañana cuando llegó el comisario los policías le dijeron: jefe, mire el regalito que le dejaron los de la 8ª. Le expliqué que tenía que ir al San Martin y él les dijo que me lleven al hospital  inmediatamente”, relató Aparicio.

En el nosocomio escuchó que la jefa de guardia “preguntó quién se hacía cargo porque me estaban esperando desde la noche, les habían avisado desde la Escuela de Suboficiales. Recién ahí conseguí que le avisen a mi mamá. Después me llevaron a Alcaidía donde estuve toda la tarde, nadie me tomó declaración y después me soltaron”.

La defensora oficial de Jonathan, abogada Emiliana Cozzi, informó a EL DIARIO que se aplicó el Protocolo de Violencia Institucional en Tribunales: “Yo lo represento en la causa por detención e hice la denuncia como defensora pública”. La causa está a cargo de la fiscal Laura Cattáneo y se encuentra en etapa investigativa. La Subsecretaría de Derechos Humanos se contactó con el joven y brindó su acompañamiento en el caso.

BALEADO EN LA CARA

Otro caso fue el de Gerardo Andrés Aristimuño, de 25 años, domiciliado en barrio Macarone, quien también denunció el proceder de personal de Comisaría 8ª, luego de recibir un disparo con balas de goma en el rostro.

La exposición fue radicada en Fiscalía el 27 de abril, siete días después del caso Aparicio. Aristimuño narra allí que se encontraba en su casa durmiendo, a las 16. Su habitación da a la calle y habría sido despertado por los ruidos de armas de fuego y una patada sobre una chapa. “Me asomo y veo un móvil policial, el 808, con dos funcionarios masculinos y una femenina”, sostiene en la denuncia.

“Uno de ellos me apuntó con una escopeta y me efectuó un disparo, directamente de mi pecho hacia mi rostro, impactándome perdigones en la cara, nariz y cuello”, declaró el joven.

Aparentemente luego del disparo los uniformados se habrían retirado del lugar. El muchacho sostiene en su declaración que después del episodio concurrió a Comisaría 8ª, junto a su padre y hermano, para radicar la denuncia, “pero no la quisieron tomar”, asegura.

“Luego fuimos al San Martin, donde me sacaron los perdigones, que quedaron en el hospital, me curaron y me dieron el alta. Tengo lesiones de posta de goma en la cara, nariz y cuello”, cuenta Aristimuño

En la denuncia describió a su supuesto agresor: “Tendrá unos 35 años, tez blanca, corpulento, de estatura mediana, cabellos cortos y rubios”. El joven fue revisado por el médico forense del S.T.J. de turno, quien registró las lesiones.

“No tenemos nada que esconder”

El segundo jefe de Comisaría 8ª, Jonatan Brumatti, brindó a EL DIARIO la versión policial de ambas denuncias y sostuvo que están en comunicación con la fiscal y con Derechos Humanos de la provincia.

El funcionario policial informó que se labró una denuncia penal en el caso de Aparicio. Según la versión de los uniformados, el 20 de abril se encontraban de patrullaje en el barrio cuando Jonathan apedreó la camioneta y rompió un vidrio.

“Cuando el personal se baja y lo aprehende, medio barrio se les viene encima y empiezan a tirar piedras. Aparicio recibe piedrazos en la cara que le producen una lesión, y dos oficiales nuestros también. Después tiraron botellas y una de ellas le causó un corte en la pierna”, explicó el comisario.

También confirmó que el joven fue trasladado a la 8ª, luego se le brindó asistencia médica y se lo alojó en Comisaría 5ª. “Cuando no hay lugar en Alcaidía, los fiscales autorizan que se los lleve a la 5ª”, dijo Brumatti.

En relación a la denuncia de Aristimuño, sostuvo que ese día ingresaron al barrio como producto de una corrida: “Enganchamos a una persona que estaba robando una batería de un auto. Empezamos una corrida y entramos al Macarone”.

El comisario aseguró que al ingresar al barrio fueron atacados: “Nos empiezan a tirar con un revólver 22, buscamos resguardo y nos empezaron a llover piedras”. Brumatti afirma que dispararon para poder salir del conflicto. “Efectuamos disparos de cartuchería antitumulto para poder salir del barrio”, y agregó que “a las dos horas de esto, ya en comisaría tomamos conocimiento que un muchacho de apellido Aristimuño estaba lesionado en el rostro por las detonaciones. Debe haber estado entre la gente que tiraba piedras, es imposible recordarlo”.

El segundo jefe de la 8ª informó que se comunicaron con la fiscal Cattáneo y con el subsecretario de Derechos Humanos, Daniel Paduan. “Nosotros lo judicializamos y no tenemos nada que esconder”, afirmó Brumatti.