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martes, mayo 26, 2020
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    Guillermo Zarba y su nuevo CD “Sangre adentro”

    Síntesis entre la música popular que se enaltece con el aporte de una mirada académica, la obra de Guillermo Zarba tiene como eje a Entre Ríos. Desde el paisaje costero situado a la orilla del Río Uruguay, en Salto Grande “antes de la represa”, este pianista y compositor ha avanzado sobre la música del Litoral. Como tantos otros, su trabajo es poco conocido y menos difundido. Eso no mengua su calidad, que puede disfrutarse en su nuevo CD “Sangre Adentro”.

     

     

    Carlos Marín

    [email protected]

     

    Su primer disco lo editó en 1976. Tenía entonces 40 años y desde hacía 20 vivía en Buenos Aires. Desde entonces Guillermo Zarba ha transitado un camino en el que ha sostenido, empeñosamente, un rumbo: expresar a través del piano la música del Litoral y de otras regiones del país. Su esfuerzo se ha centrado en concretar una amalgama de elementos populares con otros de la música académica con el propósito de expresar, de algún modo, a Entre Ríos de donde, confiesa “nunca me fui”.

    Luego de unos años de paréntesis, tras concluir un proyecto que le insumió un prolongado período –“Los tiempos del agua”, que presentó en el país y en Europa- el músico se hace oir nuevamente con “Sangre adentro”, un gran disco, de esos que no abundan.

    En esta grabación presenta con contundencia su aporte a una línea de trabajo dentro del panorama de la música folklórica argentina. Una línea que enlaza a nombres en una cadena de luminosos eslabones, como Ariel Ramírez, Remo Pignoni, Hilda Herrera. En ese equipo puede ubicarse con justicia a Guillermo Zarba.

    Nació en Gualeguaychú en 1935. Pero la profesión de su padre –veterinario porteño- llevó a la familia a los pocos días de su vida a Buenos Aires.  Retornaría a los cinco años a Yuquerí, cerca de Concordia. Allí, en un paisaje dominado por la feracidad de la naturaleza y la potencia del agua, en un paisaje que ya no es –el del Salto Grande, previo a la represa- transcurrió su infancia y juventud. Allí quedó su existencia marcada permanentemente. Y fue allí donde germinó su pasión por la música y el piano.

    A ese paisaje ribereño del Uruguay, suerte de refugio en su madureza, regresa mentalmente, impulsado por los vientos de la evocación desde la ciudad puerto. Allí recupera elementos que luego vuelca en sus composiciones, de corte impresionista, en las que refleja motivos, escenas, hábitos, costumbres y situaciones de esta `provincia iluminada´ que lo cobijó en su infancia y adolescencia. Y de la que no pudo despegarse nunca aún cuando ha pasado la mayor parte de su vida en CABA. Allí se instaló en la primera mitad de los 50 del siglo pasado, para estudiar Ciencias Económicas. Pero reconoce que, aún cuando concluyó esa carrera y se desempeñó profesionalmente en ella, su corazón nunca estuvo con los números, sino con el piano y la música. Lo mismo ocurrió con su pertenencia geográfica. Zarba se reconoce como un entrerriano más.

     

    Guillermo Zarba y Mauricio Marcelli, en el estudio, durante la grabación del CD. A un costado palabras del violinista sobre el trabajo del pianista entrerriano.

     

    VUELO RENOVADO

    “Sangre Adentro”, el nuevo disco de Zarba es una suma de delicadezas, que tiene como uno de sus elementos centrales los cuidados arreglos musicales realizados por el violinista y director Mauricio Marcelli. Éste reunió a un equipo de figuras de primera línea, integrantes muchos de la orquesta del Teatro Colón para conformar un conjunto de 15 músicos con el cual entre agosto y noviembre de 2018 grabó los 12 temas que incluye el CD.

    El aporte de Marcelli eleva las composiciones del músico a gran altura, en una senda similar que recorrió Raúl Barboza hace algunos años con un trabajo sobre el chamamé orquestado por José Bragattto, que dio a ese género el vuelo sinfónico que se merece.

    En este disco de Zarba, sus composiciones se visten de un nuevo ropaje. Chamarrita, chamamé, sobrepaso y otros ritmos mantienen su raíz; pero a la vez adquieren renovada prestancia.

    El repertorio de 12 piezas escogido cuidadosamente por el pianista y el arreglador ofrece un recorrido por distintas etapas de la obra del pianista. Desde el folclore litoraleño, pasando por sus búsquedas por ritmos de otras regiones, hasta su etapa más reciente en que la integración del tango y la fusión con otros ritmos se hace presente en su trabajo.

    Clásicos de su autoría como los chamamés “El pretal”, “Presagiado”, y “Camachui”, o la chacarera “Salto Grande” se elevan a nuevas alturas.

    Cabe reconocer que Zarba ya había transitado este camino de moverse a nuevos límites en su propia búsqueda, en su obra “Los tiempos del agua”, donde avanzó hasta nuevos horizontes musicales y territorios estéticos poco explorados, tratando de dar un nuevo vuelo a la música folclórica.

    Como aporte relevante, el pianista deja escuchar su voz, en breves instantes, al decir textos breves de su autoría a modo de introducción de algunas de las composiciones del disco. De ese modo ofrece un marco sobre el carácter de lo que el oyente está a punto de escuchar.

    En este punto cabe una aclaración: la música de Zarba está hecha para ser apreciada con un valor escaso por estos días, pero que se ha visto revitalizado por la reciente cuarentena: el tiempo. Hay que abandonarse al placer de dejar a un lado el reloj para disfrutar su trabajo como merece. Para volver a sentir en el interior, “Sangre adentro”, el pulso vital de esta música.

     

    La gráfica de “Sangre adentro” incluye reproducciones de una obra del artista plástico Silvio Benedetto.

     

    PROYECTO EN COLABORACIÓN

    “No he tenido demasiada suerte en cuanto a que otros músicos interpreten mis temas”, admite sin tono alguno de reproche alguno el pianista. Su voz suena tranquila, reposada, en la entrevista. La calma serena del artista reconoce lo que es un hecho. Se trata de un autor poco conocido y menos divulgado aún.

    Por eso reconoce haberse encontrado con Mauricio Marcelli, “un violinista excepcional con quien ya nos conocíamos. El me propuso hacer este trabajo. Acepté y lo llevamos adelante hasta sacar el disco”. Lamentablemente, añade Zarba, “por esta situación que estamos viviendo por el virus del CoVid, el bichito este, como le digo, hemos tenido que postergar las presentaciones previstas”. “Pero –se entusiasma- no perdemos las esperanzas”.

    “Sangre adentro nació a partir de lo que habíamos hecho juntos en mi trabajo anterior, un proyecto de largo aliento en el que estuve metido durante muchos años `Los tiempos del agua´”, cuenta el compositor a EL DIARIO.

    Eso permitió a Marcelli conocer en profundidad la obra del pianista entrerriano. “Cuando concluimos esa etapa, el me propuso hacer este proyecto. Para eso seleccionamos los 11 temas míos y un tango escrito por él que incluimos en el disco”.

    Durante el proceso, el arreglador trabajó “con absoluta libertad y el resultado ha sido, para nosotros, muy satisfactorio”.

    El concepto fue acercar la música de Zarba a los terrenos de la música de cámara sin alejarse de lo popular. De allí entonces la participación de quintetos de cuerdas y vientos, además del bandoneón y guitarras.

    El pianista interpreta el piano en «El pretal»,»Camachuí» y «Salto Grande».  Algunos inconvenientes en su salud no le permitieron  tener mayor participacion. De allí que el resto de las grabaciones estuvieron a cargo de Bruno Malinverni.

    En lo técnico, destaca el artista, todo fue resuelto en una `mesa chica´. “Compartimos la producción general del disco con mi señora y sumamos a Jorge Da Silva como técnico en la grabación. El portugués es un mito viviente en el ambiente de los estudios de grabación. Ha participado en los trabajos de todos los grandes músicos del país. Y es una gran persona. Es un tipo muy valioso, una gran figura”.

     

    RESCATE Y REVALORIZACIÓN

    El nuevo disco de Zarba compila parte de su historia musical y a la vez rescata especies folclóricas que casi no se interpretan, y son olvidadas por la mayoría de los intérpretes folklóricos. Esto es parte de su tarea que, acepta el músico “es muy importante para mí”.

    Se trata de una “belleza perdida, pero no olvidada”, que encastra con las imágenes que el pianista retiene en su memoria desde su infancia de Yuquerí y otros paisajes antes de la construcción de la represa de Salto Grande.

    “Era una belleza con la fuerza que le daba el río en Salto Grande y el verde. Eso me quedó grabado y para mí no es tan lejano”.

    “Yuquerí y el río son una presencia indeleble en mí”, dice el músico que subraya que “tener la posibilidad en Europa, hace unos años, de escuchar a compositores como Smetana, me confirmaron en esta intuición que me acompaña. En ese sentido, creo que nunca abandoné Entre Ríos”.

    En este extenso alejamiento de esa infancia y el lugar que lo cobijó en esos primeros años, Zarba reconoce que renovó su vínculo con la provincia “a través de Paraná, por medio de grandes amigos, como Miguel Martínez. El `zurdo´, un querido amigo. O Miguel Codaglio. También me he interesado por el trabajo que en su momento hizo Linares Cardozo”.

     

    BÚSQUEDAS Y PROYECCIONES

    Una de las premisas con las que Zarba trabajó en sus últimos trabajos es la incorporación del bandoneón en su música, tanto como el diálogo entre lo rural y lo urbano. La presencia del bandoneón y del acordeón le otorgan un gusto muy particular a su música, compuesta originalmente para piano. Acaso porque le hubiese gustado ser guitarrista –“es un instrumento que siempre me gustó”- es que su estilo para ejecutar el piano fue asociado al instrumento de las seis cuerdas.

    Su singularidad como intérprete y compositor escapa a referencias e influencias. Sólo reconoce un nombre: “en cuanto al folklore, hubo un pianista que en su momento me impactó por su estilo, que falleció trágicamente. Fue Miguel Angel Trejo, que lamentablemente no llegó a ser muy conocido”.

    Y en tren de reconocimientos recientes en el panorama musical, admite: “como bandoneonista me gusta lo que hace y el estilo de Gustavo Reynoso. Con él viajamos hace tres años a Italia y nos presentamos en concierto junto a otros músicos. Tengo la seguridad que será un músico reconocido. Y no puedo olvidar mencionar a mi amiga Maria Silva, una cantante con cualidades muy especiales”.

    -Con todo este recorrido, ¿qué tiene pendiente? ¿Qué le gustaría encarar como desafío en lo artístico en este momento?

    -Me gustaría seguir componiendo. Pero es algo que, en lo personal, a la vez de ser un desafío es un territorio peligroso. Estoy con ganas de hacer cosas nuevas. Pero a la vez soy conciente que la música sigue avanzando y tengo el temor de no estar a la altura de las circunstancias. No me gustaría `quedarme atrás´. Por ahora, en vez de notas musicales, trabajo empleando palabras, escribiendo textos, para acercarme a lugares, a momentos, a historias, a las que quisiera evocar y aproximarme a través de la música. Esto me ha dato una pauta para hacer cosas y continuar ligado a lo entrerriano, con aquello que es propio a la cercanía del agua, que es lo que me interesa. Mi temor es que quedarme atrapado en un paisaje musical rancio, porque me interesa estar actualizado en lo estético y en lo técnico.  A veces quedarse detenido no es recomendable. Creo que hay que avanzar en lo humano, lo artístico, lo musical. Y esto no significa perder la conciencia de dónde proviene uno, de las raíces. Te repito, es necesario trabajar con un lenguaje actualizado, contemporáneo. No quiero que lo que hago esté falto de contemporaneidad. Me interesa expresar la actualidad con mi trabajo, aunque a veces lo nuevo no sea bien recibido por la gente.

     

     

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