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    Caso Nahiara: condenas disímiles para los acusados del crimen

    Miguel Cristo fue condenado a perpetua por el crimen de su hija, Nahiara Cristo. Yanina Lescano, que era pareja de aquél al momento del deceso de la niña, lo fue a 16 años de cárcel.

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

    La diferencia en las penas estribó en que el tribunal consideró que Lescano, a pesar de rechazar que fue víctima de violencia de género, estuvo inmersa en circunstancias que le impidieron denunciar la situación.

    El Tribunal de Juicio y Apelaciones, integrado por Gervasio Labriola, Carolina Castagno y Alejandro Cánepa, resolvió por unanimidad condenar en fallo de primera instancia, a Miguel Ángel Cristo y Yanina Soledad Lescano, como autores del crimen de Nahiara Luján Cristo, la beba que tenía dos años cuando ingresó el 7 de febrero de 2019 al hospital San Roque, con un severo cuadro de desnutrición y maltrato por golpes y quemaduras, cuadro que terminó con su vida aquel mismo día. Los fundamentos del veredicto se conocerán en su totalidad el viernes 22 de mayo a las 8. Los jueces resolvieron prorrogar por el riesgo de fuga, las prisiones preventivas que los imputados vienen cumpliendo. Así, Cristo seguirá alojado en la Unidad Penal N°1 y Lescano en la casa donde cumple un arresto domiciliario.

    Calificación

    Cristo y Lescano llegaron al adelanto de veredicto enfrentando pedidos de pena de prisión perpetua por el delito de Homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y ensañamiento, tal como lo solicitaron en los alegatos los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo. Las defensas habían solicitado la absolución de ambos imputados. En un adelanto que demandó dos horas y fracción, el Tribunal sostuvo que “nada de lo esgrimido por Cristo puede tenerse por válido” considerando que se trató de “un intento infructuoso por favorecer su situación en el proceso”. Respecto de Lescano, argumentó que la conducta pudo subsumirse en el delito de Homicidio Calificado por el vínculo, pero entendió que no correspondía aplicar la pena de prisión perpetua porque “actuó mediando circunstancias extraordinarias de atenuación”.

    Atenuantes

    Cristo fue condenado como autor material del crimen de su hija, pero en el caso de Lescano se le quitó los agravantes por alevosía y ensañamiento, a pesar de que el Tribunal entendió que “disfrutaba” cuando Cristo la torturaba. Así, se consideró como circunstancias extraordinarias de atenuación, el modo de vida, la institucionalización que vivió desde temprana edad, que fue víctima de violencia de género por sus ex parejas, incluso a uno lo denunció y fue condenado, que tuvo un aborto, el consumo problemático de estupefacientes y su estado emocional y afectivo, puesto que cursaba un embarazo fruto de su relación con Cristo. El bebé nació al día siguiente de la muerte de Nahiara. El Tribunal también consideró que Lescano tenía miedo a perder el contacto con sus hijos biológicos.

    Todas aquellas situaciones, para el Tribunal, explican “la nula vinculación con los hechos” que exhibió la mujer, puesto que dejaron “profundas huellas en su psiquis”. Así, en la valoración del Tribunal respecto de la responsabilidad de la mujer, que era madrastra de la beba, pesaron la “vulnerabilidad extrema en el que se produjo la conducta” que se le atribuyó y consistió en que “entre agosto 2018 y el 7 de febrero de 2019, no realizó comportamiento alguno tendiente a evitar el deceso de la niña teniendo la posibilidad y el deber institucional de hacerlo en virtud de la posición de garante en la que se encontraba producto de la convivencia y del rol de madre sustituta de la niña”.

    Contexto

    El Tribunal consideró que “los hechos ocurrieron en un espacio reducido, un garaje que fue acondicionado para vivienda, sin divisiones, ni tabiques” por lo que “todas las personas que estaban allí presentes podían percibir con más de uno de sus sentidos lo que ocurría; la menor no sólo tenía lesiones visibles sino que los procesos avanzados de infección, esto es el pus que tenía en su nariz y orejas, eran perceptibles por el olfato, como dijeron los forenses”. En el mismo sentido sostuvo que “es imposible que las violentas agresiones contra Nahiara pudieran pasar desapercibidas para los adultos que convivieran con la niña”.

    Accionar

    El Tribunal sostuvo que “nada de lo esgrimido por Cristo puede tenerse por válido. Cristo es el autor material de las lesiones que terminaron con la vida de su hija” añadiendo que durante 40 días realizó “un accionar positivo para desplegar actos de inusitada y extrema violencia contra la víctima, utilizando para ella agentes productores de la más variada naturaleza, elementos duros y romos, líquido calientes, elementos redondeados incandescentes y elementos para atarla, comprimirla e inmovilizarla”, todas “situaciones sistemáticas de violencia”. A esto se adicionó que los hijos biológicos de la mujer dijeron que “fueron víctimas de violencia por parte de ambos imputados, siendo testigos de la violencia extrema contra Nahiara”.

    Género

    Los jueces entendieron que durante el debate, con los testimonios de testigos y las pruebas que se produjeron “se desmorona la versión que Cristo no la dejaba salir y que era víctima de violencia de género”. Los testimonios dieron cuenta que Lescano tenía libertad para moverse, en el mismo sentido fueron explícitos las pericias a su celular y de los de familiares de la niña. También consideró “increíble” la “versión de inculpar a la niñera” que esbozaron los dos imputados al comienzo de la investigación. Así, se señaló que “el relato de la niñera es tan incriminatorio contra Cristo como para Lescano”, agregando que ésta “no estaba para nada a disgusto con el trato que le daba el padre a la víctima”.

    Entre otros fundamentos de que “no hubo violencia de género”, los magistrados señalaron que “Lescano pudo percibir por sus propios medios las heridas en la nariz, la oreja, las quemaduras en los pies, manos y otras partes del cuerpo”. La niña tenía 28 lesiones de diferentes características y fueron percibidas por Lescano, puesto que convivía con la beba en una casa de reducidas dimensiones.

    Caso Nahiara: perpetua para Cristo y 16 años para Lescano

     

     

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