Garantizan que está asegurada la provisión de agua potable

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En ningún momento se ha visto alterado el ritmo de producción de las plantas de potabilización de Etcheverría ni de Cristo Redentor, advierten desde el Municipio. Foto: Gustavo Cabral.

La bajante del río Paraná es histórica. Una de las complicaciones es la provisión de agua cruda para las plantas potabilizadoras. Pero el Municipio realiza trabajos de canalización en la Toma.

 

Redacción El Diario / [email protected]

Por estos días el río Paraná está atravesando una histórica bajante con niveles que no se registraban hace por lo menos 40 o 50 años.

El registro de Prefectura Naval Argentina de este martes a la medianoche indicaba una altura de 0,88 mts en el puerto de la capital de Entre Ríos. Según estos datos de PNA, en cinco días, el río bajó más de 35 centímetros frente al puerto de la ciudad de Paraná.

Ese fenómeno hídrico afecta a la provisión de agua a la ciudad ya que se extrae agua cruda del río para luego potabilizarla en las plantas ubicadas en calle Echeverría y en Avenida Ramírez.

Un audio circuló en las últimas horas a través de las redes sociales que falsamente alertaba sobre que Paraná se quedaría sin servicio de agua. Al igual que con otras noticias falsas, la población se alarmó ante esa posibilidad pero las autoridades municipales afirmaron que la provisión de agua está garantizada.

Igualmente, se realizan tareas para asegurar que las tomas de agua puedan continuar con extracciones para poder suministrar agua cruda a las plantas.

 

PRODUCCIÓN.

“La producción que tenemos en el muelle 2, que es la que provee de agua cruda para su tratamiento a la planta de Etcheverría, funciona con total normalidad y es de 8.300 m3 por hora”, aseguró a EL DIARIO Oscar Silva, subsecretario de Obras Sanitarias de la Municipalidad de Paraná.

“También funciona con total normalidad la bomba 5 del muelle 1. Estimamos oportuno por la bajante hacer este trabajo de canalización como modo de garantizar en el futuro y ante la supuesta persistencia de la bajante, el caudal de agua necesario para los 1.300 m3 que esta bomba eleva para (la planta de) el Cristo Redentor para su tratamiento”, continuó luego.

Asimismo, Silva se ocupó de negar enfáticamente los rumores que hablan de un posible desabastecimiento de agua: “En ningún momento se ha visto alterado el ritmo de producción de ambas plantas de potabilización, tanto de Etcheverría como de Cristo Redentor. Por eso es muy temeraria la afirmación que surgió, no sé de dónde ni de quién, obviamente no surge del ámbito de obras sanitarias. Son comentarios que nosotros que queremos desarticular y decirles a los vecinos que se queden tranquilos porque la producción está garantizada”, afirmó el funcionario municipal.

 

ALARMISMO.

En igual sentido, el secretario municipal Pablo Testa negó las noticias alarmistas que circularon por Whatsapp. “Vivimos una bajante del río Paraná en un nivel nunca alcanzado en los últimos 40 años. Pero no obstante eso, el Municipio trabaja arduamente en la bomba de la Toma Nueva que es la que impulsa el agua cruda para ser potabilizada. Esa misma bomba es la que hace posible la producción de la planta de Ramírez que se desarrolla con total normalidad y que abastece al 30% de la red pública. El resto de la red y la potabilización del agua se hace en la planta de Etcheverría que está siendo monitoreada permanentemente y que funciona con total normalidad. Esto es importante aclararlo a raíz de un Whatsapp de audio que está circulando a través de las redes sociales y que queremos aclarar que es totalmente falso. Es totalmente deplorable que en estas circunstancias que estamos viviendo se hagan correr estos falsos rumores que no hacen más que sumar otra zozobra a las que nuestra ciudadanía ya tiene”, remarcó el funcionario.

 

TRABAJOS.

Mientras tanto, continúan las tareas en la toma de agua del río atendiendo la contingencia ante la bajante del Paraná. En ese sentido, se reforzaron los trabajos con la intervención de los buzos tácticos de la Policía de Entre Ríos, en los canastos de filtros de las bombas extractoras.

“Es una de las bajantes históricas que tiene el río Paraná en los últimos años. Esta situación nos lleva a hacer esta obra precautoria, profundizando el ingreso del canal de agua cruda a la bomba 5 del Muelle 1”, explicó Silva.

Los trabajos son ejecutados con una excavadora que posee un brazo de un largo de 17 metros, que encara el ensanche de ese canal, cuya longitud es de 100 metros, con un ancho de 7 metros y una profundidad de 2. Esa tarea permitirá garantizar el acceso del agua al muelle histórico –construido y habilitado en la década del ’40, junto a la planta Ramírez– aún con el río retrocediendo un poco más de su actual nivel, ya debajo del metro. “Además, estas tareas se complementaron con las que realizaron los buzos tácticos quienes desobstruyeron el canasto del filtro de la bomba, limpiando y optimizando la parte de absorción”, agregó Silva.

Estos movimientos permiten continuar con la producción de la bomba en el Muelle 2 que es de 8 mil c/c por hora de agua cruda que luego se dirige para su tratamiento a la planta Echeverría, y también garantizar el trabajo de la bomba 5 del Muelle 1 que eleva agua al Cristo Redentor.

 

Complica la salida de barcos con soja

 

Un informe del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA señala que “la bajante extraordinaria del río Paraná por efecto del clima deficitario en lluvias sobre la cuenca media y alta –y que se profundiza en abril–, provoca alto impacto ambiental, productivo y sobre los puertos exportadores del Gran Rosario”.

Desde el organismo advirtieron que “las lluvias del 6 de abril pasado en el extremo norte del noreste argentino y Paraguay no brindaron un significativo aporte”.

“Esto genera demoras en los puertos, implicancias locales para la navegación y conectividad de pobladores ribereños y de islas, afecta la pesca, complica las tomas de agua en plantas potabilizadoras, produce cambios en los ecosistemas y aparecen especies vegetales invasoras”, apuntaron.

El otro peligro por la bajante son los encallamientos de barcos en el canal del río Paraná, como ocurrió en septiembre pasado cuando el río estaba más alto que ahora, en 1,87 metros, y el buque de carga Cassiopeia Ocean estuvo varado durante cinco días a la altura de Punta Alvear, al sur de Rosario, lo que impidió que ningún buque pudiera navegar por el río.

 

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