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martes, mayo 26, 2020
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    La ciudad permanece quieta y vacía por la cuarentena

    Van 20 días de aislamiento social.

     

    Este martes 07, en el día 19 de la cuarentena, la ciudad permanecía más quieta y detenida que en jornadas anteriores. Como si los paranaenses lo hubiesen aprendido toda la vida, en los últimos días se advierte que, salvo excepciones, se respetan las medidas de aislamiento y distanciamiento social. Poca gente deambula por las calles (la mayoría sí, gente mayor) y muchos de los que lo hacen usan barbijo. En cuanto a los comercios, permanecen cerrados los que no se consideran esenciales y en los que expenden alimentos o medicinas, los clientes cumplen con formar filas en la vereda a prudente distancia.

     

    EN LA FERIA. En la Feria de Salta y Nogoyá, tradicional lugar de compra de productos frescos en la ciudad, las medidas de seguridad se aplican rigurosamente. El horario se ha reducido a cuatro horas de atención al público: de 8 a 12, y solo permanecen abiertos los puestos que venden alimentos.

    En la puerta, alguien regula el ingreso de compradores. Un empleado consulta a cada cliente a cuál de los negocios se dirige y va permitiendo la entrada de a uno. El resto espero su turno formando una cola.

    “Se vende muchísimo menos”, señala a EL DIARIO la dueña de uno de los kioscos que vende desde artículos de almacén hasta frutas y verduras.

    También, en otro de los puestos que está dedicado exclusivamente a frutas y verduras la actividad no es mucha. Su dueño exhibe en el frente un muestrario de todos los colores, texturas y volúmenes en cajones ordenados.

    “No se vende nada”, comenta resignado. “En otro momento, más teniendo en cuenta que se viene Semana Santa esto estaría con mucho más movimiento. Pero entre que la gente no sale y que nosotros abrimos pocas horas se vende muy poco”, comenta a esta Hoja.

    En cuanto a los precios, dice que algunos productos subieron y otros, como las verduras de hojas, se torna difícil conseguir.

    CEMENTERIO CERRADO. Las medidas dispuestas por el Gobierno Nacional en cuanto al aislamiento social obligatorio ha alterado, sin dudas, la vida de los argentinos. Hábitos, costumbres y rituales que eran inalterables han sido alterados o directamente suprimidos.

    Por ejemplo, los templos religiosos permanecen vacíos, los oficios y misas que se celebran se llevan a cabo en soledad y en algunos casos se transmiten por televisión o redes sociales.

    El Cementerio Municipal no escapó a los efectos de la pandemia. Desde que rige la cuarentena, permanece totalmente cerrado al público. No se permite el ingreso de visitantes y solo se atiende a quienes acudan por algún pago o trámite administrativo.

    Pero, ¿qué sucede con las inhumaciones?

    “Sigue habiendo decesos, ninguno ha sido por coronavirus sino por otras causas”, aclara un empleado del cementerio local. “En esos casos, se permite el ingreso de un solo familiar que acompañe el féretro hasta la sepultura”, describe.

    En la sala de velatorios  municipal, que está al costado de la puerta principal, los sepelios se realizan a puerta cerrada y  con la presencia de una o dos personas. Igualmente sucede en las salas de velatorios particulares.

     

     

     

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