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martes, mayo 26, 2020
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    Conmoción por el crimen del policía

    El efectivo policial sufrió un disparo a quemarropa en el pecho. Fue cuando acudió a un llamado por un incidente familiar. La hipótesis es que el agresor, identificado como Raúl Molaro, pretendió disparar contra su padre pero hirió de muerte al oficial.

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    Fuentes policiales indicaron que en 186 años de existencia de la Policía de Entre Ríos perdieron la vida más de 200 uniformados en cumplimiento del deber. La luctuosa cifra sumó una nueva víctima. El oficial Ercilio Hernán Cortéz, de 38 años, oriundo de Alcaraz, padre de dos hijos, se encontraba cumpliendo funciones en Cerrito cuando recibió un disparo a quemarropa con una escopeta calibre 28 que le arrebató la vida en minutos. Fue el domingo a la noche, alrededor de las 22.10 en la vivienda del padre del agresor, que fue identificado como Raúl Alberto Molaro, de 37 años.

     

    Hipótesis

    Juan Malvasio, el fiscal que interviene en la investigación, indicó a El Diario que “la teoría de Fiscalía es que el disparo iba dirigido al padre; la policía pudo hablar con el agresor, le explicaron que lo iban a trasladar a la casa de un tío, que lo iba a llevar el móvil policial para que no deambule por la calle por las medidas de restricción dispuestas por el coronavirus. Molaro manifestó que se iba a hacer el bolso, como se demoraba ingresó el padre con dos funcionarios a ver el motivo de la demora y en dos segundos pasó lo que pasó. Está claro que el disparo no iba dirigido al policía porque en ningún momento se mostró agresivo con los funcionarios”.

    Malvasio precisó que “el padre se acerca al galpón, escucha que el hijo está cargando la escopeta, en un segundo el padre se puede echar a un costado, el hombre dispara y le impacta a Cortéz a una distancia de un metro y medio aproximadamente. El proyectil ingresó completo”. El fiscal señaló que “inmediatamente de disparar, a segundos, se escucha un segundo disparo”. Fuentes policiales deslizaron que Molaro “apoyó el arma sobre el mentón, disparó y se voló la cabeza”.

    En relación a cómo continuará la investigación, Malvasio precisó que “resta corroborar la hipótesis, por lo que queda pendiente toda la prueba científica de dermotest, de aptitud del arma; una vez que corroboremos la hipótesis se cierra la causa por extinción de la acción penal por muerte del imputado”. El fiscal indicó que se trata de un “claro caso de fallecimiento en ejercicio de la función pública, en cumplimiento del deber. Cortéz era querido por toda la fuerza y por toda la comunidad de Cerrito”. El fiscal destacó que “los testigos de acta de procedimiento” fueron el intendente y la viceintendenta de Cerrito, José Palacios y Mirna Grinóvero, respectivamente.

    En este sentido destacó que “estaban conmovidos y estuvieron hasta las 3.30. Se enteraron del hecho y se apersonaron en el lugar, incluso estuvieron cuando se lo examinó a Molaro, que estaba tendido en el lugar, en las tomas de dermotest, en el secuestro de distintos elementos, estuvieron toda la noche colaborando con la investigación. Muy a disposición, no es común que el intendente y el vice se constituyan en el lugar y oficien de testigos, hasta que terminó el procedimiento”.

     

    Cronología

    El comisario Raúl Menescardi, jefe de la Departamental Paraná, manifestó a El Diario que “a partir de las 22.10 y 22.15 aproximadamente, hay una comisión a un domicilio en razón de una problemática familiar donde había desavenencias entre el padre y el hijo o el hijo y el padre; el personal se constituye en el lugar, habla con las dos partes y se llega a un acuerdo por el que el hijo se iba a retirar de la casa. El personal continúa hablando con el padre y pasado un tiempo prudencial van a constatar si realmente se había retirado, van a la habitación y no estaba, en la parte de atrás en el patio hay un galpón donde el padre de este ciudadano trabajada arreglando y tejiendo sillas, cuando el padre abre la puerta lo ve al hijo con una escopeta, la carga, el padre se alcanza a correr, el hijo accionar el arma y efectúa un disparo que no da  ni en el padre ni en el suboficial, y le da al oficial que venía en la tercera posición, en el pecho”.

     

    Chaleco

    Ante la consulta sobre si Cortéz llevaba el chaleco antibalas colocado, Menescardi manifestó: “El chaleco balístico lo tienen asignado todos los patrulleros, muchas veces uno, me pongo en esa situación también, evalúa cuándo se lo coloca. Imagínense que iban a un acontecimiento familiar, que estaba solucionado porque ya se retiraban. Al ir a constatar es que tenemos este resultado, cuando fueron a constatar que no estaba en la habitación y fueron a un galpón, un depósito”. El funcionario añadió que “este muchacho nunca fue agresivo con el personal policial, el inconveniente fue con el padre, el disparo supuestamente iba contra el papá, que advierte la situación y se correal igual que el suboficial, Cortéz venía detrás y recibió el disparo”.

     

    AL MARGEN

    Fuentes policiales recordaron que el agresor es primo lejano de Adrián Molaro, condenado por otro crimen que conmovió a Cerrito. Éste fue sentenciado en octubre de 2013 por el crimen de Alexis Céparo. También se precisó que el homicida de Cortéz era hermano de Sebastián Juan Carlos Molaro, que tenía 28 años cuando el 16 de diciembre de 2018, en el bar de Basso, sito en Cerrito, golpeó brutalmente a José Ángel Basso, que tenía 88 años, para robarle la suma de doce mil pesos. Aquel fue condenado en un juicio abreviado a la pena de ocho años y seis meses de prisión efectiva.

     

    Condolencias del gobernador

    “Lamentamos con mucho dolor la muerte del oficial principal de la Policía de Entre Ríos, Ercilio Hernán Cortés, en cumplimiento de su deber. Mi más sentido pésame y mis condolencias para su familia y seres queridos”, dijo el gobernador Gustavo Bordeta través de su muro de facebook. En igual sentido se había expresado la ministra Rosario Romero.

     

    Homicidio de un oficial en Cerrito

     

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