El primer ministro japonés Shinzo Abe aseguró que Tokio y un par de par de regiones más ingresarán en estado de emergencia por el avance inusitado del coronavirus. “Estamos viendo un rápido aumento de nuevas infecciones”, expresó el funcionario.

La polémica por las fechas de los próximos Juegos Olímpicos de Tokio fue un tire y afloje que duró desde la irrupción del Coronavirus​ en China hasta hace un par de días, cuando el Covid-19 se transformó en pandemia. Así las cosas, fue confirmada su postergación por un año: ahora los JJ.00. se desarrollarán entre el 23 de julio y el 8 de agosto, en lugar de la fecha original (22 de julio al 9 de agosto de 2020).

La suspensión fue en el momento justo, pues ayer el primer ministro japonés Shinzo Abe afirmó que su gobierno planea declarar el estado de emergencia por el coronavirus en el país y propuso un paquete de ayudas por un billón de dólares para combatir los efectos sobre la economía de la pandemia. “Esperamos declarar el estado de emergencia desde este martes tras escuchar la opinión del panel de expertos”, dijo Abe a la prensa.

“Estamos viendo un rápido aumento de nuevas infecciones en particular en áreas urbanas como Tokio y Osaka. Esas dos grandes ciudades y otras cinco prefecturas estarían incluidas en el estado de emergencia”, agregó.

A pesar de ser vecino de China, donde apareció el nuevo coronavirus, Japón ha estado hasta ahora mucho menos afectado por la pandemia COVID-19 que Europa o Estados Unidos. El archipiélago registró el domingo unos 3.650 casos y 73 muertes, según un último balance oficial. Sin embargo, el número de casos aumentó sensiblemente desde hace dos semanas.

Más declaraciones

Además, la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, llamó a la población al teletrabajo y a evitar salidas no indispensables el fin de semana. “Hasta ahora no hemos recibido nada oficial, pero nos preparamos partiendo del supuesto de que Tokio estará” entre las regiones incluidas en el estado de emergencia, declaró Koike a la prensa.

El estado de emergencia debería limitarse a algunas regiones y no conllevar medidas de confinamiento tan drásticas como las que están en vigor en muchos países. Concretamente, los gobernadores de las regiones afectadas podrán “pedir” a los habitantes permanecer en sus casas y a los comercios no esenciales suspender actividades.

Las autoridades podrán también requisar terrenos o edificios con fines médicos, pero no están facultadas para imponer un confinamiento obligatorio, con sanciones si se incumple. Más bien el sistema se basaría en la disciplina ciudadana.