Cuando el pupitre es el comedor diario

46

La opinión de dos madres que, además deben seguir trabajando desde sus casas, mientras ayudan a sus hijos a tramitar la cursada escolar.

La primera es Mónica, mamá y docente. “Desde antes de que se manden las tareas ya habíamos empezado a repasar un poco de matemáticas y lengua con mi hijo, que arrancó la secundaria en la Escuela Alberdi”, comenzó diciendo la entrevistada, antes de precisar que “luego llegaron todas las tareas juntas y, como a él le gusta ir a la escuela, le generó entusiasmo y una rutina más sostenida por la autoridad escolar”.

Ante una consulta puntual, indicó que “desde la escuela dieron diversas posibilidades para hacer las tareas y enviarlas por distintas vías. No obstante, si tuviéramos netbook todos, la cosa sería mucho más sencilla, pero como no es así, los pocos recursos tecnológicos con los que contamos se comparten y entonces la tarea en casa demanda de parte de los adultos más organización, mucho tiempo de acompañamiento y de reforzar las consignas de búsqueda o investigación sobre determinado tema con información ligada a la consulta de fuentes confiables en internet”. Para la entrevistada, “darnos de bruces contra la propia ignorancia u olvido de tantos temas, forma parte de la experiencia del lado de los adultos, que de pronto discutimos con el adolescente el Oeste y Este en un mapa, hasta que descubrimos que somos nosotros los equivocados y tenemos que reírnos”.

Más tarde detalló que “por el momento, algunas tareas se hicieron en la carpeta, otras se imprimieron y otras se hicieron en la computadora” y que “la experiencia en general es fructífera porque permite conocer mejor a los docentes, saber de su trabajo intenso y valioso de todos los días -y reinvindicarlo una vez más-, observar cómo incentivan el tratamiento de temas contemporáneos con visión de futuro (el consumismo en Educación Tecnológica, la identidad en Formación ética y ciudadana, el acuífero guaraní en Biología), entre otras cosas”.

Por último, evaluó que “también significó encontrarnos y conocernos con otros padres que afrontaban parecidas dificultades tecnológicas, costos de impresión de los materiales, y compartir inquietudes. La parte menos positiva es que como docentes universitarios que somos, también tenemos nuestra propia tarea extra por estos días, que consiste en adaptar las clases presenciales a la virtualidad y que demanda más recursos, más coordinación y más organización aún”.

RECURSOS DESAPROVECHADOS

La otra entrevistada es Noelia, mamá de dos hijos, además de música y docente universitaria.

Ante una consulta de esta EL DIARIO, precisó que “hoy mi mayor problema es la falta de tiempo, porque aunque estemos en cuarentena, yo sigo trabajando desde mi casa, y lo que antes resolví en dos o tres horas, hoy me lleva el doble de tiempo porque tengo que transformar los contenidos que daba en la clase de manera presencial para poder transmitirlos a través de las clases virtuales”, antes de expresar que “antes de que “ ese trabajo yo lo hacía de  mañana mientras mis hijos estaban en la escuela, y a la tarde los ayudaba a hacer los deberes; ahora , en cambio, son más horas las que les tengo que dedicar a mis hijos, porque si bien son chicos (uno va jardín de 4 y el otro va a segundo grado) sus maestras les mandaron  mucha tarea, y de todas las asignaturas, incluso de las materias especiales como música, computación, inglés, y  artes visuales”.

“¿Los contenidos de las tareas son nuevos, o están haciendo un repaso por temas ya dados?”, preguntó EL DIARIO. “Como la cuarentena comenzó al poco tiempo del inicio de clases no he tenido que enseñarles temas nuevos a mis hijos, porque los deberes son un repaso de lo que venían dando en la escuela, aunque me cuesta imaginar cómo será la situación si se prolonga mucho tiempo más la cuarentena, porque quizás en ese caso los padres tengamos que enseñar los contenidos nuevos y pienso en distintas personas que quizás no lo sepan hacer, porque la mayoría es padre o madre y no maestros. No todos están capacitados para transmitirles los contenidos a sus hijos” evaluó.

En un momento de la entrevista, Noelia manifestó que pese al esfuerzo de los docentes por brindar un material de trabajo que sea dinámico, en algunos casos se ha pedido trabajar con ciertos materiales como cola vinílica y témperas que, si no se tienen en casa, hay que salir a comprar y en este momento resulta una verdadera odisea encontrar un negocio que esté brindando atención al público.

Por la pandemia, padres e hijos se alían para aprender