Levantada la cuarentena, una de las dudas es si habrá demanda

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Aserraderos, fábricas de productos de madera y comercialización forestal pueden retomar la actividad.

La decisión oficial de ampliar el listado de sectores que podrán retomar la actividad a pesar del aislamiento social no se traduce en la solución para la batería de problemas que las empresas enfrentan en el marco de la crisis sanitaria. En el centro de las críticas están los bancos que, advierten los empresarios, no ejecutan los anuncios del gobierno.

Redacción El Diario / [email protected]

Con un decreto difundido este viernes el gobierno amplió el listado de actividades y servicios considerados esenciales y por tanto, pueden reanudar la producción.

Corralones dedicados a la venta de insumos y materiales de la construcción; producción, distribución y comercialización forestal y minera; curtiembres, aserraderos, fábricas de productos de madera, de colchones y de maquinaria vial y agrícola; actividades vinculadas con el comercio exterior -exportaciones de productos ya elaborados e importaciones esenciales para el funcionamiento de la economía- están incluidos en la nómina así como exploración, prospección, producción, transformación y comercialización de combustible nuclear; servicios esenciales de mantenimiento y fumigación, y mutuales y cooperativas de crédito.

Podría interpretarse como una gran noticia, pero evidentemente, la complejidad de la situación demanda además, otras respuestas. Por lo menos esa es la realidad que atraviesa el sector maderero, significativo en la economía entrerriana.

El objetivo de la decisión gubernamental fue mitigar los efectos económicos de la pandemia de coronavirus. Sin embargo, Sergio Corso, empresario maderero y vicepresidente de la UIER, si bien consideró positiva la noticia porque había muchos aserraderos que estaban parados y estaban necesitando trabajar, dispara otra inquietud que tiene que ver con la existencia de demanda, porque están notando que hay muy poca. “Esa es la preocupación ahora y se verá en los próximos días qué sucede”, dijo a EL DIARIO.

Hasta ahora, señaló, el sector no tiene pedidos, por eso la expresión esperanzada de Corso: “Esperemos que con el transcurso de los días vayan apareciendo”. El rubro aserradero –ahora habilitado- destina su producto en parte a construcción, machimbre, madera, encofrado, entre otros, y están viendo si habrá demanda sostenida.

Sobre pedidos que pudieron haber quedados pendientes al momento de la interrupción de la actividad, lo que el dirigente del sector explicó es que “no había mucho, pero había; el tema es saber si siguen vigentes o no”.

Otro aspecto que puso en evidencia es que los corralones de madera, en el extremo de comercialización de este producto, se cerraron y “estamos viendo que se habilitan los corralones de materiales de construcción específicos, pero (el decreto) no habla de los de madera puntualmente”, opinó.

Si pueden entrar en el rubro de corralones esos locales de venta queda en el terreno de las dudas ya que podría tomarse como parte de materiales que se necesitan para la construcción de una vivienda. De todas maneras, no hay certeza al respecto.

El sector como tantos otros, antes de declararse la pandemia estaba con muchas dificultades y “con esto va a agravarse aunque no sabemos en qué magnitud”, anticipó el dirigente de IMFER, entidad que reúne a industriales madereros y forestales de Entre Ríos y sur de Corrientes.
“Estamos muy preocupados por la cadena de pago, no podemos tener contacto con los bancos; no solo con la cadena de pago de los cheques, tampoco se está cobrando (desde que se inició la cuarentena) lo que se entregó. Creemos que la apertura del clearing bancario va a generar una ola masiva de cheques devueltos. Eso es lo que prevemos”, dijo Corso a EL DIARIO.

Sumó como la gran preocupación del sector, el pago de los salarios. “No tenemos todavía líneas de créditos habilitadas. Ya hemos charlado con la Unión Industrial, con distintos actores, y no hay ninguna respuesta ni de bancos nacionales ni provinciales con respecto a los créditos que se han mencionado y tampoco creemos en una tasa para salarios caídos del 24%, eso tiene que ser a tasa cero. Lo estamos peleando”, afirmó.

En la descripción de los hechos consideró que “lo más preocupante es que online (para mayor agilidad a los trámites) no se está haciendo nada y notamos que algunos bancos privados están pidiendo una comisión del 6, 7 y 8% sobre los créditos otorgados y es muy difícil para las pymes poder mantenerse en este contexto. Es muy complejo porque si no se trabaja, no se factura, no se cobra, y en el contexto que veníamos no hay reserva para aguantar 30, 40 días. Es muy difícil”, insistió.
Advirtió que “no vemos apertura de los bancos que son el nexo entre lo que dice el gobierno y las pymes. Si los bancos no concretan los anuncios (oficiales) habrá serias dificultades para pagar salarios y los otros compromisos”.

Afirmó que hay empresas que pagarán los sueldos de marzo, pero tienen muchas dudas sobre lo que pueda acontecer con los del mes de abril, y aseguró que “los aserraderos chicos no van a poder pagar marzo”.

Trabajar en tiempos de pandemia

Sergio Corso es presidente de la empresa Maringa Maderas, radicada en Federación, cuya actividad nunca se detuvo a pesar de la cuarentena. En todo caso, de redujo porque quedó enmarcada en el sector alimentación ya que parte de su producción son pallets que utiliza la industria de los alimentos. “Hacemos pallets para la cadena alimenticia, tenemos clientes en ese rubro, por lo que se paró un par de días la actividad y luego se empezó a trabajar a media máquina”.

Con esta producción no se presenta el problema de la demanda. Los inconvenientes están vinculados con otros rubros: insumos para secado, pintura, el ingreso de materia prima.

La posibilidad de que una empresa maderera sea tomada en el rubro alimentación es porque, tal como lo explicó el empresario, “todo lo que es para las grandes empresas, lleva un pallets. “Los productos van palletizados y entonces quedamos comprendidos en la industria alimenticia”, señaló a EL DIARIO.

-A partir de esta experiencia y considerando el problema sanitario, ¿diría que es muy complicado garantizar condiciones de higiene y salubridad a todos quienes se vinculan en el proceso de fabricación y venta?

-No, porque en la industria maderera no se trabaja muy cerca, siempre hay una distancia arriba de los 2,50 ó 3 metros entre un operario y otro. En la mayoría de la industria no hay cercanía entre los operarios. Sí hay que montar infraestructura para el tema de limpieza, barbijos, medición de temperatura, higiene de las manos, con el remito de quienes ingresan los papeles –se fotografían y se envían-, las pesadas”.
Comentó como una ventaja el hecho que “la Municipalidad está fumigando vehículos las 24 horas. Hay un protocolo por el cual el transportista no baja del camión. Hicimos una serie de cambios para que no haya contacto entre el que ingresa y el operario que lo está cargando o descargando”.

En cuanto al traslado de los trabajadores, “antes en un colectivo trasladábamos 40 personas, ahora traemos el 50% porque todos los que tienen movilidad vienen por sus propios medios. Y a veces, en lugar de hacer un viaje hacemos dos. Además el transporte se fumiga cuando llega y cuando sale. Todo lo que esté a nuestro alcance para minimizar el riesgo, lo estamos haciendo. Otra cosa, teníamos dos turnos en el trabajo y la gente almorzaba en su casa. Ahora hacemos de corrido, bajamos una hora (la jornada). También, los empleados tienen un protocolo para cuando llegan a la casa para lo que le damos todas las indicaciones. Tienen que pisar con el calzado en un trapo con lavandina, no deben ingresar a las casas con la ropa de trabajo, eso lo estamos dando con charlas permanentes.

-¿Ese protocolo podría tomarse como modelo para quienes empezaran a trabajar ahora?

-Lo hicimos con los médicos laborales nuestros y todas las normativas que nos facilitaron las áreas del gobierno. En base a eso hicimos el protocolo.

-Los productos se comercializan dentro y fuera de la provincia. ¿Hay recaudos?
-La mayoría sale de la provincia. El transportista, chofer nuestro o de terceros, no toca nada más que su camión. Obviamos traer remito firmado, se saca una foto y se hace la entrega. La foto sirve para el conforme. Adoptamos esa metodología para no tener un ida y vuelta de papeles.

 

Cuarentena: se amplió el listado de actividades y servicios esenciales