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martes, mayo 26, 2020
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    La tarea diaria de esquivar el virus y parar la olla

    Un relevamiento de EL DIARIO permite asomarnos a la realidad que deben afrontar aquellos que no tienen la opción de permanecer aislados en sus casas. Sus opiniones reflejan el sentir de seres humanos que tratan de ganarse la vida, entre las fobias y la precaución de los clientes y la propia salud, en un contexto de notoria caída de servicios demandados.

     

    Redacción El Diario / [email protected]

    El florecimiento del coronavirus como epidemia y luego como pandemia generó que varios países decreten la cuarentena obligatoria, el cierre de fronteras y la interrupción de actividades, muchas de ellas de vital importancia.

    Los ciudadanos que trabaja en el área de salud y de seguridad ejercen un papel fundamental en esta época. Este aspecto no nos es ajeno, pero en este caso se intenta mostrar otra arista de la actualidad.

    Como se sabe, las medidas de prevención para evitar la propagación del COVID-19 generaron un freno en la economía tanto a nivel nacional como regional,  pero daría la impresión que, a excepción de casos puntuales, no se advierte el mapa completo de cuán difícil puede llegar a ser trabajar durante estos días. También para enterarnos del modo en que están llevando adelante sus tareas distintos vecinos ha servido el diálogo que mantuvo con ellos EL DIARIO.

    Aquí, testimonios que reflejan, en resumidas cuentas, el recrudecimiento de las tareas habituales y el efecto que ha tenido el cese de actividades en la ciudad.

     

    Danilo, vendedor de diarios

    “Trabajo en el puesto de Corrientes y Nogoyá. Muchos de mis clientes han decidido suspender la compra por el miedo al contacto del papel con el virus, y también tienen temor de relacionarse con nosotros porque estamos en contacto con el papel. Esto sucede sobre todo en la gente mayor.

    “Las ventas han caído porque la policía nos pide que no abramos los kioscos, y que solamente hagamos repartos. A esto se suma el miedo de parte nuestra a permanecer en la calle, no queremos contraer el virus y mucho menos portarlo y transmitirlo a nuestros seres queridos o los clientes.

    Pareciera que por ahora está todo bien, que la situación está controlada; el problema va a ser cuando se llegue al pico de contagios, porque muchos deben estar infectados sin saberlo”.

     

    Dante, pizzero artesanal

    “Para poder seguir trabajando multipliqué las medidas de higiene y, por supuesto, evito tener contacto con otras personas. De todos modos, las ventas se han caído casi en su totalidad, en un 90 por ciento. Con los pocos clientes que siguieron haciendo sus pedidos guardamos cierta distancia y usamos alcohol en gel luego de cada operatoria. De todas maneras, muchos han dejado de comprar por el temor a que vaya virus en la entrega y, además, al no poder salir a trabajar ellos tampoco, la mayoría está tratando de no gastar tanto dinero”.

     

    Ivana, organizadora de eventos sociales y empresariales

    “Como mi hijo y yo somos parte del grupo de riesgo – uno por asma y el otro por estar inmunosuprimido-  comenzamos el aislamiento social unos días antes del dictamen oficial. Ya desde esos días opté por no realizar reuniones a la hora de pasar los presupuestos y le propuse a los clientes y los que consultan estar en contacto de manera online, a través del mail o las redes.

    Además, pospuse las reuniones que se suelen tener para ajustar criterios. La primera semana funcionó, pero después la misma gente quedó paralizada; esto para el caso de los potenciales clientes. En el caso puntual de las personas que ya tenían contrataciones traté de darles tranquilidad porque obviamente todas se mostraron preocupadas ante la incertidumbre de no saber qué va a pasar en abril y en mayo. Si bien aún no sabemos cuándo volverá todo a la normalidad, encontraremos la manera de que quienes pagaron reciban su servicio en la medida en que podamos coordinar también las fechas disponibles en los salones ya contratados.

    Si bien la situación que estamos viviendo rompe con las expectativas de los clientes, sabemos que la salud está ante todo y debemos ser responsables. En ese sentido, ni bien comenzó a circular el rumor de que podíamos vernos afectados por el coronavirus, dejé de publicar nuestras producciones de comida y el servicio de delivery que también hacemos, porque comprendí rápidamente que lo primordial en estos casos es cuidarnos entre todos”.

    Las normas de prevención por el coronavirus y el aislamiento obligatorio afectaron tanto a quienes deben reprogramar las fechas como también a diferentes servicios que brindan la atención.

     

    Federico, empleado de estación de servicio

    “En la GNC los ventas se redujeron en un 90 porciento. A pesar de eso, los empleados cumplimos los turnos de manera habitual, aunque vamos rotando los horarios y descansamos más días en la semana.

    Desde que se anunció la medida, el uso de taxis y remises se redujo al mínimo. Según han comentado los remiseros, solo se están tomando viajes desde los llamados a las bases, ya que no pueden circular vacíos.

    A todos, en mayor o menor medida, nos ha afectado la pandemia en la forma de trabajar. El drugstore de la estación, por ejemplo, atiende con horario reducido y con una persona por vez, y en relación a las medidas de seguridad, se obliga a respetar la distancia y luego de cada carga de combustible nos lavamos las manos y usamos permanentemente agua con lavandina y alcohol en gel.

    La única persona que conozco que es motomandado me ha contado que están trabajando mucho más, sobre todo desde farmacias y algunas rotiserías”.

     

    Juan, vendedor de revista Barriletes

    “Se frenó mucho el laburo de los vendedores de nuestra revista, por lo que estamos haciendo una campaña de compra vía online o telefónica para enviarla por motomandado, o si el vendedor tiene movilidad se la alcanza a quien la pida.

    Nos adecuamos a las medidas nacionales de aislamiento obligatorio, por eso no haremos el cobro a domicilio de los aportes mensuales ni ofreceremos la revista en la calle. En esta situación de incertidumbre, es importante que podamos asegurar el sostén de las familias que dependen de la venta de Revista Barriletes. Los interesados en adquirir la revista, pueden realizar su pedido mediante whatsapp, al 3446610159”.

     

    Mariano, taxista

    “Trabajo en la parada de la terminal. Acá en particular y en la ciudad en general ha mermado mucho el trabajo; hay que estar desde las 18 hasta la una para hacer 600 pesos. Y la dinámica en este momento es así: viene un colectivo pero previamente llega la ambulancia y gendarmería para hacer el protocolo de asistir a los pasajeros. El que tiene algún síntoma lo mandan a cuarentena y al que no, lo mandan para la casa.

    FOTOS: Gustavo Cabral. 

    “Los remiseros nos ponemos contentos cuando llega una ambulancia porque sabemos que va a venir un colectivo, pero hay muy poco trabajo. Incluso con el tema del GPS y la radio no han podido enganchar ni un viaje, la gente no está viajando, es muy poco el movimiento que hay y la gente realmente se está quedando en la casa y no sale.

    Otro asunto es el uso de guantes y barbijos, que no todos lo han implementado. También se recomienda  desinfectar el auto con un aerosol antibacterial una vez que baja el pasajero, y así en cada viaje.

    La realidad es que muchos han dejado de trabajar porque tienen apenas tres o cuatro viajes al día, y de esa manera no se paga ni el canon diario. Es preocupante”.

     

     

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