La gente de teatro sufre la falta de trabajo y piensa en el día después

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Claudia Zaragoza confiesta estar “resignada” y dice “que pase lo que tenga q pasar”, en un momento en que no puede generar ingresos por su actividad.

En el marco de una situación inédita y de la suspensión de actividades culturales y artísticas, los artistas enfrentan un momento crítico y angustiante. ¿Qué piensan y cómo impacta en los artistas de la zona la cuarentena por la pandemia debida al Covid 19? ¿Qué alternativas proponen para esta etapa? EL DIARIO consultó a directores y actores locales para conocer su opinión al respecto.

REDACCIÓN EL DIARIO / coordinació[email protected]

 

La pandemia de Covid 19 ha alterado la rutina de la dinámica social en todo el planeta. Frente a una situación inédita, la humanidad se enfrenta a un desafío de magnitud al que no resulta ajeno sector alguno. Los trabajadores de la cultura, los artistas, son uno de los sectores que sufren las consecuencias de este panorama que ha llevado al Gobierno a decretar la cuarentena, a través del decreto de aislamiento social obligatorio y la restricción de la ciudadanía para movilizarse. Como es conocido, todas las actividades culturales han sido pospuestas.

Frente a esto, ¿qué sienten frente a una situación inédita y cómo impacta en los artistas de la zona la cuarentena por la pandemia debida al Covid 19? ¿Qué alternativas proponen para este momento de aislamiento? EL DIARIO realizó una consulta entre actores y directores locales para conocer su opinión al respecto. En esta nota responden Claudia Zaragoza, Daniela Osella y Pablo Vallejos.

SERENA RESIGNACIÓN

“Al principio esta situación me generó angustia, pero no por temor, aunque al ser diabética y asmatica tengo más riesgo”, confía Claudia Zaragoza. Para la actriz y directora, el problema mayor es la incertidumbre en cuanto al panorama económico. “Sobrevivo como muchos de nosotros con varias cosas, por ejemplo dictado de talleres, tareas en La Hendija, y la docencia”, cuenta. El problema se plantea porque “todas estas tareas implican que es necesario estar en la calle, cosa que no hago, salvo para realizar las compras. Por lo tanto –adelanta- en breve no tendré como sostenerme económicamente”. La directora expone también una paradoja que la comprende en una situación muy afigente y se relaciona con las medidas dispuestas por el Gobierno Nacional para paliar la situación. “Si bien se ha dispuesto dar un aporte a los monotributistas A y B, en lo que encuadro, al contar con un ingreso mínimo como docente en la universidad, no creo que me permitan recibir esa ayuda”.

En este contexto, Zaragoza confiesta estar “resignada” y dice “que pase lo que tenga q pasar. No quiero sonar tremendista pero es mi realidad y no la voy a disfrazar”.

En cuanto a los desafíos que le plantea esta situación de aislamiento, explica: “estoy estudiando y encarando con alguno de mis talleres un trabajo que espero pueda dar sus frutos. Trabajo sobre la realización de ejercicios de escritura con estudiantes y participantes en algunos de los talleres”. También destaca la posibilidad de trabajar de manera virtual y como alternativa a través de Watsapp. “Creo que es bueno porque esto hace que la comunicación y las devoluciones sean más cercanas”, concluye.

VOLVER A LO ESENCIAL

Para el actor Pablo Vallejo, la sensación por estos días es de “desolación”, acompañada por la “incertidumbre”. “Nunca nos tocó vivir una situación como esta a nivel mundial, a nuestras generaciones por lo menos, y esta situación acrecienta las esperanzas de cambiar nuestras condiciones de vida, tenemos una intolerancia a esas formas acumulada de muchos años”, reflexiona.

Como trabajador independiente, la restricción de la realización de actividades afecta de modo directo a la situación laboral del actor. “La cancelación de eventos, fechas programadas o contrataciones para nuestro sector es sólo la punta del iceberg de lo que tenemos por delante. El sector cultural está sostenido sobre una enorme precarización laboral. Las medidas que se anunciaron por ahora, no muestran un cambio en este rumbo”, asegura Vallejo. Y postula “la necesidad de un seguro inmediato de desempleo debería ser prioritario en este contexto como la condenación al pago del monotributo”.

En este período de poquísima actividad social, el desafío es “volver a lo esencial. A una deliberación colectiva, es decir agruparnos para debatir y proponer miradas que escapen del salvataje individual”.

Con esta perspectiva, y como alternativas -desde su rol como artista para colaborar en este período- propone concientizar “sobre la necesidad de cuidarnos. Ofrecernos solidariamente a las personas de riesgo para abastecer sus necesidades inmediatas. En los que tenemos roles educativos, buscar las herramientas para continuar nuestras actividades a través de la tecnología. Creo que cuando termine el aislamiento habrá que trabajar sobre la reconstrucción social. Y allí el teatro como espacio de encuentro, tiene un rol fundamental. Pero para eso –adelanta- necesitamos un plan ambicioso de políticas que vayan en ese sentido”.

LO QUE VENDRÁ

Daniela Osella dice tener “un poco de impotencia, miedo e incertidumbre”. Y agrega: “Nuestro sistema de salud se encuentra cotidianamente desbordado, imaginémonos en una situación como ésta. Creo que esta emergencia sanitaria pone de manifiesto la grave crisis social, sanitaria y económica que nos apalea a la mayoría en este país, a diario y hace rato”. Desde ese diagnóstico, el desafío es “poder organizarnos colectivamente para que, frente a esta situación que agrava las condiciones en las que veníamos trabajando, no quedemos tirados en el medio de un `sálvese quien pueda´. Y claro que eso se traslada a todos los órdenes de nuestra vida, no solo en lo laboral”.

En lo profesional, no hay alternativas. “Básicamente esta situación me deja sin poder trabajar. Tuve la cancelación de funciones tanto organizadas en forma independiente, como contratadas por diversos organismos estatales”. En relación a eso, lamenta “la suspensión del Festival Corriendo la Coneja, planificado para Semana Santa, con una gran programación. Teníamos todo cerrado con los grupos, los espacios, las instituciones, encargada la gráfica. Veremos qué podemos hacer cuando pase el temblor”.

“Soy parte de ese enorme grupo de trabajadores y trabajadoras independientes, totalmente precarizados/as bajo el sistema del Monotributo. O sea, si no hacemos nuestra actividad por una razón extraordinaria como ésta, no cobramos, no tenemos seguro de desempleo ni otro tipo de asistencia frente a las pérdidas totales de ingresos”.

Y si bien admite que el Instituto Nacional del Teatro (INT) junto con otros organismos nacionales implementarán un Plan de emergencia prefiere esperar para conocer efectivamente en que consiste.

Osella acuerda con las medidas tomadas para prevenir la expansión del virus, pero, señala “se me presenta la disyuntiva, como parte de la comunidad artística, de qué vamos a hacer mientras que esto pase”.  Mientras, en lo que respecta a lo pedagógico cree posible “habilitar canales virtuales para mantener el contacto con los estudiantes”.

“Creo que la comunidad artística tendremos un rol importante una vez que esto pase, como generadores de espacios de encuentro, artísticos y de pensamiento crítico que nos avienten hacia una mejor sociedad”, reflexiona.

A la imposibilidad de poder realizar su trabajo, Daniela Osella y Pablo Vallejo suman sensaciones de “desolación” e “incertidumbre”. Y esperan en medidas que reactiven el sector tras la pandemia.

Y para cuando este período excepcional haya pasado, señala: “espero que nuestros/as funcionarios/as municipales, provinciales y nacionales ya estén trabajando en el diseño e implementación de planes y proyectos culturales que nos permita potenciar nuestro rol social”.

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