Los músicos frente a la incertidumbre y la esperanza

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Carlos Aguirre propone “acompañar el aislamiento con pequeñas reflexiones o expresiones artísticas, como una forma amorosa de estar con los demás”.

En el marco de una situación inédita y de la suspensión de actividades culturales y artísticas, los artistas enfrentan un momento crítico y angustiante. ¿Qué piensan y cómo impacta en los artistas de la zona la cuarentena por la pandemia debida al Covid 19? ¿Qué alternativas proponen para esta etapa? EL DIARIO realizó una consulta entre músicos para conocer su opinión al respecto.

REDACCIÓN EL DIARIO / coordinación@eldiario.com.ar

 

La pandemia de Covid 19 ha alterado la rutina de la dinámica social en todo el planeta. Frente a una situación inédita, la humanidad se enfrenta a un desafío de magnitud al que no resulta ajeno sector alguno. Los trabajadores de la cultura, los artistas, son uno de los sectores que sufren las consecuencias de este panorama que ha llevado al Gobierno a decretar la cuarentena, a través del decreto de aislamiento social obligatorio y la restricción de la ciudadanía para movilizarse. Como es conocido, todas las actividades culturales han sido pospuestas.

Frente a esto, ¿qué sienten frente a una situación inédita y cómo impacta en los artistas de la zona la cuarentena por la pandemia debida al Covid 19? ¿Qué alternativas proponen para este momento de aislamiento? EL DIARIO realizó una consulta entre músicos para conocer su opinión al respecto. En esta nota responden la cantante Melisa Budini, la pianista y compositora Silvia Teijeira, el guitarrista Sebastián Narváez y el compositor Carlos Aguirre.

 

ABRAZAR EL PROCESO

Para Melisa Budini, “los sentimientos que me visitan en esta cuarentena son: miedo, por lo que pueda pasar, por la gente querida que pueda estar en riesgo, por mí misma, que pueda sucederme algo y no encontrar contención médica o social para eso”.

“Luego que el miedo cede lugar y me visita una extraña confianza en que todo está bien, como tiene que ser, donde tiene que estar, y que estamos a salvo, y que incluso este claustro es positivo, necesario, benéfico para reencontrarnos con nosotros mismos, y poder conectar con la creatividad”.

La cantante admite sentir “mucha ternura de observar que hay personas que están cuidándose para poder cuidar a otros”. Viene paz de saber que, falte lo que falte, se resuelve con buena voluntad. Viene risa y alegría de leer las ocurrencias de amigos y amigas que hacen chistes, o encuentran pasatiempos insólitos”. En este contexto, para la cantante del dúo Tardeagua, se trata de “abrazar cada paso del proceso”.

En este momento, “los desafíos que aparecen son, por ejemplo, no juzgar a quienes hacen las cosas de manera distinta. Hay muchas maneras de reaccionar, formas de resolver, creencias, pensamientos, y somos diversos. Mi gran desafío es no juzgar, simplemente escucharme a mí misma y hacer la tarea de tomar al otro como es”.

En relación a su vida cotidiana, señala la difícil situación que se plantea. «Un desafío -cuenta- es estar sin wi-fi -recién mudada en mi nuevo espacio de vivienda-, donde aún no tengo calefón, y debo vérmelas con otros ritmos de vida y sin ingresos económicos importantes”.

Respecto a lo profesional, «los espectáculos se han suspendido, y eso me genera incertidumbre. Pero hay un lado de mi profesión que es la docencia, y otro que es la creación (composición, escribir, crear). La docencia la he ofrecido virtual a mis alumnos. Hay un par que lo tomaron, otros que les resulta demasiado extraño o difícil o nuevo. El viajar constantemente me ha permitido ver lo simple que es comunicarse a distancia hoy en día. Por lo cual lamento que aún no lo podamos valorar en general, o practicar. Pero creo que esta situación ayudará en ese sentido, ya que no nos queda otra. Ayer di clase grupal online, y se pudo trabajar perfectamente. Es otro tipo de trabajo”.

Y concluye: «En cuanto a mi creadora interior, ¡está feliz! Encuentra por fin su espacio holgado, su “no-tiempo” para escribir, probar, cantar, tocar, revisar, volver a escribir, corregir, improvisar. Hace mucho no tenía este tiempo para componer canciones tan libremente. Eso es algo que debo reconocer y aprovechar en esta cuarentena».

ACEPTACIÓN Y PACIENCIA

Silvia Teijeira confía que la situación generada por la pandemia le genera “sentimientos contradictorios, dado los diferentes ámbitos de análisis que abarca”, y subraya la certeza que se trata de un tiempo “de cultivar la aceptación de la situación y la paciencia”.

Reconoce que “a medida que pasan los días y se intensifican las medidas de protección colectiva voy comprendiendo la magnitud del cuidado personal que hay que tener”. Y agrega “como hija, el temor por mi madre de 88 años que está muy bien, pero es muy viejita”.

Ademas, «como ciudadana argentina” asegura tener “la tranquilidad de sentir que el  Estado está presente, en la figura del Presidente de la Nación y sus distintos estamentos”.

Como artista independiente “indudablemente, el panorama es desolador por lo económico. Se cortó totalmente la cadena de ingresos y la incertidumbre de cuándo se podrá retomar es muy grande. Además, habrá que ver cómo se reprograma todo luego, si ello fuera posible. La verdad es que tengo tristeza y preocupación. La repercusión en lo económico, para mí es inmediata. Se suspendieron todos los recitales, talleres y entrevistas que estaban ya previstos, lo que significa un traspié económico y de proyección, muy grande”.

De todos modos, la intérprete nacida en Federal apuesta a continuar trabajando en su producción musical. «Dado que mi propuesta es, fundamentalmente, solista, decidí tomar estos días para trabajar, trabajar y trabajar, produciendo material, mientras que en la gestión-producción-administrativo realizo tareas de producción y gestión que tengo atrasadas”.

Y se plantea concretar diferentes acciones, vía telefónica, mail, chat y videoconferencia. “Si esta situación de aislamiento se prolonga más allá del 31 de Marzo –adelanta- estoy aprendiendo sobre los modos de transmisión y considerando el sistema de tocar con transmisión en directo. Como ahora hay muchas propuestas del tipo, pienso que es mejor esperar para no saturar a la gente”.

MIEDO Y ESPERANZA

A Sebastián Narváez la situación le genera “una mezcla de miedo y de esperanza”. “¡Miedo a que me suceda algo feo a mí y a mis seres queridos, a la reacción desastrosa y egoísta de las personas que sienten la desesperación, y que ya se ha visto en el aprovechamiento de sobrevalorar los recursos necesarios como el alcohol y los barbijos!”

Pero también, agrega el guitarrista, “siento la esperanza de aprender a ser más solidario con los demás y habitar el presente que nos rodea y que nos está dando un mensaje a cada instante y nos está indicando cuál es la acción necesaria para el bien de todas las partes. La cuarentena me invita al retraimiento, a meterme adentro mío y empezar a ordenar las ideas. Al no poder movernos tanto consumimos menos y generamos menos basura a la vez que crece la conciencia de saber que es responsabilidad nuestra cuidarnos para cuidar al otro, así como también cuidar el medioambiente para vivir en un mundo mejor y poder evolucionar junto con los cambios que parecen impuestos pero que en realidad son los que nos merecemos por cómo nos estamos comportando”.

Desde su labor como profesional “al haberse suspendido todos los espectáculos y reuniones, no puedo generar ingresos ya sea en conciertos, clases, recitales en bares, restaurantes o alguna reunión privada, que son las diversas fuentes de mi economía como músico y docente independiente”. En ese sentido, “al ser músico independiente por elección y no tener ingresos fijos, debo fortalecer otras partes para así sostenerme en esta situación única que estamos viviendo”.

Narváez confía que en esta situación crítica, “la alimentación adecuada y la meditación son una parte que me ayuda en el aquietamiento y me desafía a calmarme. Canalizar la ansiedad haciendo los trabajos pendientes como componer, producir, estudiar. ¡Otro gran desafío es disfrutar cada actividad y no caer en el pánico!”

En cuanto a alternativas para paliar la situación, el músico mendocino radicado en Entre Ríos dice: “Mi propuesta es dar clases por video llamada para los artistas independientes, medir el uso de internet para bajar el impacto ambiental y así colaborar con la ecología, promover la difusión de artistas que no tienen un alcance masivo, para generar derechos en SADAIC y AADI/CAPIF”.

OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR

“Creo que es un momento de mucha gravedad en el mundo”, señala Carlos Aguirre. Y plantea una reflexión: “Podríamos pararnos desde muchos ángulos para ver todo este fenómeno. A mí me gusta tomar una perspectiva un poco más amplia corriéndome de la mirada antropocéntrica que hegemoniza la mayor parte de la comunicación de estos días. Pienso en el planeta como ser vivo, en este mínimo tiempo en que hemos parado y, por mínimo que sea, en la reparación que genera a nivel global”.

En ese sentido, el pianista destaca que “este espacio temporal en que los gobiernos han decidido apretar un atinado `stop´, que muchos estamos acatando totalmente, es una gran oportunidad para una reflexión más profunda y una toma de conciencia del daño que hacemos constantemente a nuestro entorno y de lo diferente que sería todo si nos saliéramos un poco de ese pensamiento egoísta y nos viéramos como parte de la comunidad de seres vivos”.

Y concluye: “Si me detengo específicamente en la humanidad pienso más que nada en la gente que está en situación de calle, en extrema pobreza, en un estado de vulnerabilidad, las personas que trabajan en la salud”.

En cuanto a su actividad laboral, “como parte de la comunidad de personas que nos dedicamos al arte y en este caso específico a la música, no puedo trabajar, no hay forma de hacer conciertos.” Y considera que “el dictado de clases por videollamada, esa es una alternativa posible por el momento”.

De todos modos, el `Negro´ hace una recomendación: “Propondría aprovechar este momento para no atiborrar las redes y hacer un manejo cauto de la información, que saquemos partido al silencio como una forma de medicina. Acompañar el aislamiento con pequeñas reflexiones o expresiones artísticas, no para aumentar nuestro ego, sino como una forma amorosa de estar con los demás desde algo que sabemos hacer y trae un instante de conexión con la emoción”.

 

 

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