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viernes, abril 3, 2020
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    Cuarenta y cuatro 24 M

    Colaboración / Angelina Uzín Olleros (Las Sofistas)

    Todos los años cuando llega el 24 de marzo marchamos, ejercemos memorias que se van ampliando y profundizado con el correr del tiempo. Durante mucho tiempo y en algunos sectores aun persiste el negacionismo de lo acontecido, por esa razón considero necesaria la afirmación de las verdades. Memoria, Verdad y Justicia es el lema de los organismos de derechos humanos, este 24 de marzo hablaré de las verdades con algunos, tan sólo algunos ejemplos. La “ética de las verdades” que propone el filósofo Alain Badiou afirma que hay verdades científicas, verdades artísticas, verdades amorosas y verdades que provienen de la “invención política”. Con relación a la búsqueda de la Verdad de lo ocurrido entre 1976 y 1983 mientras transcurría la Dictadura Cívico Militar destaco en este artículo trabajos y proyectos relevantes.

    VERDADES CIENTÍFICAS. EL Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es una organización científica no gubernamental, sin fines de lucro, creada en 1984 con el fin de investigar la desaparición de personas durante la última dictadura militar mediante la aplicación de técnicas antropológicas, arqueológicas y de medicina forense, en cooperación con las víctimas y sus familiares. Debido a su prestigio internacional ha sido convocado para actuar en países tales como Angola, Bolivia, Bosnia, Chile, España, Guatemala, Indonesia, Kosovo, Sierra Leona y Sudán. Su tarea no se limita al mero reconocimiento de cuerpos sino que busca colaborar con la justicia, recuperar la verdad, reparar y prevenir violaciones a los derechos humanos. Gracias a los resultados de su trabajo se han encontrado restos óseos de desaparecidos otorgando la posibilidad de elaborar el duelo y dar sepultura a sus familiares.

    El Banco Nacional de Datos Genéticos es un organismo autónomo y autárquico, creado en 1987 por la Ley 23511. En el año 2009 pasó a funcionar bajo la jurisdicción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a partir de la sanción de la Ley 26548. Sus principales objetivos son garantizar la obtención, almacenamiento y análisis de la información genética para el esclarecimiento de delitos de lesa humanidad que se hayan iniciado en el ámbito del Estado Nacional hasta el 10 de diciembre de 1983. De esta forma, favorece la búsqueda e identificación de hijos o hijas desaparecidos, y auxilia a la justicia en la identificación de los restos de personas víctimas de desaparición forzada.

    VERDADES ARTÍSTICAS. La experiencia de Teatro por la Identidad que surgió en la profunda necesidad de articular legítimos mecanismos de defensa contra el horror que significa el delito de apropiación de bebes y niños por la sustitución de sus identidades de un modo organizado y sistemático por parte de la dictadura militar. El teatro por la identidad en su esencia apela a la toma de conciencia y la acción transformadora de cada uno de nosotros como ciudadanos de un país que aun no ve cumplidos los deberes y derechos básicos de su pueblo.

    El trabajo de Gustavo Germano que desde sus fotografías generó el proyecto “Ausencias” que hoy se amplía a la búsqueda de víctimas del Plan Cóndor en la región latinoamericana. Lilian Neuman relata la historia: “Germano rescata y reproduce aquella foto familiar, original, a veces de los años sesenta, a veces pocos días antes del golpe de Estado del General Videla en 1976. En ella, en la foto original – una foto casual, cotidiana, a veces para estrenar la cámara que se ha comprado con el primer sueldo-, está la familia al completo y toda la vida por delante, todos los años por venir que convertirán a ese sonriente hijo adolescente en un hombre y un padre, y en un ingeniero, y un abuelo. En la foto siguiente -la foto actual- vemos el mismo escenario, pero si en aquella había cuatro hermanos -cuatro niños-, en esta hay tres hermanos adultos que vuelven a mirar el objetivo sin decirnos lo que de repente entendemos y nos habla aunque todo aquello -el secuestro y la desaparición de quien no está aquí para mirarnos- haya sucedido hace treinta años.”

    VERDADES AMOROSAS. Los represores han hablado de “guerra sucia”, “guerra psicológica”, “guerra política”… Los familiares de los desparecidos hablan de memoria, verdad y justicia… Ante el terror de los primeros, el amor de los segundos. Amor como pulsión de vida, como la capacidad de donar un legado cultural, como intención -firme y sin claudicaciones- de recuperar los restos de los muertos, recuperar la identidad de los nietos, recuperar el proyecto de los que ya no están. Como dijo “Tati” Almeida: “Nuestros hijos no dieron su vida, se las arrancaron…”

    En su ya célebre libro sobre el discurso amoroso, Roland Barthes habla de “Lo intratable”: “A despecho de las dificultades de mi historia, a pesar de las desazones, de las dudas, de las desesperaciones, a pesar de las ganas de salir de ella, no ceso de afirmar en mí mismo el amor como valor. Todos los argumentos que los sistemas más diversos emplean para desmitificar, limitar, desdibujar, en suma depreciar el amor, yo los escucho, pero me obstino: ‘Lo sé perfectamente, pero a pesar de todo…’ Remito las devaluaciones del amor a una suerte de moral oscurantista, a un realismo-farsa, contra los cuales levanto lo real del valor: opongo a todo ‘lo que no va’ en el amor la afirmación de lo que en él vale. Esta testarudez es la protesta de amor: bajo el coro de ‘las buenas razones’ para amar de otro modo, para amar mejor, para amar sin estar enamorado, etc., se hace oír una voz terca que dura un poco más de tiempo: la voz de lo Intratable amoroso.”

     

    Lo intratable del amor es también la negación ante el pedido, la solicitud de los familiares. La “banalización” de su dolor, el señalamiento de su locura, locas de amor… El amor de las madres/abuelas que llega al amor de los hijos/nietos, el amor que alcanza a una sociedad descreída por momentos, abatida, desconfiada… Por ese amor las madres y los padres de esos hijos e hijas desaparecidos pudieron vencer el odio y la desidia de las violencias ejercidas sobre los cuerpos y las almas. Y por las verdades amorosas, otras verdades hoy han sido posibles.

     

    VERDADES DE LA INVENCIÓN POLÍTICA. No hay política sin militancia, la militancia de los organismos de derechos humanos hizo posible la creación/invención de formas nuevas de protesta y tramitación ante los conflictos y reclamos. Hay acontecimiento en este punto de surgimiento de las Madres de Plaza de Mayo como una marcha por la historia, con la fidelidad a la idea que les dio entidad y consistencia. Raúl Cerdeiras sintetiza esta idea de la invención política de “las madres” como “acontecimiento”: “En lo que a mí respecta hace tiempo que vengo sosteniendo que aquello que se nombra con el nombre de Madres de Plaza de Mayo es un acontecimiento político. Una marca fuera de todo lugar conocido de la política y respecto a la cual se daba –y se da– una disputa para constituirle un sentido. Se trató de sepultar esta irrupción inesperada dentro de la bóveda asfixiante de los movimientos por los derechos humanos, que Carter había institucionalizado como la ideología de la política exterior de las potencias Occidentales. Esta ideología tiene por objetivo reducir a la humanidad a la condición de víctimas, es decir, obligar a los hombres y mujeres a soportar las injusticias de este mundo de manera pasiva, fatal, como si se tratara del efecto de males que no pueden controlar. De esta manera se abre la franja para introducir la “ayuda humanitaria” a las víctimas, que cumple una doble función: por un lado, instala un lugar para la militancia “progresista” de una legión importante de intelectuales que les permite realizar una actividad que los exime de toda sombra de totalitarismo político, pueden despotricar contra el sistema y tranquilizar su conciencia ayudando a la pobre víctima; y, por otro lado, daba al “sistema democrático” el aval universal de ser el único capaz de ser consecuente con los Derechos del Hombre.”

     

    La violencia ejercida por los agentes del estado tiene su justificación y a ella adhieren grupos no sólo militares sino también civiles, pero bajo ningún concepto esta violencia puede ser justificada. Badiou afirma: “Cuando se dice con ligereza que lo que hicieron los nazis (el exterminio) es del orden de lo impensable o lo inabordable, se olvida un punto capital: que lo pensaron y lo abordaron con el mayor de los cuidados y la más grande de las determinaciones. Decir que el nazismo no es un pensamiento o, en términos más generales, que la barbarie no piensa, equivale de hecho a poner en práctica un procedimiento solapado de absolución. Se trata de una de las formas del ‘pensamiento único’ actual, que es en realidad la promoción de una política única.”

     

    Si en lugar del término “nazismo” en la cita de Badiou pensamos en la “dictadura”, admitimos que su pensamiento ha sido producto de un proceso histórico y de una racionalidad puesta al servicio de los intereses de un poder que utiliza el exterminio para imponer su fuerza y su dominio. Una crítica de este proceso y la justificación de una justicia para asumir los males del pasado son y constituyen el marco ético y jurídico hacia una experiencia atroz que debe ser elaborada y asumida por nuestra sociedad.

    Angelina Uzín Olleros

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