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domingo, septiembre 20, 2020
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    Cumplir la cuarentena es dar la batalla final contra la epidemia

    “El 80% de la contribución para vencer esta epidemia está en la conciencia ciudadana”, aseguró a EL DIARIO el director del hospital San Martín. El doctor Carlos Bantar advirtió que en el país “el equipo de Salud va a resultar absolutamente insuficiente si la conciencia ciudadana es insatisfactoria”. Asimismo, el profesional se refirió a las estrategias para reacondicionar la prestación a esta nueva coyuntura en el nosocomio que dirige.

     

    Redacción El Diario / [email protected]

    Aun cuando la Argentina no está atravesando por estos días la situación de países europeos y por tanto, tampoco somos testigos directos de situaciones como las que revelan imágenes que de allí proceden, el jueves a la noche, sobre todo en las grandes ciudades argentinas, el sector salud fue destinatario de un gesto cordial, de gratitud, que se expresó en un aplauso masivo, a las 21.

    “Lo tomo como un gesto de una concientización, de una lucha que se está dando y hay que dar en escala hipotéticamente creciente si uno ve otros países”, expresó a EL DIARIO el director del hospital San Martín que en la consulta periodística, a título de “aclaración”, puso el acento en la responsabilidad de cada vecino. “El 80% de esta lucha la da el ciudadano. El equipo de Salud va a resultar absolutamente insuficiente si la conciencia ciudadana es insatisfactoria. Es decir que, nosotros deberíamos aplaudir al ciudadano cuando lo veamos cumplir porque es quien verdaderamente va a dar la batalla final contra esta epidemia. Uno resuelve una epidemia cuando se vuelve más inteligente que el organismo que la genera”, remarcó.

    Sobre la actitud de los profesionales locales, además de generar conciencia en la población, Bantar comentó que “nos toca a nosotros otra tarea que es reacondicionar la prestación a esta nueva coyuntura. Nosotros –explicó- también tenemos que tratar de no aglomerarnos, tenemos que hacer un equilibrio entre mantener el sistema indemne de una manera dinámica, que va dependiendo del número de casos, de demandas que se presente en el centro”.

    Habló de “seguir atendiendo las patologías que se presentan habitualmente y a la vez racionalizar la atención, ordenando por prioridades. Seguir con la prestación y acondicionar el personal en esquema rotativos para poder dar una prestación en todo momento, no agotar el sistema y estar preparado para el cambio dinámico de la epidemia”.

    -¿De ese modo se está procediendo en el hospital San Martín?

    – Sí, sí. Acá hay una línea ministerial. Hay toda una articulación con el Ministerio, incluso con estrategias que también son cambiantes. Va a llegar un momento en que a uno le va a interesar que el paciente sospechoso que tiene que tratar -como el 85% de los casos son leves- quede en la casa y que no venga al centro de salud, como pasa en otros países, para que deje de contagiar y para que no sature el sistema que tiene que atender casos graves. No sé si vamos a llegar a eso, pero estamos preparados con estrategias alternativas para eso.

    -El Presidente habló del tiempo (hasta que ingresó al país el virus) como una ventaja en tanto da margen para prepararse. En otros países se informa sobre miles de profesionales médicos y de enfermería que contrajeron la enfermedad. ¿Acá el tiempo también significa una ventaja para estar en mejores condiciones para recibir a los enfermos sin correr tanto riesgo?

    -Es el diferimiento con el que llega la epidemia acá y favorecido por un fenómeno estacional. Esta epidemia se desarrolla en medio del invierno mezclado con otras patologías respiratorias en el hemisferio norte y por lo tanto, tiene una eclosión distinta a lo que fue acá. Eso, en primer lugar, le da tiempo a la ciencia para que desarrolle una vacuna y para que nosotros contemos hoy con algunas alternativas potencialmente beneficiosas desde el punto de vista terapéutico que en el inicio de la epidemia los países no la tenían o, no tenían tanta experiencia.

    Eso es un hecho importante y también es importante que nos da tiempo para conocer mejor el comportamiento del virus. Sabemos a quién mata, a quién enferma con mayor gravedad y sabemos quiénes no la van a pasar relativamente tan mal. Sabemos cuánto tiempo después de haber sido infectado se sigue siendo trasmisor del virus, tenemos una idea desde cuánto tiempo antes.

    Sabemos cuántos tosen, a cuántos le duele la garganta, cuándo se presenta con fiebre; todo eso sirve para diseñar estrategias de prevención. Es decir, estrategias para evitar el contacto, para evitar la exposición de aquellos que les toca atender a pacientes potencialmente trasmisores del virus y sobre todo, lo que nos permite, es establecer un sistema de cerrojo de manera más precoz que lo que hicieron otros países.

    Nosotros empezamos con el cerrojo, cerrando las escuelas, con el primer caso, con 41 casos confirmados. Francia lo empezó con más de 4000 casos al día 30 y por tanto ellos empezaron el cerrojo con una curva de crecimiento en una fase exponencial en la que no nos encontramos nosotros.

    Nosotros no sabemos si vamos a llegar a vivir la película que vemos en los videos de Francia, Italia o España. Lo que estamos seguros es que hemos empezado en una fase diferente una película prestada de otros lugares, que no estaban viviendo la misma realidad. Empezamos a vivir precozmente, la película que no sabemos si vamos a transitar.

    -Los sistemas de salud se corresponden con el desarrollo del país al que pertenecen. ¿Alguno estaba en condiciones de atender la situación que se está atravesando?

    -Hay sistemas de salud que lo prevén pero que así todo no lo pueden contener. Nosotros prevemos lo que puede pasar y obviamente que estamos actuando en función de eso, lo que no podemos es predecir la eclosión viral, pero si podemos hacer cosas para que se demore, o para que no ocurra o para que llegue en cuentagotas y nos permita una circulación entre los pacientes que se van de alta y los que nos van ingresando.

    No hay que olvidar que la epidemia finalmente se resuelve cuando los pacientes se curan más rápido de lo que se enferman, entonces, esa dinámica es propia de cada país. Por supuesto que nos estamos preparando. Se están comprando respiradores pensando en los casos graves, aunque son el 5%. Pero el 5% de un millón satura todos los centros de salud, el 5% de 40 pacientes hará que tengamos un paciente internado en terapia intensiva en la provincia.

    -¿Se pudo resolver la circulación de gente en el hospital?

    -Se notó un cambio el miércoles, antes de la cuarentena, por medidas que tomamos en el hospital de rediseñar el esquema de cirugías y el de atención en consultorios. Atendemos las urgencias, las consultas de primera vez porque no sabemos qué le pasa al paciente, y espaciamos los controles de pacientes con patologías cada tres meses en los casos que se puede controlar cada cinco.

    Los prorrogamos para que no haya aglomeración de pacientes esperando en los consultorios. Eso tuvo mucha eficacia y ahora se sumó la cuarentena con lo cual la circulación en el hospital es muy baja. También se hizo un esquema de disminución de visita de los familiares, se redujo la frecuencia y el número de familiares permitidos.

     

    Hacer algo por el otro

    -¿Cuál es el estado de ánimo del sector de la Salud ante esta situación totalmente novedosa?

    -Yo le estoy transmitiendo desde la dirección del hospital, en un espacio de reflexión que hemos construido y hemos desarrollado durante toda la semana con todos los integrantes del hospital –dividimos por sectores y servicios- que estamos viviendo un momento histórico único, que casi ninguno de nosotros va a volver a ver en esta vida.

    Esta pandemia es un momento histórico, tiene muchas particularidades y lo que estamos trasmitiendo es que uno debe vencer el temor y la incertidumbre con el orgullo de formar parte del sistema de primera línea de lucha de esta pandemia en pos del prójimo.

    Es una excelente oportunidad para sentir que uno está haciendo algo por el otro y por la salud pública. Si uno consigue ese consuelo de sentirse orgulloso de esta batalla es muy probable que afronte esto con mucha energía y con mucha vocación.

    Cómo hacer la consulta ante la sospecha de tener coronavirus

    EL DIARIO consultó al Dr. Bantar si la persona que va al hospital San Martín a consultar con la sospecha de haber contraído coronavirus, debe tomar algún recaudo previo a ingresar al nosocomio. La pregunta dio lugar a una explicación detallada sobre las alternativas posibles.

    “El paciente se va a encontrar con un cartel que dice que si tiene o tuvo fiebre, o si tiene algún síntoma respiratorio y viajó al exterior en los últimos 14 días o estuvo con alguien que lo hizo en ese período, tiene que tomar un barbijo que tiene el policía adicional que se encuentra en la entrada de la guardia –sobre calle Perón- e higienizarse con alcohol en gel que hay en la pared en un dispositivo que se ha colocado.

    Con ese barbijo se dirige a la oficina de Guardia, el administrativo lo llevará rápidamente a un consultorio de evaluación en aislamiento. El médico y el enfermero ingresan a ese consultorio protegidos con cofia, barbijo, antiparras, guantes y bata, para evitar el contagio, y evalúan al paciente.

    Carlos Bantar, director del hospital.

    Si es un paciente catalogado efectivamente como un caso sospechoso, según la definición de la OMS, se le toma una muestra para estudiar si tiene o no coronavirus.

    El paciente queda internado en una sala de aislamiento; es única, con una enfermera de cuidado exclusivo, y entrenada para eso. Solo tiene que tomarle los controles básicos porque en general, esos pacientes, están muy bien. La sala está preparada para oxigenoterapia. La persona espera el resultado. Si es negativo se va a la casa y si es positivo hay que hacer dos hisopados sucesivos que den negativo para mandarlo a la casa y asegurar que no es un paciente contagiante.

    En caso que el paciente esté grave, hay un box de terapia intensiva que es una habitación lindera a Terapia intensiva, que se usa como posquirúrgico, específicamente acondicionado para que el paciente grave se interne aislado en terapia.

    En caso de no llegar por sus propios medios a la guardia, si fuera buscado en ambulancia, el equipo de salud también está entrenada, lleva barbijos y el paciente ingresa con el barbijo puesto a la guardia, en este caso por calle Carbó.

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