Un giro y un rodeo para mantener viva la cultura

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Consagrada en Cosquín, Ferreyra propone una danza sentida, donde no sólo cuenten las técnicas sino los sentimientos de quien baila.

Luego de la actuación consagratoria en Cosquín, la profesora de folklore y bailarina Leonela Ferreyra da cuenta del trabajoso camino elegido y sugiere que de manera sistemática las danzas nuestras sirvan como formas de abordar la historia y la cultura en general en las escuelas. Junto a su compañero de baile, Franco Zaragoza, la entrevistada ganó el derecho a participar de la Fiesta Nacional del Mate.

 

REDACCIÓN EL DIARIO | coordinacion@eldiario.com.ar

 

La felicidad traducida en el rostro de Leonela Ferreyra y Franco Zaragoza la noche que mostraron sobre el escenario principal del Festival de Cosquín lo que son capaces de hacer bailando chamamé, encuentra su justificativo no sólo en el logro como tal sino en que jalona un largo trabajo de entrenamiento, estudio, puesta a punto y comunicación. Ambos son emergentes de un colectivo de bailarines entrerrianos que conoce ya la experiencia de los grandes premios. En diálogo con EL DIARIO, Ferreyra da cuenta del silencioso trabajo y también propone que la danza ocupe un lugar más destacado en la educación escolar.

La paceña y el crespense ganaron también el derecho a presentarse en la Fiesta Nacional del Mate, el 7 y 8 de marzo en Paraná, por lo que el gran público de la región podrá volver a disfrutar de la gracia y el donaire con que ambos reeditan este componente fundamental de la herencia cultural: la danza.

Leonela, de 22 años, es profesora de folklore. Y accede con amable predisposición a ser parte del ritual de preguntas y respuestas.

–¿Cómo viviste la experiencia de actuar en Cosquín?

–Sabemos que no es fácil ganar el Cosquín, y para nosotros haber ido por primera vez y haber ganado la final es un sueño, estamos muy felices. En mi caso, es la primera vez que me presento; mi compañero en cambio ya se había presentado. Todo fue especial, hasta la prueba del escenario fue emocionante. Cada paso fue un desafío porque la exigencia es grande. Con el número de orden 34, bailamos dos estilos para ser evaluados: chamamé y rasguito doble. Fue maravilloso.

También el regreso a nuestros pueblos fue emocionante, recibimos mucho cariño y el reconocimiento de la gente. Lo vivimos como algo trascendente, es un antes y un después en la vida de un bailarín, porque ya el solo hecho de asistir a Cosquín te cambia por completo. Quiera una o no, este evento es una vidriera y tiene renombre, aunque incluso se puedan criticar ciertos aspectos, todo bailarín quiere llegar hasta ahí, porque es un lugar donde se respira folklore.

 

VALORACIÓN.

–¿Consideras que la sociedad valora la danza?

–Hace falta darla a conocer más, aunque hay lugares donde sí se tienen en cuenta las danzas típicas de la región. Hace poco fui a Federal al Festival del Chamamé, al que voy desde hace años, y con alegría he notado que la danza es cada vez más valorada. Ya no se considera un asunto pasado de moda, de personas mayores. En Corrientes, por ejemplo, se presenta una situación similar: el chamamé está tan incorporado en la vida de los lugareños que no es visto como algo propio de una clase social en particular, ni tiene que ver con un gusto que se tiene a una determinada etapa de la vida. En Corrientes toda la comunidad se congrega para chamamecear; cuando se realiza un evento se puede ver al peón de campo compartiendo con el escribano, el abogado o el ingeniero del pueblo porque allá todos bailan y disfrutan esta música.

–¿Y en Entre Ríos qué sucede?

–Aquí hace falta más promoción, e incentivo. Quizás sea bueno tomar como ejemplo lo que sucede en otras provincias, que tienen estrategias para fomentar el gusto por la música, por ejemplo, a través de la enseñanza en las escuelas. En Entre Ríos, en cambio, muchos conocen sólo la historia de Urquiza, Pancho Ramírez, la Delfina. En ese sentido, es difícil que un joven se interese por la música de su región si antes no conoce la historia de su provincia. Y para entender la danza es fundamental conocer la historia de nuestra tierra porque si no, no se puede hacer una lectura integral de una puesta en escena. Para la presentación del Pre Cosquín por ejemplo, con mi compañero elegimos un traje de mencho, como quien está recién bajado del caballo volviendo de una tropeada. En ese caso la mujer no viste pollera y camisa como suele llevar la guaina, sino un batón sencillo, alpargatas y la trenza caída, para representar la situación. Además, el estampado de su ropa va a variar en función de la región que uno quiera exponer; no son iguales las flores que se utilizan en la vestimenta de la costa del río Uruguay que las de la costa del río Paraná. Si se tuvieran en cuenta estos detalles se daría un diálogo muy rico con nuestra historia y nuestras costumbres.

Para Ferreyra la danza no sólo requiere de un saber teórico sino que se sustenta de un alto componente de cultura viva.

ESTILOS.

–Una bailarina, ¿nace o se hace?

–Un poco de ambas. No se aprende a bailar sólo tomando clases, implica mucho más; es la vivencia propia de un pueblo, algo que sobre todo se aprende en las bailantas de campo. Yo empecé a bailar a los cuatro años. Como legado familiar fui a la misma academia donde habían bailado mis hermanos; ahí me recibí de profesora de danzas. El estudio me brindó un marco teórico; pero lo que más influyó en mi carrera es el haber nacido en una familia que religiosamente asistió a las bailantas de campo, y en esas reuniones la mayoría de los músicos son chamameceros. Creo que ahí está la diferencia, porque no es lo mismo la forma de bailar de una persona que vive en la ciudad, a cómo baila el mencho o capataz de una estancia. Lo ideal siempre es que ese contacto entre la persona formada y la que simplemente baila se intensifique. Y para eso, las fiestas y festivales populares son muy importantes. Sin dudas, ver cómo bailan los demás ayuda a buscar el propio estilo.

 

Ganadores del Pre Mate en tango y folklore

 

Los grupos musicales Vieja Viola (Paraná) y Litoral Mitá (Aldea María Luisa y Crespo) y la pareja de danza folklórica Ferreyra-Zaragoza (La Paz y Crespo) fueron seleccionados como ganadores del Pre Mate y de esta manera se presentarán en el escenario mayor el 7 y 8 de marzo, en la Plaza de las Colectividades de la ciudad de Paraná.

Esta primera jornada de selección contó con la participación de 35 grupos musicales de folklore y tango y 15 grupos de danza folklórica.

El próximo miércoles 26 será el turno del género tropical y allí se definirán otros dos ganadores, que también serán evaluados por reconocidos músicos de la provincia.