Nuevos desafíos para una biblioteca de puertas abiertas

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La Biblioteca Popular del Paraná está ubicada en calle Buenos Aires 256, y pueden hacer uso tanto los socios como quienes no lo son.

El maravilloso mundo de la lectura encuentra en la Biblioteca Popular del Paraná un espacio singular. Como ya es habitual, en este 2020 la institución actualizará su stock de ejemplares en función de las inquietudes de los socios y organizará en fechas precisas una serie de eventos que son un clásico en la ciudad.

 

REDACCIÓN EL DIARIO | coordinacion@eldiario.com.ar

 

La realidad de la Biblioteca Popular no coincide, por decirlo de alguna manera, con la imagen mental o el lugar común que se puede haber instalado en torno a estos espacios: es concurrida, hay mucha luz solar, está animada por grupos de estudio, la pueblan ramilletes de lectores que cuchichean en el piso por algo que han hallado o están buscando. Hay una energía que todo lo renueva pese a que, formalmente, acaso su disposición espacial no sea muy diferente a la de tantas otras bibliotecas. Hay algo en los colores, en la decoración, que refleja apertura entre quienes la sostienen y una disposición creativa de parte de una gurisada inquieta, sean niños, padres o abuelos.

Pese a esa actividad de panal que uno encuentra en distintos rincones, la atmósfera de la sala es la apropiada para todo tipo de lectura.

Dentro de esa compleja galaxia ocupa un lugar central de la dinámica diaria el personal de la Biblioteca; y complementariamente grupos de asociados y voluntarios que organizan y participan de distintas propuestas de incentivo a la lectura. Entre ellos, se encuentra la encargada del área de comunicación, Belén Perezlindo, quien recibió a EL DIARIO una mañana calurosa de febrero.

–La biblioteca reabrió sus puertas luego de un mes de vacaciones, ¿cuál es la dinámica en esta época del año?

–En este momento en particular, el número de visitas es muy bueno porque al haber estado cerrada la biblioteca, se ha generado en los socios una especie de abstinencia por la lectura; muchos han llegado ansiosos por cambiar sus libros. Aunque en los primeros días han sido muchas las visitas, el público en general es variado. Algunos vienen a cambiar su libro y se llevan material a domicilio y también están los que simplemente vienen a hacer uso de la sala, para lo que no hay necesidad de ser socios. A otro grupo lo conforman los que vienen a leer los diarios que tenemos disponibles todos los días y, asimismo, hay grupos de universitarios que vienen a estudiar. Tenemos servicio de wi- fi por eso también se pueden ver a algunas personas con sus computadoras. En definitiva, suelen asistir tanto socios como usuarios de la Biblioteca, que no necesariamente pagan su cuota mensual.

 

PROGRAMA ANUAL.

–¿Cuáles son las actividades previstas para este año?

–Pese a que la grilla de los talleres para este año aún se está diagramando, sabemos que entre marzo y abril las actividades comenzarán de lleno.

En principio, haremos las actividades que ya son clásicas, como La Noche de piyamas, La Noche del terror, y el concurso literario de cuentos breves que este año tendrá su edición número once. También habrá talleres, como los que organiza el Club de lectura Alohomora, que propone leer la saga de Harry Potther entre chicos y grandes, y que es coordinado por socias de la Biblioteca.

También estará abierta la escuela de ajedrez que funciona hace muchos años, a cargo del profesor Rafael Sosa.

Además habrá un taller de escritura creativa, taller de fotografía, lectura de poesía leída en voz alta, también bajo la conducción de una socia.

En definitiva, lo que haremos es seguir creando acciones para atraer a la gente a la Biblioteca, gracias al enorme aporte que hacen nuestros socios y voluntarios que son quienes piensan, organizan y llevan a cabo la mayoría de las propuestas con las que cuenta la Biblioteca.

 

ELECCIONES.

–¿Hay algún género que sea más elegido?

–Sí, por lo general lo que más se lee es literatura, ya sea ficción, novelas románticas, histórico románticas, o novelas policiales. También hay mucha literatura juvenil, historietas, cómics. Todos los años vamos a la Feria del Libro y traemos libros en base a sugerencias de los socios. También el público adolescente nos va orientando sobre qué comprar. La propuesta es muy variada; tenemos mucha literatura infantil, hay niños desde los 3 años que vienen con sus padres a llevarse sus libros y en general hay gente que lee sobre política, humor, ensayos, y también adquirimos libros que son de interés para la biblioteca como las obras clásicas. También vamos incorporando los ejemplares que responden a ciertas temáticas de estudio que han sido consultadas en la sala. El año pasado en particular adquirimos material sobre género y abuso sexual, por la gran demanda que tuvo.

–El trabajo que hacen es constante y en buena medida cuenta la participación de la comunidad…

–Sí, los socios y voluntarios son la base del funcionamiento. La Biblioteca es una Asociación Civil sin fines de lucro que se mantiene con mucho esfuerzo. En ese sentido la cuota societaria es vital porque el ingreso económico principal que tiene es la cuota.

Además de eso, hay muchísimas personas que colaboran (estudiantes, artistas de la ciudad, fotógrafos) y que hacen posible que en la Biblioteca haya lugar para todos. Hay una Comisión Directiva que se encarga justamente de coordinar muchas actividades y están abiertos a las propuestas tanto de socios como usuarios de la ciudad de Paraná.

De hecho, quien quiera acercarse a la Biblioteca como voluntario o usuario lo puede hacer cuando guste, y visitarnos cuantas veces quiera. Para ser voluntario, por ejemplo, no es necesario ser socio, sino simplemente querer compartir algunas ideas y ganas de trabajar en comunidad.

 

ALIANZAS.

Las distintas actividades que se desarrollan en la Biblioteca están sostenidas por una cadena de voluntades en la que tienen participación el personal administrativo, talleristas, estudiantes, voluntarios, socios y usuarios. Bajo el principio de que todo aporte es valioso, distintas personas con intereses de los más variados se acercan cada año, ya sea a aportar ideas y proyectos, a multiplicar gestos de buena voluntad o a hacer entrega del aporte económico que sugiere la cuota.

“Además del asociado corriente, existe una categoría de socio protector, que es aquel que en vez de pagar el valor de la cuota mensual ($190), abona el doble. Históricamente esta figura del socio protector surgió por iniciativa de personas que querían colaborar un poco más con la Biblioteca, y como reconocimiento se les permite llevar dos libros por vez en vez de uno”.

Ante el pedido de precisiones, Perezlindo puntualizó que “entonces, hay tres categorías de socios: el activo (el que paga la cuota mensual), el protector y los socios suscriptores, que son los menores de 18 años”. Fue allí cuando comentó que “actualmente son más de mil los socios” y que “quien quiera asociarse debe acercarse con el documento de identidad, completar una planilla con sus datos y constatar el domicilio en la ciudad de Paraná”. Una vez registrada la información, el socio podrá retirar de un libro por vez, y podrá tenerlo en su casa durante un mes. Los menores de 18 años “deben venir acompañados por un adulto”, indicó la entrevistada, antes de recordar que “la Biblioteca está abierta para todos: aunque no sean socios pueden venir a hacer uso de la sala y leer libros sin costo alguno”.

 

Según pasan los años

La Biblioteca Popular del Paraná es una asociación civil sin fines de lucro que hace 146 años presta el servicio de biblioteca pública con acceso libre y gratuito. Cuenta con más de 90.000 libros para lectores de todas las edades y promueve la pasión por la lectura, el debate de ideas y la permanente búsqueda del conocimiento. En su larga historia siempre mantuvo un rol destacado como lugar de encuentro de la comunidad, habiendo sido declarada su sede social Monumento Histórico Nacional por el Congreso de la Nación (Ley 26.116).

 

Motivación, incentivo

Una particularidad de la Biblioteca Popular del Paraná es que ha asumido la elogiable tarea de llevar a cabo distintas acciones para fomentar la lectura: talleres, concursos de escritura, encuentros semanales donde se debate una determinada obra y eventos de los que la comunidad puede formar parte. Así, la Noche del terror y la Noche de pijamas lentamente fueron gestando la semilla del gusto por la lectura y la curiosidad en niños y adolescentes, en un contexto donde resulta numerosa la cantidad de dispositivos al alcance de la mano.

En desmedro de quienes creen que la lectura y las nuevas tecnologías no pueden convivir, la biblioteca creó lazos estratégicos con las pantallas, que complementan el hábito de la lectura y, como si fuese poco, el gusto por ella. En efecto, el salto de calidad que se ha dado es que tanto por medio de los libros como de los dispositivos, han logrado ampliar el horizonte de la lectura en el goce, sin quedar ésta reducida a la obligatoria tarea de leer.

Ante una consulta de EL DIARIO, Belén Perezlindo se mostró conforme por el trabajo realizado hasta ahora, y detalló que “lejos de ser enemigas, las nuevas tecnologías son nuestras aliadas”. Fue en ese momento que agregó que “la Biblioteca tiene Facebook e Instagram, como medios de difusión de las actividades que realiza” y que “las redes sociales sirven para captar lectores y acercar la institución a la gente”.