Cascos fríos para afrontar la lucha contra el cáncer

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Un paciente necesita varios cascos (por lo general unos nueve) porque la quimio dura varias horas y el casco congelado permanece así durante media hora.

Como sucede en otros puntos del país, en Paraná están tratando de organizar una red que permitiría abastecer de cascos fríos a pacientes que están llevando adelante tratamientos de quimioterapia. Estos elementos permitirían que no se produzca la traumática caída del cabello. Hay distintas formas de colaborar.

 

Redacción El Diario| coordinacion@eldiario.com.ar

 

Opuesto a lo que suele pensarse, una enorme cantidad de inventos no han surgido en ámbitos académicos ni en laboratorios, sino de emprendedores que, al afrontar desafíos corrientes, cotidianos, a veces casi sin querer, hallan soluciones que los trascienden. Es lo que ocurrió con los cascos fríos, un método casero para evitar la pérdida del cabello que produce la quimioterapia, que fuera pensado y puesto en práctica por una mujer que tuvo cáncer de mamas a quien no le resultó convincente que no existiera método capaz de aminorar las secuelas del tratamiento indicado por los médicos.

El caso tiene un agregado especial: Paula Estrada, su mentora en la Argentina, hizo masivo el emprendimiento para ayudar a otras personas que tengan que pasar por una situación similar. A su gesto, se sumó la difusión a través de las redes sociales, y a ello, decenas de personas que se ofrecieron voluntariamente a fabricar los cascos y entregarlos a quien los necesite.

La técnica de los cascos fríos consiste en enfriar geles y armarlos como un casco para que cubra todo el cuero cabelludo. Se usan antes, durante y después de cada sesión de quimioterapia. Lo que se hace es congelar el folículo piloso, por lo que no llegaría la medicación de la quimioterapia al folículo y se evita así la caída del cabello. Sin dudas, este pequeño gran detalle deriva en un mejor ánimo de parte de los pacientes, aspecto clave en el proceso de recuperación.

La técnica se inició en EEUU, con cascos refrigerantes que se conectan a una máquina, que mantiene la temperatura en los mismos, mientras dura la quimioterapia. Esto se trasladó hacia Europa y hace unos años llegó a la Argentina.

 

En Paraná

Hay quienes los venden, pero son más los que se agrupan para encontrar una salida solidaria a la cuestión. La encargada de recibir las donaciones en la ciudad de Paraná es Paula Giannattasio, quien dialogó con EL DIARIO para brindar detalles sobre el armado de los cascos y de qué manera se puede colaborar.

–¿Cómo fue que comenzaste con Quimio con Pelo Paraná?

–Me sumé a esta iniciativa por una publicación que vi en Instagram de una cuenta que se llama Quimio con pelo Tucumán. Las chicas que están a cargo de esa cuenta la hicieron con la finalidad de que toda la Argentina pueda conocer la existencia de los cascos fríos.

Revisando el sitio me enteré que buscaban gente para colaborar, para lograr formar un Banco de cascos en cada lugar. Es un trabajo voluntario por el que no se paga, ni por administrar los cascos, ni por armarlos, y mucho menos por ocuparlos.

Me motivó una de las frases que leí de un testimonio de una de las chicas de Tucumán que hacía referencia a que los enfermos de cáncer quieren poder elegir a quién contarle sobre su enfermedad y en qué momento, porque el común de la gente que ve una persona pelada en la calle asocia inmediatamente su aspecto con la enfermedad. Me impactó que expresaran el dolor por sentirse observadas. Eso me motivó porque creo que los cascos ayudan en definitiva a pasar un proceso de aceptación de la enfermedad con quien uno elige y en paz, sin tener que dar explicaciones. Es decir, el hecho de conservar el cabello favorece anímicamente y si se está bien de ánimo es muy probable que el resultado del tratamiento sea más favorable.

 

DETALLES

–¿En qué consiste el trabajo ?

–Lo primero que hice es armar una página en Instagram, porque es la red social que más se está usando ahora para poder dar a conocer y poder pedir las donaciones que se necesitan para tener la mayor cantidad de cascos posible. Lo que hice hasta ahora es contactarme con distintas personas, para asesorarme. Algunas he contactado yo y muchas otras me han escrito para donar cascos que han usado en algún momento, y los quieren donar para aportar su granito de arena.

Además administro las donaciones por cuenta bancaria, que realiza la gente para que yo compre los geles directamente.

–¿Cómo se puede colaborar?

–Se puede donar tanto geles como dinero en efectivo, o bien refrigerantes, porque una vez que el paciente se traslada desde su casa con los cascos debe mantenerlos refrigerados hasta llegar al instituto u hospital donde se hagan el tratamiento. También pueden donar conservadoras o carritos para llevar las conservadoras, porque son pesadas.

En Paraná hay una red de personas solidarias que arman voluntariamente los cascos.

Hay que tener en cuenta que un paciente necesita varios cascos (por lo general unos nueve) porque la quimio dura varias horas y el casco congelado permanece así durante media hora, aproximadamente; entonces cada 30 minutos hay que reponerlo. Por la cantidad de geles que se necesitan es que pedimos la colaboración de la gente, porque si bien se trata de un procedimiento bastante sencillo, el armado y traslado tiene un costo que muchas personas no pueden pagar, porque de por sí ya deben costear su tratamiento, que suele ser costoso.

Los geles que se utilizan para los cascos son cinco en total; tres de tamaño 2007 y dos de tamaño 2005. Son geles especiales que una vez que se congelan no se endurecen, lo que permite que mientras el paciente los usa se puedan amoldar a la cabeza.

 

Consultas

–Además de contactarse con vos, ¿Qué más hay que hacer para obtener los cascos?

–Antes que nada, el paciente tiene que asistir al oncólogo para que autorice su uso, porque no funcionan para todos los tratamientos. Estos cascos sirven para las personas que tienen tumores sólidos; mayormente lo usan quienes tienen cáncer de mamas, o de próstata.

Si bien están dando muy buenos resultados, insisto, es fundamental consultar el luso del casco con el médico. Hasta el momento no se ha recomendado el uso de los cascos fríos para los niños y personas adultos mayores, porque es mucho frío por mucho tiempo.

Quienes quieran sumarse pueden comunicarse a mi teléfono celular : 343 405 7038, o a través de la cuenta de Instagram Quimio con pelo Paraná.