Ciclistas, una organización que crece en la capital provincial

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Horacio es fotógrafo, y se traslada por Paraná con su bicicleta.

“Voy en bici Paraná”, una opción de movilidad urbana.

 

Una colombiana radicada en la Argentina desde el 2012, creó esta iniciativa que ya reúne a más de 500 personas movilizadas por el deseo de una ciudad más amigable con los medios de transporte sustentables. Algunos de los objetivos de “Voy en bici Paraná” son visibilizar, promover e investigar sobre la movilidad urbana cotidiana en bicicleta en Paraná.

 

Aldana Badano | coordinacion@eldiario.com.ar

 

Luz Victoria Lozano Rendón nació en Bogotá, Colombia y está radicada en la Argentina desde 2012. Es magíster en Estudios Culturales (UNR) e investigadora en Movilidad Urbana, además de licenciada en Comunicación Social – Periodismo (UEC) y trabaja como docente en la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader). El año pasado materializó en redes sociales esta iniciativa que ya reúne a más de 500 personas movilizadas por el deseo de una ciudad más amigable con los medios de transporte sustentables.

Algunos de los objetivos de “Voy en bici Paraná” son visibilizar, promover e investigar sobre la movilidad urbana cotidiana en bicicleta en Paraná, y para ahondar en esos detalles, EL DIARIO dialogó con la creadora.

ORÍGENES

–¿Cómo surge Voy en bici Paraná?

–El proyecto surge como la continuidad de la investigación en movilidad urbana que realicé en la ciudad de Rosario, en el marco de la Maestría en Estudios Culturales. En esa ciudad viví desde el 2012 al 2015 y trabajé en torno al Transporte Urbano de Pasajeros. Cuando concluí la investigación decidí abrir otro eje de análisis, pero anclar la pesquisa aquí en Paraná, teniendo en cuenta que estoy radicada en la ciudad desde 2015.

Además, sentí que había una necesidad de visibilizar a las y los ciclistas urbanos, es decir a quienes usamos la bicicleta como medio de transporte, para hacer frente a ese prejuicio urbano que afirma que: “en Paraná no se puede andar en bicicleta”.

Fue así como comencé el relevamiento y en septiembre de 2019 tomé la decisión de materializar “virtualmente” algunas de las observaciones y prácticas que había estado recopilando. Así surgió “Voy en Bici Paraná” en sus versiones de Facebook e Instagram, con los objetivos de convocar a los y las ciclistas urbanos, promover la movilidad urbana cotidiana en bicicleta y ser un espacio de reflexión, visibilización, divulgación, promoción e investigación sobre los distintos modos de moverse en bicicleta en Paraná con el sueño de que esta ciudad sea más amigable con los medios de transporte sustentables.

–¿Quiénes componen esta iniciativa?

–La propuesta, en sus inicios, surgió de mi investigación. Sin embargo, desde que presenté el proyecto públicamente, la respuesta de las y los ciclistas urbanos y de quienes simpatizan con las bicicletas y otros medios de transporte, ha sido muy generosa. Entonces desde septiembre (momento en el que decidí crear las páginas de Facebook e Instagram) hasta el día de hoy, tengo que reconocer que Voy en Bici ya no es sólo un proyecto de investigación particular, sino que también está conformado por los y las ciclistas urbanos que se han sumado contándonos sus experiencias de desplazamiento en la ciudad; también están los medios de comunicación que desde el principio hicieron eco de la propuesta y por supuesto quienes simpatizan con otros medios de transporte distintos al automotor: ciclistas deportivos, recreativos, peatones, skaters.

–¿Está inspirada en propuestas de otras ciudades?

–Voy en Bici Paraná no está inspirada en otras propuestas de otras ciudades o países, aunque sí dialoga con ellas al trabajar un tema común y transversal como lo es la movilidad urbana y los medios de transporte sustentables.

Cuando digo que no está inspirada en otras propuestas, me refiero justamente a que a través de la investigación, estoy también tratando de comprender ¿cuál es la particularidad de Paraná frente a la movilidad urbana?, porque no existen fórmulas ni recetas que puedan aplicarse al pie de la letra cuando se trata de intervenciones urbanas y sus procesos culturales, cada ciudad, cada región tiene sus propias prácticas, costumbres e idiosincrasias. Esta situación podemos observarla permanentemente cuando cruzamos el Túnel Subfluvial y llegamos a Santa Fe, que es otra ciudad, otro universo cultural. En ese sentido, activar la investigación e ir traduciendo parte del relevamiento a los lenguajes de las redes sociales como Facebook e Instagram, nos ha permitido conocer y construir redes con otros proyectos similares en la región y en otras provincias y obviamente, también aprender cómo se está trabajando la problemática en otros lugares.

 

ESFUERZO Y RECOMPENSA

–¿Crees que Paraná es una ciudad amigable para el/la ciclista?

–A nivel paisajístico Paraná es una ciudad hermosa para pedalear, exigente pero amigable, las lomadas son una suerte de esfuerzo y recompensa. A nivel de políticas públicas e infraestructura urbana, aún la ciudad es hostil con las y los ciclistas urbanos, es decir que no es todo lo amigable que nos gustaría que fuera. Así y todo, eso no impide que a diario seamos cientos de personas quienes elegimos la bici por encima del auto, la moto o el colectivo.

Desde mi experiencia como investigadora, he podido constatar cómo el hecho de que una ciudad se convierta en eso que queremos no es cuestión de aplicar una receta como lo mencioné anteriormente, sino de comprometerse en un proceso al largo plazo que involucre consensos sociales, políticos y culturales. Allí participan las comunidades, las autoridades de gobierno y, por supuesto, los directos afectados.

Infortunadamente, hoy no podemos decir que Paraná es una ciudad amigable con la bicicleta, no obstante, desde mi punto de vista, como activista e investigadora de esta problemática, creo firmemente que este proceso está encaminándose. Cada día que un paranaense elige no subirse al auto y viajar en el transporte público o ir en la bici a hacer los mandados, algo se está transformando. No son cuestiones que cambien de un día para el otro porque son cambios socioculturales transversales.

–¿Qué cambios creés que son necesarios hacer en la ciudad para que más personas se sumen a transportarse en bici?

–Desde un punto de vista sociocultural porque no sólo necesitamos cambios a nivel de infraestructura sino también en la vida cotidiana. “Para empezar por casa”, como ciclistas urbanos tenemos que hacer conciencia de la importancia del uso del casco y de las luces de seguridad que ayudan a prevenir accidentes de tránsito. Por otra parte, también nos ayuda mucho cuando los automovilistas nos dan el paso, o anticipan sus maniobras, usan los guiños o no se cruzan los semáforos en rojo y los motociclistas no nos adelantan por la derecha, etc. Otra contribución importante sería que los peatones crucen por las esquinas y no por donde es más fácil.

Estoy hablando de cosas quizás muy pequeñas pero que en los desplazamientos diarios transforman el cómo te mueves por la ciudad. Y obviamente a esto, habría que sumar los carriles exclusivos para ciclistas en las calles y avenidas. No es la solución total a todos los problemas pero sí son factores que influyen. Requiere de pedagogía y compromisos sociales. Todo esto ayudaría para que la gente de forma paulatina pierda el temor a usar la bicicleta como medio de transporte.

 

Por qué usar la bicicleta

–¿Qué beneficios trae usar la bici para transportarse?

–Es un medio de transporte amigable con el medio ambiente, es una forma de hacer ejercicio y mantenerte saludable, reduce el stress, es un alivio para el bolsillo y la economía cotidiana, al respecto mi frase es la siguiente: “En la bici yo soy mi propia nafta”.