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jueves, abril 2, 2020
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    La vida no vale nada

    La docente y ensayista Angelina Uzín Olleros reflexiona en torno al valor de la vida humana y, en particular, al derecho de conservarla, potenciarla y enriquecerla que asiste a las mujeres. Su planteo interpela también a la lógica que se despliega desde los medios de comunicación.

     

    Colaboración | *Angelina Uzín Olleros

    “La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada. La vida no vale nada si escucho un grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga…”. Pablo Milanés.

     

    En el régimen esclavista vendían seres humanos de acuerdo a su sexo, su edad, su resistencia física. Otras circunstancias en la historia han mostrado que se compraban bebés con determinados rasgos para anotarlos como propios. ¿Cuál es el valor de la vida humana? ¿Cuánto vale una persona?, hice estas preguntas como docente en las cátedras de Derechos Humanos, la respuesta era el silencio, seguramente porque la polisemia del término “valor” inquieta cuando se trata de humanos y conste que decimos valor, no hablamos de costo, de cuánto cuesta una vida humana. En muchas proposiciones podemos utilizar el término valor: valor de uso, valor de cambio, valor de valentía, valor de valioso; valor de algo que vale: vale la pena, vale el esfuerzo, vale la paciencia, vale a fin de cuentas que exista.

    Acto seguido pienso en lo que decía un filósofo moderno sobre la dignidad, él respondía a la pregunta acerca de la dignidad humana que un hombre es digno cuando se torna consciente de su valor, los hombres son dignos si saben que tienen derecho a vivir y a estar en las mismas consideraciones que los demás hombres. Pero qué ocurre cuando es otro hombre el que decide el valor que tiene uno o una, porque lo que escapa a estos planteos del Humanismo es el problema del poder. Hago la salvedad que la mayoría de los pensadores hablaron del hombre, de la humanidad y lo humano si especificar que también las mujeres somos humanas. La pregunta se renueva en esta otra ¿quién decide el valor de una vida?, el ámbito de la Bioética hace estos planteos acerca de la pena de muerte, el aborto y la eutanasia; cuándo, por cuáles motivos el Estado puede decidir el fin de una vida a través de sus agentes y sus instituciones. Pero otra disciplina, la Biopolítica, advierte que es el poder que se transforma en dominación el que traza la diferencia entre los humanos que merecen vivir y los que no.

    LA IGUALDAD

    Todos los hombres nacen iguales, ¿y las mujeres?, dentro del conjunto de lo humano se encuentran las diferencias y aquí el gran dilema: si son iguales qué hacemos con los diferentes; advertimos que la igualdad es un planteo de razón universal y la diferencia es una cuestión empírica, podemos percibir todas y cada una de nuestras diferencias pero ante la ley somos iguales. Si esto es verdad entonces la vida vale si somos sujetos de derecho y somos sujetos éticos, ¿somos? Porque al decirlo en plural el valor de la vida depende del grupo, de la comunidad, de la sociedad; si lo decimos en singular el valor de mi vida depende de mí y ahí las diferencias aparecen como desigualdades. Acaso estamos custodiados por guardaespaldas, o viajamos en autos blindados, no, es obvio que no; muy pocos tienen ese privilegio; el Estado debe protegernos pero no lo hace en situación de igualdad. A esto se suma indefectiblemente el problema de la violencia.

    Si hacemos el siguiente ejercicio de anotar cuántas veces se dice y se repite la palabra acoso, y la palabra abuso y la palabra violación… muchas, muchísimas veces se dicen estas palabras. Y si además anotamos cuántas veces en las últimas semanas se dice y se escribe “violación en manada” o “agresión en manada” podemos advertir que nuestro problema es muy grave, enormemente grave. Decir manada nos ofrece la pauta más cruel, no son humanos los que acosan, los que abusan, los que asesinan… si no son humanos no podemos condenarlos; precisamente son humanos los que lo hacen, porque son humanos el Estado puede castigarlos, y lo hacen porque algo fracasó en su constitución como sujetos éticos, porque necesitan de la vulnerabilidad y la indefensión de los otros y las otras para agredirlos, agredirlas, hasta eliminarlos, eliminarlas. Si también tomamos nota de cuántas veces nos informan de los femicidios la gravedad llega a un límite insoportable e insostenible, porque no hay protección, ni derechos, ni justicia para evitarlo.

    LOS EFECTOS

    Renovemos la pregunta en el actual contexto histórico y social: ¿cuál es el valor de la vida?

    La vida no vale nada si a esta altura de la denominada civilización decimos que una manada de jóvenes violó o asesinó. La vida no vale nada si no me conmueve el sufrimiento de los demás, si no me mueve a ayudarlo, ayudarla, a defenderlo, defenderla, a protegerlo, protegerla… La vida no vale nada si los indefensos están a merced de los acosadores, los violadores, los asesinos.

    El valor de la vida es para todos y todas si nos comprometemos a ser iguales ante la ley, si comprendemos que somos iguales entre nosotros y nosotras. La vida vale si ser humanos significa que ante la vulnerabilidad de alguien decidimos protegerlo, protegerla y cuidarlo, cuidarla; si ante las diferencias sentimos que somos semejantes y tenemos derecho a vivir dignamente.

    Notorio incremento de la violencia

    Un total de 21 mujeres fueron asesinadas en hechos de violencia de género en Argentina durante enero, lo que supone un asesinato cada 35 horas, informó hoy el Observatorio de la entidad Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá). Según el informe, en 31 días se produjeron 21 feminicidios directos y 19 intentos, mientras que seis casos «se encuentran en proceso de investigación». El reporte determina que en un 57 por ciento de los casos el victimario era pareja de la mujer asesinada, mientras que en un 23 por ciento de los hechos el responsable fue la ex pareja de la víctima.

    El Observatorio Mumalá pidió al Gobierno la declaración de emergencia bajo la consigna NiUnaMenos. Además, dijo que “ante este preocupante panorama, estamos aún a la espera de que la Secretaría de Estado de Igualdad y Género presente el plan de trabajo en cuanto a la continuidad de los Consejos Regionales hacia la prevención, asistencia y erradicación de las violencias”. “Pasaron 10 años desde la sanción de la Ley 26485 y seguimos reclamando presupuestos acordes, y con perspectiva de género, para la implementación de políticas públicas específicas que tiendan a eliminar las desigualdades que sufrimos las mujeres y las disidencias”, dijo la entidad. Un informe de la misma entidad conocido a comienzos de mes dijo que desde el 1 de enero de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2019 hubo en Argentina 2.749 víctimas de feminicidios.

     

    *Docente universitaria, ensayista

     

     

     

     

     

     

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