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    María Eugenia Paizal, una paranaense en la carrera por el Oscar

    «Mariu», como la conocen sus allegados, formó parte, como maquillista, del equipo que rodó “Saria”, un cortometraje sobre una tragedia en un orfanato de Guatemala. La producción, dirigida por el estadounidense Bryan Buckley, fue seleccionada por la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood para competir este año por una de las preciadas estatuillas.

    Redaccion El Diario | [email protected]

     

    “Fue una sorpresa enorme. Y estamos muy contentos de que este trabajo haya sido nominado al Oscar. Imaginate, una paranaense nominada a los premios de la Academia de Hollywood”. Del otro lado de la línea, la voz de María Eugenia Paizal rebosa de entusiasmo y contagia alegría. No es para menos. La maquillista está en competencia por un Oscar en la categoría «Mejor corto de acción». Ocurre que la maquillista paranaense radicada en México integró el equipo que rodó “Saria”, un cortometraje sobre una tragedia que ocurrió en 2017 en el Hogar Seguro Virgen de La Asunción, en Guatemala. El film fue dirigido por el estadounidense Bryan Buckley.

    En comunicación con EL DIARIO, la maquilladora paranaense contó que el corto se filmó en julio pasado y se estrenó recientemente en ciudad  de México. El film se enfoca en la historia de dos hermanas huérfanas inseparables: Saria de 12 años y Ximena, de 14, quienes luchan contra el aumento del abuso físico diario en la misma institución diseñada para protegerlos. En la desesperación de las hermanas por la supervivencia, idean un atrevido plan de escape para que todos los huérfanos encuentren la libertad en Estados Unidos. Pero las atraparon, las encerraron nuevamente sin agua y sin comida durante un par de días. Ellas provocaron un incendio en la habitación en que estaban alojadas pensando que les iban a abrir. Pero las guardias que estaban a cargo no lo hicieron. Pese a los gritos desgarradores de esas chicas que estaban muriendo quemadas, sólo abrieron las puertas cuando todas estaban muertas.

    El corto fue realizado en un orfanato de México, con el fin de visibilizar la problemática de niños y jóvenes centroamericanos y cómo muchos se ven obligados a migrar para conseguir una mejor vida.

    HISTORIA MOVILIZADORA

    Por las características de la historia, el trabajo de la maquillista entrerriana fue clave. Ella estuvo a cargo de “diseño de maquillaje, peinado y caracterizacion”. Y dejó una impresión profunda en ella porque se trata de una historia “muy fuerte”.

    “Filmar esa historia fue tremendo, más que nada para las que éramos mujeres, vestuaristas, coach, todo un equipo de maquillaje nos sentimos muy conmovidas, se movilizaron muchas fibras interiores, muchos sentimientos y emociones, pero había que disimular, porque las niñas con las que trabajamos no eran actrices, sino internas de un orfanato de la ciudad de México”, contó en diálogo con EL DIARIO.

    El reconocimiento para esta producción “es una palmadita de estímulo justo cuando estoy pensando en retirarme de este oficio maravilloso que elegí hace más de 25 años, porque estoy tratando de dedicarme a otra cosa. Y ahora me llega este regalo enorme. Y si bien no sabemos si vamos a ganar o no, el sólo hecho de estar nominado para nosotros es un reconocimiento enorme”, reconoció Paizal.

    TROTAMUNDOS

    «Mariu» reparte sus días entre la ciudad de México (ex Distrito Federal) y El Sargento, Baja California, su hogar a orillas del mar. Después de una intensa jornada, en una charla vía Whatsapp con la periodista Alejandra Erbetta, Mariu Paizal habló con EL DIARIO sobre el “oficio noble” que eligió siendo muy joven. Con voz cálida y un sutil acento mexicano, consecuencia de los años que lleva por ahí, la paranaense confió que lo suyo no es quedarse quieta. Por su trayectoria, tiene un compendio de anécdotas y situaciones del mundo del espectáculo que casi nunca relata, “no soy una clavada (cholula) de los famosos”, afirma con la humildad que siempre la distingue.

    Empezó su itinerario haciendo un curso de Mecánica Dental en Santa Fe, con el fin de especializarse se fue a vivir a Buenos Aires, y para mantenerse allí se desempeñó en varias actividades: “Un día estaba haciendo de extra en un capítulo de `Amor Consecuencia´ en Polka y vi como trabajaban las maquilladoras, y dije ‘eso es lo que me gusta, eso es lo que voy hacer’. Empecé a investigar qué era el maquillaje. Me encontré con una variedad muy amplia. El maquillaje artístico, de teatro, de caracterización, de efectos especiales, el beauty (de belleza, más social) y otros estilos”. Según relató, realizó su primera formación en la escuela Espacio Buenos Aires “hace 25 años atrás, aproximadamente”. Posteriormente continuó su aprendizaje en el Teatro Colón junto José María Angelini; “era una eminencia en el maquillaje, ya falleció”. Igualmente, en el Centro Cultural Rojas asistió a un curso de caracterización, efectos especiales y un curso de máscaras.

    OTROS CAMINOS

    “Después me fui a España. Donde me movía hacía cursos relacionados con el maquillaje. Luego regresé a la Argentina para venirme al tiempo a México. Empecé a trabajar enseguida, apenas llegué”. De igual modo, mantiene la conexión amistosa y laboral con “muy buenas colegas maquilladoras en Argentina y en otros lugares. Nos pasamos tips, cada una tiene un conocimiento especial en cierto tipo de programas. Me dediqué más a la publicidad. Trabajo mucho con el maquillaje beauty.

    “Antes si decías que querías ser maquillista te miraban con cara rara, hasta te juzgaban por no estudiar una carrera universitaria. Sin embargo, es una gran profesión, tenés que tener mucho estudio para poder ser una buena maquillista”, asegura. Y aclara que no se trata solo de “ir a una tienda y comprarte las últimas cuatro bases de moda o saber cómo se ponen los brillos en la cara”.

    DESAFÍOS

    En cuanto a la experiencia en sets de filmación y de la exigencia que requiere al oficio, la maquilladora explica: “cuando estás en una producción siempre hay algo extraño que te pueden pedir y tenés que tener conocimiento. No podés decir no sé hacerlo. Por eso ser buena maquillista significa resolver en medio de un set algo que no tenías ni idea de que te lo iban a pedir; eso te lo da la experiencia, por supuesto”.

    Se trata de un nivel de especialización elevado, ya que requiere conocimientos de iluminación de cámaras de alta definición, para saber qué tipo de maquillaje poner en el rostro. Depende también del ámbito de filmación. “No es lo mismo filmar con luz de día con algunos filtros, que filmar adentro de un foro con luz artificial, las luces blancas delatan. Hay que saber escoger los colores. Aparte es importante trabajar en equipo con vestuaristas, mantener la continuidad del maquillaje cuando se retoman las filmaciones”, indica la paranaense que fue aprendiendo sobre la marcha, a medida que participaba en distintos proyectos.

    “Me fui haciendo muy amiga de los fotógrafos, preguntándoles mucho sobre el tema de la iluminación en los diferentes escenarios. Ellos siempre me cuentan acerca de lo último que salió, que es lo que se viene en iluminación, cuáles son los filtros. Las cámaras que hoy se utilizan para hacer series y películas son demasiado perfectas, se ve el poro en la piel, se ve todo. Entonces, el maquillaje tiene que ser muy natural para que no se vea la plasta. Igual ya no se usan tantos los polvos con las cámaras de última generación. En general los productos ya se elaboran con otra tecnología, son más volátiles”.

    Respecto a las posibilidades que le ha brindado su trabajo, Mariu es agradecida. “En el medio se paga muy bien, es un trabajo súper noble. Pero es muy sacrificado a veces estar en temperatura bajo cero o temperaturas súper calientes, ir a firmar a Acapulco con 45 grados no está nada lindo”.

    Y al recordar algunos proyectos en los que participó menciona la película `Desierto´, con Gael García Bernal. “Fue una semana muy difícil. Estábamos filmando en el medio del desierto sin una gota de sombra, mucho calor, una locación muy complicada, subir montañas, bajar, montañas, piedras, víboras, ciertos riesgos… Luego estuve en el film `No se aceptan devoluciones´, con Eugenio Derbez. Filmar en Acapulco puede ser muy divertido –o no– porque las temperaturas elevadas hacen correr el maquillaje, cuando se hace una caracterización se despega una nariz… y esas cosas no se deben notar en la pantalla”.

    SATISFACCIONES

    “El ser maquillista me ha dado muchas satisfacciones. He viajado por el mundo y conocido gente maravillosa, escenografías majestuosas, lugares hermosos que nunca me hubiera imaginado conocer. Es un gran oficio. Sobre todo, pude confiar en mí misma a pesar de la de la poca fe que me tenían por no hacer una carrera universitaria. Desde los 18 años estoy esto. Tengo 43. Ahora también tengo ganas de hacer otras cosas. Estoy yéndome para otro lugar con el tema de la creatividad, para el lado de la pintura y la cerámica”, compartió Mariu Paizal. Quienes deseen ver de lo que es capaz, pueden ver sus creaciones en www.mariupaizal.com

     

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