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jueves, febrero 20, 2020
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    Lo que tenés que saber para prevenir el sarpullido en el verano

    Aparecen no solo cuando nos exponemos al sol, sino también cuando las temperaturas son altas. Los nenes, los bebés y las personas mayores son los más predispuestos a sufrirlas.

    Las altas temperaturas pueden provocar, en nuestro organismo, sensación de agotamiento físico, sudoración y al mismo tiempo, predisposición a sarpullidos en la piel. Estas erupciones suelen ser parecidas a las quemaduras solares y muchas veces pueden disfrazarse de otras afecciones de la dermis.

    Aparecen debido al calor y se presentan en forma de grupos de bultos pequeños, de color rojo o transparente, que producen picazón y sensación de pinchazos en la piel.

    “Puede producirse porque existe una obstrucción de los conductos sudoríparos que no permiten que el sudor se elimine, quedando atrapado debajo de la piel. La inflamación puede crear una sensación de picazón o ardor, pero la erupción por calor no siempre se presenta con estos síntomas”, explica a Con Bienestar la médica dermatóloga María Cecilia Madeo (M.N. 79837).

    Se distinguen generalmente cerca de los folículos capilares, en zonas de mayor fricción o transpiración, ya sea en pliegues de la piel, como la ingle, axilas y otras áreas de contacto, especialmente en la espalda, siendo los nenes, bebés y personas mayores, los más predispuestos a sufrirlas.

    Hay que tener en cuenta que la erupción por calor también se podría dar en un ambiente interior, como pasa en pacientes hospitalizados, que están en una misma posición durante un tiempo prolongado. El sarpullido por el calor no es grave y suele desaparecer cuando la zona afectada se enfría.

    Madeo explica que la ropa ajustada y el calor pueden ser dos “detonantes para desarrollar este tipo de urticaria”. En esta misma línea aconseja: “Estar en lugares frescos, evitar el sol o lugares de altas temperaturas muy húmedos, usar ropa de algodón blanca y dejar de lado las telas sintéticas y ajustadas”.

    Las personas con hiperhidrosis, sudoración excesiva, piel sensible u otra afección como asma o alergias, tienen un riesgo potencialmente mayor a parecer este inconveniente. Cuando hay mucha exposición a los rayos del sol, pueden surgir otros síntomas como náuseas, diarrea, dificultad para respirar, vómitos y cansancio excesivo, por ejemplo, pero el impacto dependerá del grado de alergia de la persona.

    Si el cuadro es muy agudo y molesto “se indica corticoides típicos”, por unos pocos días, los cuales deben ser recetados por un médico. “En los niños se puede aplicar pasta al agua, un preparado que se utiliza para mantener seca la zona de los pliegues”, indica la dermatóloga.

    Además, Madeo recomienda no rascarse el área afectada, tratar de tomar baños tibios y en casos donde hay presencia de fiebre, siempre recurrir al médico. “Prestar atención a los más chicos, es esencial protegerlos siempre del sol con protector solar, exponerse en horas no riesgosas como ser antes de las 11 y después de las 16, y siempre es importante una buena hidratación”.

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