Las fiestas populares con atracción turística

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Masiva concurrencia en la Fiesta Nacional del Mate, en su edición 2019.

La denominación “popular” aplicada a “ciertas fiestas” no deja de ser correcta. Sin embargo, parecería incompleta, pues omite el objetivo principal y los alcances.

Colaboración | Prof. Jorge Mario Medina

Una fiesta es un festejo y al mismo tiempo un homenaje que se brinda a alguien o algo. Es un festejo caracterizado como “evento social”, destinado a un grupo reducido o multitudes. Y el propósito explícito, si bien es “pasarla bien juntos”, conlleva otros importantes significados.

Homenajear, por su parte, es sinónimo de honrar, celebrar y festejar.

Las “fiestas turísticas”, suman además y muy especialmente el concepto de “focos de atracción de visitantes”, convirtiéndose en acontecimientos receptivos muchas veces de magnitud, clasificados en el nomenclador específico como “acontecimientos programados”.

Veamos cuatro de sus aspectos básicos

Deben poseer un “contenido”, que es el fundamento de la fiesta. El hecho que la origina y sobre el que gira toda su celebración. A quien se le brinda un homenaje festivo. El motivo primordial que lo identifica clara y definitivamente de otros eventos.

Debe tener raíces propias en el lugar de su celebración. Ser sentido y querido por la comunidad. Debe caracterizar su idiosincrasia, su forma de pensar y anhelar. Y ser resguardado como pertenencia, como se defiende un bien patrimonial.

Contar con una “programación específica”, integrada por la realización de actos y expresiones diversas del programa festivo. Puede constituirse de actos básicos, ligados de manera directa al motivo o contenido y otros paralelos o secundarios.

Estar distribuidos criteriosamente en el tiempo y en el espacio. En el tiempo intentando crear una oferta de atractivos que incentiven la permanencia de visitantes, generando circuitos que faciliten desplazamientos.

COHERENCIA

La programación debe ser sólida, coherente y en lo posible original. De poco sirve adosar actos complementarios que nada tengan que ver con el motivo primordial de la celebración. Deben crear una coherencia global perfectamente clara y eficaz.

Ajustarse a una organización, cumpliendo con la programación anunciada y sus horarios. Sostenerse en una estructura de servicios suficientes y bien atendidos. Con equipos humanos idóneos, capaces de resolver situaciones emergentes. Contemplar las alternativas para cada caso. En general, priorizar la puesta a punto de los actos a llevar a cabo, valorando las experiencias cosechadas en ediciones anteriores.

Por último, crear e imponer una imagen exterior indispensable para la ciudad sede. Esto posee una singular importancia para las ediciones futuras, pues se trata del capital de base para sus celebraciones. Es un logro muy especial al que se arriba no fácilmente. Además, un sello inconfundible de éxito.

DEMANDAS

Las “Fiestas turísticas” atienden dos demandas simultáneas. La local, que celebra y homenajea a algo o alguien cuya motivación le pertenece; y los visitantes, es decir los invitados.

En parangón a un cumpleaños, un aniversario o un evento familiar, estarán los componentes del grupo directo y sus invitados. Con todos se participa del momento y se muestra al mismo tiempo cómo “se es”, como “se siente” y como “se comparte” el motivo convocante.

Por lo tanto, una fiesta con proyección turística no es un festival folklórico, con números artísticos diversificados, donde lo que menos está presente es la simbología del acontecimiento.

El conjunto de actividades debe ser claramente conexo al eje central del evento. Si así no lo fuera quedará desvirtuada su finalidad y su ideal supremo, pudiendo constituirse en un bumerang no sólo al acontecimiento sino al lugar de celebración.

Se debe pensar especialmente que el turista es el sujeto invitado a la fiesta y desea encontrar en ella lo prometido. Esto pesará fuertemente sobre las próximas realizaciones.

Ejemplos hay muchos. Por lo años ‘70 en Santa Elena, dentro del marco de la Fiesta Provincial de la Chamarrita se contrató un “paquete artístico” a una empresa de Córdoba que trajo números destacados, pero que no ejecutaron ninguna chamarrita durante toda la fiesta.

Más o menos similar aconteció en Maciá hace unos años en la Fiesta Provincial de la Miel. Debido a razones de alta demanda exportable –hecho excepcionalmente valioso desde el punto de vista económico– los visitantes llegaban a la ciudad y no podían comprar miel “porque no había disponibilidad”.

CURIOSIDADES

Como en todos los hechos humanos, también se dan curiosidades muy interesantes.

En la Fiesta Nacional del Sol, que se lleva a cabo en la ciudad de San Juan durante la última semana de febrero, los actos centrales tienen lugar por “la noche”.

Un ejemplo más que interesante es el antiquísimo “Oktoberfest”, (Festival de Octubre), con sede en Munich desde 1810, que se organizó por primera vez para festejar la boda de Luis I de Baviera con la princesa Teresa de Sajonia. La fiesta está considerada como una de las más importantes de Europa. Pero he aquí que como en octubre suelen producirse en Alemania severas tormentas durante mucho tiempo se la adelantó un mes, por lo que la “Fiesta de la Cerveza de Octubre” se celebraba en septiembre.

NUESTRO MATE

La Fiesta Nacional del Mate que se celebra en nuestra ciudad tiene indiscutidos méritos, aún cuando Entre Ríos no sea productora de yerba mate o no posea otros fundamentos que liguen a la ciudad con esos productos.

Sólo las estadísticas de consumo sostienen la sustentabilidad de la sede y “ciertas famas” la han apoyado positivamente.

Sin embargo, lejos quedaron las propuestas originales de su mentor y creador, Luis “Pacha” Rodríguez, con quien tuve oportunidad de esbozar los originales bocetos de programación.

Incluían muestras artesanales de mates y bombillas, presencia publicitaria de empresas yerbateras y aún fábricas de termos, charlas y jornadas técnicas sobre aspectos productivos y comerciales del “mundo mate”, y mucho más. En el marco del festival, se preveía presencia preferencial de artistas locales y regionales; alegorías referenciales, tanto musicales como coreográficas, especialmente relacionadas con la mística del mate, la “infusión nacional”, así establecida por la Ley Nacional 26.871.

“Te invito a mi fiesta”

Paraná tuvo alguna vez un evento muy propio que se extinguió por cuestiones poco precisas: la “Fiesta Provincial del Río Paraná”, organizada por la Cámara Paranaense de Turismo.

Constituía un genuino homenaje al río que la bautiza y toda la programación abarcaba momentos concomitantes con el principal tractivo de la ciudad.

Nunca llegó a la jerarquía nacional como hubiese merecido.

Por su parte, la “Fiesta se Disfraces” es un espectacular y categórico ejemplo de convocatoria de visitantes y compromiso de toda la comunidad, aún los segmentos más pasivos.

“La Fiesta Nacional del Mate”, como lo es “Vendimia” para Mendoza, “La Agricultura” en Esperanza; “El Poncho” en Catamarca o tantas otras, debería ser una herramienta más que útil para promocionar la “Ciudad Paisaje”, que es mucho más que el mate en sí mismo. Pero que puede agregar a su acertadísimo slogan, un mensaje más: “Te invito a mi fiesta”.