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sábado, enero 25, 2020
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    Un médico entrerriano encabezó el equipo que realizó una cirugía inédita

    Un equipo de profesionales de la salud del hospital Profesor Alejandro Posadas, situado en El Palomar, provincia de Buenos Aires, tuvo notoriedad por haber concretado una cirugía inédita que consistió en implantar el dedo de un pie en la mano de un niño. El elenco médico estuvo encabezado por el doctor Pablo Breppe, oriundo de Chajarí, Entre Ríos.

     

    Los profesionales lograron implantar el dedo de un pie en la mano de un niño de siete años quien, víctima de una explosión, perdió parte de su mano, además de graves heridas en la misma.

    Ese equipo de profesionales estuvo integrado por varios cirujanos, entre quienes se destaca el doctor Pablo Breppe, nacido en Chajarí, quien encabezó la importante intervención quirúrgica.

    Breppe es médico, recibido en la Universidad Nacional de Rosario. A su vez, se especializó en Ortopedia y Traumatología, como así también Cirugía de Manos y Reconstructiva de Miembros.

    También realizó un Posgrado en Microcirugía en Chung Gang Memorial Hospital, en la ciudad de Taipei (Taiwán). Actualmente, no solamente se desempeña como profesional en Hospital Nacional ‘Profesor Alejandro Posadas’, sino que además es director del Curso de Microcirugía del mencionado centro asistencial.

    En diálogo con CHAJARI AL DIA, Breppe comentó que “Santino, de siete años de edad, vive algunos días de la semana al cuidado de su abuela, dado que el lugar en el que vive su mamá, en la localidad de Lanús es un poco precario. Su papá lamentablemente, nada aporta y por eso además de su abuela, está solamente con su mamá”.

    “Al momento de encontrarse con su abuela -continuó relatando el médico- Santino encontró una cajita con algo en su interior, pero su abuela se lo sacó de sus manos y lo tiró al basurero. Su curiosidad fue más grande, y por eso Santino buscó nuevamente esa cajita y, en un determinado momento, la misma detonó. Se supo luego que son explosivos que usan los bomberos y, en muchos casos, los ferroviarios cuando necesitan hacer una alerta al momento de encontrarse arreglando una vía”.

    “Con la explosión, a Santino le voló un dedo y parte de su mano tuve graves heridas”, explicó el profesional. Al mismo tiempo, detalló que “me llamaron un día domingo, a las 5 de la mañana, por lo que mientras iba hacia el hospital, le di las indicaciones al médico de guardia en ese momento, quien es de mi confianza, para que lo estabilice al niño. La lesión en gran parte era por quemadura, por lo que hubo que esperar un tiempo hasta tanto la lesión se delimitara. Una vez delimitada la misma, comenzamos a planificar entre varios profesionales cuál sería el mejor tratamiento para el chico”.
    Luego puntualizó que “nos pusimos en marcha y articulamos una serie de servicios, tal el caso de Pediatría, Anestesiología, etcétera. La gente que trabajó conmigo en esta operación tiene mucha experiencia en esto”.

    LA CIRUGÍA

    Breppe explicó que “la intervención quirúrgica duró ocho horas, por suerte salió todo bien y el nene nos sorprendió por su rápida recuperación”.

    “Es la primera vez que se hace una operación de estas características en este hospital. Hay que señalar que el Hospital Nacional ‘Profesor Alejandro Posadas’ es de alta complejidad, que recibe derivaciones de todo el país (…) Afortunadamente ahora, con el cambio de gestión, hubo un cambio en cuanto a la Dirección del hospital. Estamos muy contentos porque desde la Nación nos brindaron su total apoyo”, señaló.

    Más adelante puntualizó que “lo más parecido que tenemos a los dedos de las manos, son los dedos de los pies. En pacientes pediátricos se utiliza el segundo dedo, o el tercero eventualmente. En adultos, se puede llegar a utilizar el dedo ‘gordo’ del pie (…)

    Los chicos se adaptan muy bien y nos les queda ninguna secuela. De todos modos, imagínense lo que es explicarle a una mamá que su hijo perdió un dedo y que hay que utilizar un dedo de un pie para reemplazarlo. Hay que explicarlo con mucha delicadeza y sobre todo, decirles que habrá una recuperación para ellos y que podrán llevar adelante una vida prácticamente normal”.

    “En el caso de Santino, sacamos el segundo dedo del pie y lo conectamos al pulgar. Es un trabajo muy complejo porque no solamente hay que unir piel, tendones y la parte ósea, sino que lo complicado es unir además arterias, venas y nervios. Todo ese trabajo hay que ir haciéndolo con un microscopio y lleva muchas horas y esperar que funcione bien, porque puede suceder por ejemplo, que una arteria se tape, y se puede perder todo”, señaló.

    Luego indicó: “En el quirófano éramos ocho cirujanos, por lo que armamos dos equipos que trabajaron simultáneamente. Uno de ellos en el pie, y el otro en la mano del niño. Luego entre todos, coordinamos la reconstrucción de la mano y se logró un trabajo muy bueno”.

    RECUPERACIÓN

    En cuanto al proceso de recuperación post operatoria, Breppe dijo que “fue todo muy loco porque, gracias al contacto que yo siempre tengo con la abuela del chico, me contacté un día con ella para coordinar su visita al consultorio y comenzar con la rehabilitación, para ello, nosotros siempre trabajamos con kinesiólogos y con terapistas ocupacionales. Ese día me sorprendió diciéndome que se estaba atando solo los cordones de las zapatillas. Esto nos desbordó”.

    IMPLANTE

    Breppe explicó además que “hay algo de lo cual no muchas veces se habla y está relacionado al traslado de un miembro para su implante. Puede suceder que por ejemplo, alguien sufra la amputación de un dedo, y es fundamental cómo se debe transportar la pieza, ya que algunas veces la mandan dentro de alcohol o formol, y eso no sirve. Ese miembro debe estar envuelto en una gasa. Luego se lo coloca de una bolsa, y esa bolsa va dentro de un recipiente similar a una conservadora de telgopor. Allí se coloca un tercio de hielo, y el resto agua. El miembro debe tener la temperatura de una heladera, es decir alrededor de cuatro grados, sino no servirá. Esto nos da un margen de tiempo muy importante para el implante”.

    “Cuidando todos estos detalles, un dedo puede mantenerse por un lapso de tiempo de entre 12 y 24 horas. Los miembros un poco más grandes, tal el caso de una mano, pueden tardar cerca de ocho horas, por la cantidad de nervios y tendones que tiene”, explicó.

    “En mi caso soy traumatólogo e hice la subespecialidad en manos. Antes, lo que nos pasaba es que dependíamos mucho de los plásticos para tratar determinadas lesiones, y sabemos que los plásticos se utilizan ahora preferentemente en la parte estética, no tanto en lo reconstructivo, es por eso que trabajamos mucho en lo que es la reconstrucción de miembros”, completó.

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