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lunes, enero 27, 2020
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    Una institucionalidad acorde a las exigencias actuales

    Operado el cambio de gobierno a nivel nacional, la gestión Bordet intenta tender la mayor cantidad de puentes interjurisdiccionales mientras proyecta una serie de propuestas de desarrollo hacia el interior del Estado y en relación a la sociedad.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO / coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Un lugar común dentro de los análisis político-institucionales repara en que las gestiones asumidas hace casi tres semanas no gozan en esta oportunidad del beneficio de la “luna de miel”, en virtud de los difíciles contextos. La expresión apunta a esos períodos post-recambio en el que los equipos de trabajo tienen un hándicap de tiempo a su favor antes de imprimirle a las acciones la decisión conveniente.

    La definición de los nombres claves, el armado de los grupos, la definición de estrategias, la gestión de los egos, los humores y las vanidades que naturalmente cambia cuando se accede al poder, le dan un condimento especial a esta instancia, en la que la palabra convivencia asume otras dimensiones, además de la doméstica.

    En ese sentido, la sentencia se aplica menos a la situación del gobierno provincial, dado que en buena medida el gabinete es un grupo que ya viene trabajando y que, en todo caso, en función de los diagnósticos y propuestas realizados, procurará plantear una agenda de superación en virtud de la experiencia 2015-2019.

    No obstante, si no está apremiado por urgencias propias del traspaso, sabe que el momento para jugar fuerte en la multiplicación del capital político (que devendrá en autoridad) es ese que se despliega a lo largo y a lo ancho de los dos primeros años, en un contexto en el que inevitablemente, con independencia de cómo le fuera en la gestión de los asuntos públicos y en las encuestas, Gustavo Bordet no podrá ser candidato a gobernador otra vez.

     

    LA POLÍTICA

    Todos quienes tienen trato frecuente con él insisten en que es un dirigente interesado en producir cambios, en protagonizar transformaciones. Es cierto, lo dicen desde la pertenencia al mismo grupo y es probable que en la manifestación haya un componente de agradecimiento por el hecho de haber sido confirmados en sus puestos, lo que pudo no haber ocurrido. De esa apelación puede intuirse que Bordet se siente cómodo jugando a la política y desde la aceptación de sus reglas, es decir, le gusta incidir, construir, influir. Y eso implica también intervenir en el escenario próximo, sin olvidar que para llegar lejos hay que ir dando los pasos debidos, uno a uno.

    Naturalmente, todas las áreas tienen carpetas de proyectos, pero la impresión es que de manera transversal habrá un particular interés en promover un modelo que esté inspirado en el trípode que propone la denominación del nuevo ministerio (Producción, Turismo y Desarrollo Económico), con fuerte presencia de la ciencia y la tecnología, se verá después con qué resultados. Y una noción más diversificada de desarrollo social, acaso atravesada por la perspectiva de los objetivos de desarrollo sostenible de la Unesco, a sabiendas de que algunos de las 17 propuestas en Entre Ríos son nodos generadores de tensión, como los modelos productivos y la afectación del hábitat.

    En paralelo, hay una serie de iniciativas vinculadas a la mejora de la calidad institucional, es decir, al diseño y puesta en marcha de nuevos institutos y/o protocolos que optimicen una salvaguarda más eficaz de los derechos individuales y colectivos. Y, hacia adentro de la administración, acciones que buscarán profundizar las líneas de trabajo sobre lo que genéricamente se denomina “modernización del Estado”.

    Desde esta perspectiva, adquiere otro sentido la foto aparentemente anecdótica en la que el presidente de la Cámara de Diputados, Ángel Giano, y la vicegobernadora (a cargo de la Presidencia del Senado) Laura Stratta, aparecen siendo parte de una atmósfera de trabajo compartido, lo que de hecho no ocurrió en el ciclo precedente, con marcas claras de esa falta de articulación en temas como el de la reforma política y la regulación del uso de agroquímicos. Ninguno de los dos dirigentes le ha temido hasta ahora a las convocatorias multisectoriales e interdisciplinarias, por lo que se revitalizan las expectativas de una “Legislatura de puertas abiertas”, promotora de debates fundamentales, impulsora de acuerdos.

    Es cierto, una foto, ésa en particular, es la manifestación de un interés, un gesto político, que luego se debe ir alimentando de hechos concretos, pero con todas esas limitantes debe ser puesta en valor.

     

    POR EL TAMIZ

    Entre las tantas cuestiones de fondo, emerge la de la calidad del gasto. Y es imposible emprender esta aventura sin que se constituyan escenarios propicios de evaluación y monitoreo de los programas y planes. No se trata sólo de recortar o ampliar partidas sino de establecer los espacios institucionales adecuados para observar técnicamente la marcha de las acciones, lo que no se resuelve con un informe periódico del responsable de área sino desde la capacidad del Estado (a propósito de “modernización”) para integrar las distintas expresiones societales al diseño, marcha y reformulación de los proyectos.

    De hecho, estará inspirando esa nueva institucionalidad en algunas líneas de trabajo concreta. Podemos recorrer algunas de ellas. En Paraná, a través de una inversión millonaria el Ministerio de Planeamiento, Infraestructura y Servicios pretende ampliar la planta de potabilización de Rondeau y Echeverría, para abastecer desde allí a la región metropolitana que integran Oro Verde, San Benito y Colonia Avellaneda y que, como se sabe, tiene severos problemas para abastecerse de este servicio básico. La planta como tal es administrada por el Municipio de Paraná que, en función de los costos, podrá determinar qué participación pueden tener las ciudades vecinas en el sostenimiento diario, las que a su vez pueden estar interesadas en el nivel monstruoso de las pérdidas que registra la obsoleta red de distribución de Paraná. Como se ve, es una nueva etapa, que reclama una atención esmerada y que también tiene que ver con la “modernización” del Estado.

     

    LO COLECTIVO

    Lo propio ocurrirá con la disposición final de los residuos sólidos. Como se sabe, en el territorio provincial se va camino a la conformación de cuatro nodos o regiones que confluirán en otros tantos rellenos sanitarios. El detalle de cada jurisdicción permite asomarnos a la complejidad de la tarea por delante: el de Paraná incluirá además a las localidades de Oro Verde, San Benito y Colonia Avellaneda; al de Concordia llegarán los residuos de todo el departamento; el de La Paz-Santa Elena integra a San Gustavo, Piedras Blancas, Bovril, Alcaraz, Federal, Conscripto Bernardi, Sauce de Luna, Hasenkamp y Villa Hernandarias; y, por último, aparecen las ciudades que conforman la Microrregión Tierra de Palmares (Colón, San José, Liebig, Primero de Mayo, Ubajay y Villa Elisa).

    El éxito del programa, su sustentabilidad, se apoya en dos premisas: debe llegar al relleno sanitario la menor cantidad de basura y, además, hay que asegurar que todo el residuo recuperable sea reciclado, para convertir el desecho en riqueza, tal como ocurre en sociedades mejor organizadas. Allí, se precisará de una política de acuerdos macro-micro que naturalmente no podrá afrontarse desde la técnica de gobierno de Antón Pirulero: el secreto de la nueva institucionalidad es asegurar la vitalidad de los contextos y mecanismos necesarios para una interacción colaborativa, en la convicción de que, si cada cual hace su parte, el conjunto estará mejor.

    Proyéctense estos ejemplos a otros espacios de lo público donde se gestione la salud, el hábitat, la educación, el desarrollo humano, las violencias sobre mujeres, niños y viejos o la seguridad urbana y se advertirá que también desde esas iniciativas se pueden promover instancias participativas múltiples, que apunten formas de gastar e invertir de manera más eficiente.

     

     

    Esencia identitaria

    Es clave esta dinámica de consensos interinstitucionales y búsqueda de acuerdos multisectoriales, definición de metas y análisis permanente para ir adecuando lo que no hubiera sido debidamente contemplado. Por cierto, el gobierno provincial ha ido implantando esta forma de trabajo de manera aislada, en ciertas áreas de la administración; ahora, puede que le corresponda asumirla como una esencia identitaria en clave de presente/futuro.

     

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