La música clásica perdió un referente que marcó una época

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José Carlos Carminio Castagno falleció en Paraná, ciudad en la que residía.

La muerte de José Carlos Carminio Castagno, el jueves, señala la pérdida de un intérprete y docente que signó una etapa en el desarrollo de la música clásica en la región, tarea a la que se dedicó con la pasión que lo caracterizó en la intimidad del ámbito personal y familiar como en las diversas facetas de su desarrollo profesional.

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

Con el fallecimiento de José Carlos Carminio Castagno, –acontecimiento que generó pesar en la comunidad artística de la provincia y el país que conocieron de su trabajo y trayectoria–, el panorama de la música clásica pierde a un intérprete que fue un referente de este campo cultural.

El violinista y docente, quien fuera miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, concertino y director de la misma, falleció este jueves 12 de diciembre y sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio Municipal de Paraná. Conocida la infausta noticia, las expresiones de pesar y de condolencias hacia sus familiares se multiplicaron por diversas vías de comunicación.

Carminio Castagno –quien además de eximio intérprete se desempeñó como abogado, notario y doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales– fue un apasionado en lo que abordó. Esa pasión caracterizó su quehacer en los ámbitos en que transitó durante su vida, desde la intimidad familiar hasta el vasto territorio de su proyección profesional y social.

En cuanto a la historia y la genealogía –campo en el que es autor de enjundiosos y profundos estudios– tuvo un destacado rol institucional en las entidades que agrupan a los Centros del país dedicados al tema. Asimismo presidió espacios de referencias dedicados a estas investigaciones en la provincia y fue presidente del Club Social de Paraná y de la Federación Argentina que agrupa a estas instituciones.

Dio a conocer sus hallazgos sobre genealogía –fruto de una tarea medulosa y casi obsesiva– a través de artículos y colaboraciones en diversos medios y revistas, entre ellos EL DIARIO, del cual fue un calificado colaborador.

Integrante de una familia enraizada en la ciudad, y con múltiples vínculos en el ámbito social y cultural, “Caco” –apodo con el que se lo conoció en su círculo familiar y de amistades– realizó una tarea relevante como músico, destacándose tanto como intérprete como en la docencia –formó a destacados violinistas en la Escuela de Música, Danza y Teatro Constancio Carminio– y en la interpretación. En esta institución –que lleva el nombre de su padre– fue docente y vicedirector en los años ‘70.

Así desarrolló paralelamente por un lado su pasión por la música y por otro en el Derecho y su tarea como Notario. De ello queda testimonio en artículos y notas en publicaciones especializadas.

DESTACADA FORMACIÓN

Luego de formarse en Paraná, y Buenos Aires, realizó estudios en Europa. Formado musicalmente con su padre, Profesor Constancio Carminio, y los Maestros Víctor Vezzelli (Buenos Aires, 1955/60) y Alberto Lysy (Roma, 1962/63), asistió a lecciones privadas del virtuoso Yehudi Menuhin (Gstaad, Suiza, agosto de 1962) y –previo concurso de admisión ante un Jurado que integraron los Maestros Renato Fasano, Franco Ferrara y Guido Turchi– al Curso Extraordinario de Música de Cámara dictado por el eminente Profesor Guido Agosti en el Conservatorio “Santa Cecilia” (Roma, 1962/63), y que le valió una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia.

A su regreso se integró a la Sinfónica de Entre Ríos (1963/78) como primer violín concertino, de la que fue, asimismo, su Director (1974/77).

“Hace más de 20 años me dedico a preparar obras que no han sido estrenadas en la Argentina o que han sido muy poco interpretadas”, confió a EL DIARIO en una entrevista.

En 1985 estrenó en Paraná la Fantasía Escocesa de Max Bruch, obra preferida del genial violinista Sacha Haifetz, que luego presentó en Buenos Aires -por invitación de Alberto Barg– acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional con quien volvió a presentarse en1994. Volvió a reiterarla en 2003.

“No es fácil la carrera de solista en estas latitudes –señaló en aquella oportunidad a este medio– entre otras cosas porque no es posible presentarse en forma sostenida”.

“De todos modos –resaltó en esa ocasión– uno cumple una labor de difusión importante presentando obras muy poco escuchadas, que prácticamente no han sido grabadas o que son directamente estrenos, ya que los grandes maestros que llegan a la Argentina interpretan generalmente los grandes conciertos de Brahms, Beethoven, Tchaicovsky Mendelshonn y Bruch”.

DIRECTOR Y PREMIADO

De su relevante actividad orquestal merece destacarse asimismo el desempeño del cargo de primer violín concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Radio Nacional (Buenos Aires, 1957), de Arcos Giuseppe Tartini (Roma, 1962/63), Sinfónica de Entre Ríos (1963/78) y Sinfónica Provincial de Santa Fe (1991/95).

Ocupó las cátedras superiores de Violín, Repertorio y Música de Cámara en la Escuela de Música, Danza y Teatro Profesor Constancio Carminio, de Paraná (dependiente de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos).

Laureado en numerosos concursos, desarrolló una intensa actividad como recitalista y director e integrante de agrupaciones de cámara. Ha actuado como solista en el exterior y en los ciclos de los principales organismos argentinos estrenando mundialmente la Toccata dodecafónica que le dedicara el compositor Juan José Echayre.

El CD de su ejecución en público del Concierto op. 48 de Kabalevsky, actuando como solista con la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, obtuvo el Premio “Santa Clara de Asís” del año 2000.

SOBRESALIENTE INTÉRPRETE

La crítica especializada reflejó en juicios laudatorios la capacidad técnica y musical de Carminio Castagno, destacando sus sobresalientes cualidades instrumentales e interpretativas y consagrándolo como uno de los más importantes solistas argentinos.

El renombrado violinista norteamericano Henry Rubin –con quien actuó en Guatemala en 1984– dijo de él: “Es en verdad un notable violinista, que posee un sonido de excepcional belleza y potencia, unido a una técnica vigorosa y ejemplar. Además, proyecta el carisma necesario para atraer totalmente la atención de la audiencia. Está maravillosamente dotado”.

Por su parte Alberto Lysy manifestó en 1961: “Me ha impresionado como uno de los más grandes jóvenes talentos violinísticos”.

En ocasión de la visita a Paraná del Israel Piano Trío, en 1993 –que tuvo lugar en la Biblioteca Popular, organizado por la Asociación Mariano Moreno– Carminio Castagno se puso en contacto con el violinista de ese ensamble, Menahem Brauer –segundo concertino de la Filarmónica de Israel– quien tuvo conceptos muy elogiosos para el desempeño del paranaense lo cual supuso un halago extraordinario ya que reflejó la opinión de uno de los integrantes de esa orquesta considerada por los especialistas como la que contaba con la mejor línea de cuerdas del mundo.

Duelo: La Escuela de Música permanecerá cerrada este viernes