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domingo, septiembre 27, 2020
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    Estados Unidos intensifica la vigilancia sobre Corea del Norte

    Luego de la reciente prueba militar del régimen de Kim Jong-un y con las negociaciones entre ambos países estancadas, se suman al monitoreo en torno al país comunista que ya realizaban un dron y un bombardero estratégico B-52.

    Estados Unidos volvió a desplegar este jueves avanzado aviones de reconocimiento sobre la península coreana, reforzando así su vigilancia sobre Corea del Norte a raíz de sus últimas pruebas de armas y tras haber enviado el miércoles un bombardero a patrullar el Mar de Japón.

    Según informó este jueves la cuenta de Twitter dedicada al seguimiento de movimientos aéreos militares Aircraft Spots, el Pentágono envió a una aeronave Northrop Grumman E-8C Joint STARS (matrícula 96-0042) a patrullar la península a una altitud de 29.000 pies (unos 8,8 kilómetros). Se trata de un avión de vigilancia, comando e inteligencia basado en el Boeing 707, y es capaz de detectar movimientos en tierra y aire, con lo que el objetivo del vuelo sería evaluar la actividad en torno a instalaciones armamentísticas norcoreanas.

    Además, desplegó un Boeing RC-135W Air Seeker a una altitud de 31.000 pies (9,4 kilómetros), según esta misma fuente. En este caso se trata de una aeronave de reconocimiento y patrulla, dotado de numerosos equipos y sensores optimizados para la vigilancia electrónica.

    Esta operación se produce después de que el martes Estados Unidos desplegara sobre el Mar de Japón (llamado Mar del Este en las dos Coreas) dos activos de gran peso militar en la región, el dron de vigilancia Global Hawk y el bombardero estratégico B-52.

    Estos vuelos se producen días después de que Pyonyang probara lo que parece un motor para un misil balístico intercontinental (ICBM) y generara inquietud sobre la posibilidad de que próximamente lance a modo de prueba uno de estos proyectiles de largo alcance.

    El de este jueves es el undécimo operativo de reconocimiento activado por Estados Unidos en la región en los últimos 15 días, en lo que se interpreta también como una advertencia de Washington dirigida a Pyonyang. Aunque no habían frenado del todo, las misiones de reconocimiento y patrullaje aéreo, así como las demostraciones de fuerza, se habían limitado sensiblemente tras el acercamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte en 2018. Ahora, sin embargo, el fracaso de las negociaciones está llevando a una progresiva rehabilitación de estos medios y a un aumento de la tensión.

    Ante este nulo avance de las negociaciones sobre desnuclearización, el régimen ha insistido en que la Casa Blanca tiene hasta fin de año para llevar una nueva propuesta a la mesa de negociación y en los últimos tiempos ha ido incrementando sus pruebas de armas y endureciendo su retórica.

    En todo caso, en el marco de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos avisó el miércoles a Corea del Norte que habrá consecuencias si cumple con sus amenazas de realizar un gran ensayo de armas, aunque a su vez insistió en que la opción del diálogo sigue vigente y le ofreció flexibilidad para desatascar el proceso.

    Las negociaciones entre ambos países, iniciadas en 2018 tras la reunión en Singapur entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un, están congeladas desde la fracasada cumbre de Hanoi en febrero de este año, en la que Washington consideró insuficientes los activos nucleares a desmantelar por Pyonyang y se negó a levantar sanciones.

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