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jueves, agosto 6, 2020
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    Dos estrenos en las salas paranaenses

    “Un buen mentiroso” –thriller psicológico con destacadas actuaciones- y “Jugando con fuego” –una comedia ligera dirigida al público infantil- ingresan esta semana a los cines de Paraná. Entre los títulos que continúan en exhibición se destacan “Midway”, “Guasón”; la nueva versión de “Los Angeles de Charlie”, y la más reciente entrega de “Terminator: destino oculto”.

    Redacción el diario | [email protected]

    Una película de estirpe clásica con actores que saben cómo manipular al espectador con clase cabe como síntesis de “Un buen mentiroso”. El film combina cierta perspectiva del cine de hitchock con otros del thriller en una historia clásica en que no se distingue al cazado del cazador.

    Roy Courtnay (Ian McKellen) es un estafador profesional que no puede creer su suerte: ha conocido online a la adinerada viuda Betty McLeish (Helen Mirren). A medida que ella le abre su corazón, Roy se sorprende a sí mismo al darse cuenta de que alberga sentimientos hacia ella, convirtiendo lo que debería ser una estafa fácil y sencilla en una de las situaciones más complejas de su vida

    “Un buen mentiroso” puede definirse con una comedia negra de salón, protagonizada por dos actores sabios, elegantes y capaces de representar la duplicidad. La película vale, entonces, lo que vale el talento combinado de Mirren y McKellen, que es mucho, pero que podría haber brillado mucho más si hubiesen contado con una historia más interesante o, dado el caso, sorprendente.

    Lo cierto es que esta pareja de veteranos actores británicos está hipnótica en un thriller cuyos ocasionales deslices y pequeñas inconsistencias –que restan fuerza a la acción- se aplacan con elegancia narrativa. El guión sobresale en la primera mitad interesante, bien trazada y narrada, y decae un tanto en la parte final.

    De todos modos, la solvencia de los protagonistas construye un sólido thriller. El film es un gran show para el talento de Ian McKellen, que se luce como nunca que se hace un festín con el rol del estafador. Los matices que le otorga al carácter de su personaje y el modo en que manipula a sus víctimas es un espectáculo aparte que justifica el visionado de la película, pese a sus falencias argumentales. Cabe decir que Helen Mirren le sigue el juego y está al nivel esperado.

    Que Mirren y McKellen disfrutaron en su primer filme juntos parece una evidencia . Cabe entonces apreciar su talento, porque aquí lo de menos es el resultado final. El buen mentiroso es un deleite actoral magnífico, tanto que queda por encima de este thriller psicológico sobre dilemas morales.

    DE LA TV A LA PANTALLA GRANDE

    “Downton Abbey” es una película basada en la serie de televisión homónima, que sigue la vida de una familia aristocrática y sus sirvientes, habitantes de una gran propiedad en la campiña inglesa del Siglo XX.

    En el film, la familia Crawley recibirá a nada más y nada menos que al Rey, lo cual agitará la tranquila vida del palacio. Esta producción será sin duda del gusto de seguidores de la serie, que la apreciarán. Será como un capítulo largo pero muy emotivo, y más con la visita de los reyes de Inglaterra.

    En la producción, es magistral como muestra de la vida de la burguesía inglesa en 1927 y su modo de vida. El jubilado Carson, Anna Bates y Tom Branson descollan en el film, igual que Maggie Smith como Violet. Es muy posible que, en función de lo esbozado, esta primera producción para la pantalla grande, tenga su continuación.

    COMEDIA LIGERA

    “Jugando con fuego” es una producción estadounidense ubicada en el vasto territorio de lo que se denomina `Comedia familiar´. Su antecedente se encuentra en una `sitcom´, una exitosa comedia televisiva.

    El film es dirigido por Andy Fickman y protagonizado por John Cena, John Leguizamo, Keegan-Michael Key, Judy Greer, Tyler Mane y Brianna Hildebrand.

    El guión regresa al clásico relato de tres adultos que son puestos en jaque por niños: tres huérfanos deciden esconderse en un pequeño claro en el bosque cuando se enteran de que los servicios sociales les van a separar. De forma inesperada, se produce un peligroso incendio en el lugar en el que se encuentran. Ante esto, el trío de bomberos que se encuentran en su lugar de trabajo en el Día de Navidad, emprenderá el peligroso rescate.

    Cuando el superintendente de bomberos, Jake Carson y su equipo de élite de expertos bomberos acuden al lugar, se dan cuenta rápidamente de que ninguna capacitación podría prepararlos para su trabajo más desafiante hasta el momento: ser niñeras. Incapaces de localizar a los padres de los niños, los bomberos tienen sus vidas, trabajos e incluso su cuartel de bomberos de cabeza y aprenden rápidamente que los niños, como los incendios, son impredecibles.

    El director Andy Fickman hace lo que puede –que no es mucho- para sacar buenas puntadas en un filme francamente irregular. Vale, entonces, la advertencia: se trata de una producción destinada a público infantil y adolescente para quienes este material convencional, resultará fresco, y seguramente lo pasarán bien con su balde con pochoclo. Amantes del cine y las buenas historias, abstenerse.

    RELATO EPICO

    En “Midway”, el director Roland Emmerich revive un episodio relevante de la Segunda Guerra Mundial, en este caso en el escenario del Pacífico. La película es protagonizada por Ed Skrein, Mandy Moore, Woody Harrelson y Patrick Wilson, entre otros.

    Fiel a su espíritu épico, grandilocuente, apabullante, el alemán Emmerich reconstruyó a gran escala (con un presupuesto de 100 millones de dólares que le permitió un portentoso despliegue de efectos visuales para coreografías aéreas y navales) la batalla de Midway ocurrida en junio de 1942 y considerada un punto de inflexión en la evolución de la Segunda Guerra Mundial.

    En ese sentido, puede afirmarse sin reservas que la nueva película del director de “Día de la Independencia”, “Godzilla”, “El patriota”, “El día después de mañana” y “2012” cumple con creces con las expectativas de aquellos que quieren ver espectaculares escenas bélicas.

    La película pretende ser un homenaje a los soldados que lucharon, que lograron ganar la batalla y, con eso, la guerra.  De estructura coral, el film pendula entre el punto de vista del bando estadounidense y el de los japoneses -con mucho más espacio para los primeros- y, dentro de una narración que incluye a decenas de personajes con grandes intérpretes en pequeñas participaciones.

    Si el espectador pretende un film serio y profundo como los que han propuesto directores como Steven Spielberg, Terrence Malick, Clint Eastwood o Kathryn Bigelow, hay que adevrtir que Emmerich no es precisamente un continuador de esa tradición. El suyo es un cine clase B, pirotécnico, para pasar un buen momento de entretenimiento, sin demasiadas exigencias ni rigor en cuanto a lo dramático.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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