El nuevo Presidente llamó a la unidad y propuso un plan para combatir el hambre

28
Tras asumir como nuevo Presidente, Alberto Fernández brindó un discurso ante la Asamblea Legislativa. Foto: Telam.

El presidente Alberto Fernández llamó este martes a la unidad de los argentinos para «superar los muros del rencor y el odio», propuso un plan integral para combatir el hambre y el desempleo.

Tras asumir su mandato como Presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa reunida en el Congreso, brindó un discurso donde anunció la puesta en marcha de acuerdos básicos, además de una «reforma integral» del Poder Judicial, una renegociación de la deuda pública y la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia.

Fernández trazó esos objetivos al brindar su primer discurso ante la Asamblea Legislativa como presidente de la Nación, acompañado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y tras recibir los atributos de mando de manos del presidente saliente, Mauricio Macri.


En ese contexto, anunció los ejes para combatir el hambre, mejorar el sistema productivo, educativo y la justicia, anunció que intervendrá la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y destinará los fondos reservados de ese organismo para el programa de alimentación para los sectores mas necesitados.

Ante el recinto de sesiones de la Cámara baja colmado de diputados y senadores, ministros de la Corte, empresarios, gobernadores, entre ellos el entrerriano Gustavo Bordet, sindicalistas e invitados especiales, Fernández planteó la necesidad de lograr la unidad de los argentinos al señalar que «ha llegado la hora de abrazar al que piensa diferente».

«Quiero garantizar entre todos los argentinos, más allá de su ideología, la convivencia entre los disensos», expresó Fernández.

En ese sentido, pidió «ser capaces de convivir entre las diferencias» porque «nadie sobra en esta Nación ni por sus ideas ni por sus opiniones», para luego puntualizar que «apostar a la fractura y a la grieta significa apostar a que esas heridas sigan sangrando» por lo que instó a la población a «superar los muros del rencor y del odio».

PRIMERA MEDIDA. Por otro lado, llamó a que «la Argentina unida le ponga freno a esta catástrofe social». Al respecto, anunció que la primera medida de su gobierno será lanzar el Plan Integral de Argentina contra el Hambre porque, advirtió, «los marginados, necesitan ser parte y ser comensales en la misma mesa de una nación que tiene que ser nuestra casa común».

«Por eso la primera reunión oficial de nuestro Gobierno consistirá en un encuentro de trabajo sobre esta prioridad, el Plan Integral Argentina Contra el Hambre. Allí todo nuestro gabinete y las personalidades de la sociedad civil que generosamente se han sumado a nuestro llamado, comenzaremos la acción que ponga fin a este presente penoso», adelantó.

Esto, remarcó, «nos exige reorientar prioridades en economía» y precisó que «la solidaridad en la emergencia tiene muchas caras. Las economías familiares se encuentran asfixiadas por los altos niveles de endeudamiento, a tasas usurarias y en algunos casos con esquemas de devoluciones diarias», alertó.

CONVOCATORIA. En esa misma línea, Fernández anunció que «en los próximos días estaremos convocando a los trabajadores, a los empresarios y las diversas expresiones sociales, para la puesta en marcha de un conjunto de Acuerdos Básicos de Solidaridad en la Emergencia, que constituyan el cimiento sólido a partir del cual se vuelvan a encender los motores de nuestra economía».

«Estaremos planteando en esta convocatoria una serie de medidas para restablecer los indispensables equilibrios macro-económicos, sociales y productivos para que la Argentina se encienda y pueda volver a caminar. Sabemos que estaremos transitando un sendero estrecho, complejo, desafiante, donde no hay lugar ni para los dogmas mágicos ni para las pujas sectarias», añadió.

DEUDA. A lo largo de su discurso de casi una hora, Fernández se refirió a la deuda pública y señaló que «el gobierno que acaba de terminar su mandato dejó al país en situación de virtual default. Siento por momentos estar transitando el mismo laberinto que nos tocó a Néstor (Kirchner, el fallecido ex presidente) y a mí en 2003».

Al respecto, agregó que no habrá pago de los compromisos externos «si no se crece porque para poder pagar hay que crecer primero», tras lo cual señaló que «buscaremos una relación constructiva y cooperativa con el Fondo Monetario Internacional y con nuestros acreedores».

«El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de capacidad para hacerlo», advirtió y recordó que «el Gobierno saliente tomó una inmensa deuda sin generar más producción con la cual obtener los dólares imprescindibles para pagarla».

REFORMA JUDICIAL Y SALUD. En unos de los pasajes más aplaudidos de su discurso, Fernández anunció una reforma judicial integral y condenó las «persecuciones indebidas y las detenciones arbitrarias inducidas por quienes gobernaban y silenciadas por cierta complacencia mediática».

«Cuando se presupone la culpabilidad de una persona sin condena judicial, se viola la Constitución y los principios más elementales del estado de derecho», reflexionó, para luego anunciar que enviará al Congreso «un conjunto de leyes que consagren una integral reforma del sistema federal de justicia».

Por otra parte, aseguró que en su gobierno «vamos a atender la salud de los argentinos a través del Ministerio que alguna vez degradaron

NI UNA MENOS. El momento más emotivo de su discurso fue cuando se comprometió con la política para erradicar la violencia de género y dijo que «Ni una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la república. El Estado debe reducir drásticamente la violencia contra las mujeres hasta su total erradicación»

DEMOCRACIA. Luego de agradecer a sus padres, a la vicepresidenta Fernández de quien ponderó su «profunda generosidad y su visión estratégica», y resaltar la memoria del ex presidente Néstor Kirchner, el flamante mandatario recordó una de las frases más tradicionales del ex presidente radical Raúl Alfonsín.

«Cuando mi mandato concluya, la democracia argentina estará cumpliendo 40 años de de manera ininterrumpida. Ese día quisiera demostrar que Raúl Alfonsín tenía razón cuando decía que con ‘la democracia se come, se cura y se educa'», acotó Fernández e instó a los argentinos: «Pongámonos de pie y empecemos nuevamente nuestra marcha».

Una ceremonia sin sobresaltos

La Asamblea Legislativa tomó ayer juramento al presidente Alberto Fernández y a su vice Cristina Fernández de Kirchner, en una ceremonia en la que Mauricio Macri le traspasó a su sucesor los atributos presidenciales y que culminó con un discurso del nuevo mandatario.

La ceremonia fue presidida por la vicepresidenta saliente Gabriela Michetti, quien abrió la sesión a las 11.16 y, tras leer el secretario parlamentario, Marcelo Fuentes, la resolución del acta de proclamación, se conformaron las comisiones de Exterior e Interior que recibieron a Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

Tras un cuarto intermedio, las autoridades de ambas cámaras recibieron, encabezadas por Michetti, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y la presidenta provisional del Senado, Claudia Ledesma de Zamora, en primer término a Cristina Fernández y luego arribó Alberto Fernández junto a su pareja, Fabiola Yáñez.

Luego de firmar los Libros de Honor del Senado y de la Cámara de Diputados de la Nación, en el Salón Azul, los integrantes del fórmula presidencial se dirigieron al recinto y fue propio Alberto Fernández, quien ayudó a Michetti a desplazarse hasta el estrado, donde se realizó la jura.

El primero en jurar fue Fernández, quien lo hizo por «Dios, por la Patria y los Santos Evangelios», mientras que Cristina utilizó la fórmula «Por Dios, la Patria y el pueblo, como siempre, me lo demanden».

Concluida la jura, y en medio de aplausos, el mandatario saliente se retiró del recinto con un fuerte abrazo a su sucesor, tras lo cual Fernández pronunció su discurso.

Asamblea Legislativa, la jura de Alberto Fernández