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miércoles, septiembre 30, 2020
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    Acuerdan pena condicional para el sereno que mató a un joven

    Fiscalía y defensa presentaron ayer un acuerdo de juicio abreviado cuya homologación se conocerá en una semana. El hecho ocurrió el 5 de noviembre de 2018 a las 2. El sereno de una obra disparó contra un joven porque entendió que pretendía robar. Días antes la obra había sido objeto de otros ataques. Pesó en el imputado la actitud de la víctima que merodeaba el obraje, por lo que pensó “erróneamente” que era víctima de una agresión que nunca existió.

     

    Redacción El Diario | [email protected]

    La jueza de Garantías N°6, Elisa Zilli, dará a conocer el miércoles 11 a las 11.30 su resolución respecto del acuerdo de juicio abreviado que le presentaron la fiscal Patricia Yedro, y los defensores Franco Azziani Cánepa y Andrés Bacigalupo, en relación a la situación de Aníbal Gabriel Martínez, de 54 años, que fue imputado del delito de Homicidio simple.

    En virtud del acuerdo, la causa se recalificó por el delito de Homicidio simple con error sobre la concurrencia de los presupuestos objetivos de una causa de justificación, en carácter de autor. En este sentido, la pena acordada, a la que ayer el imputado dio su consentimiento, es de tres años de prisión condicional, más el cumplimiento de normas de conducta por el plazo de la condena.

    El hecho

    En el acuerdo se consignó que Martínez, desde el comienzo del legajo, reconoció ser el autor del disparo que el 5 de noviembre de 2018, alrededor de las 2, terminó con la vida de Hugo Alberto Monzón. Según la acusación, aquel día, la víctima y otro joven “ingresaron al predio sito en calle 1421 y Calle Pública sin nombre de Paraná, lugar donde se construye el barrio 20 de Junio y en el cual  Martínez se encontraba oficiando de sereno”.

    De acuerdo al relato del imputado y de una mujer que estaba con él en el momento del hecho, Martínez advirtió que los jóvenes “habían accedido al lugar y que en anteriores ocasiones habían sustraído bienes de ese mismo predio”: Ayer, Fiscalía manifestó que aquel “contexto hizo incurrir a Martínez en un error sobre el estado de necesidad de defender el predio que custodiaba esa noche”. El acusado realizó hacia Monzón “un disparo con un arma de compresión neumática adaptada para expulsar proyectiles calibre 22” que le produjo una lesión en el corazón causándole la muerte de manera inmediata.

    Blanco

    La fiscal explicó que el legajo comenzó a sustanciarse bajo la calificación legal de Homicidio simple, pero las evidencias que se fueron recolectando permitieron que se lo pudiera comprender dentro de los delitos culposos. Así, a pesar de que Martínez reconoció que disparó contra Monzón, el antecedente que exhibió que la obra “venía siendo objeto de distintos robos, de los que el acompañante de Monzón fue el autor de algunos” y que esa madrugada los jóvenes “pasaron dos o tres veces de manera sospechosa” creó en el sereno el temor de que “podría ser víctima de un nuevo ataque”.

    Esta situación “hizo mella en la capacidad de conocer acabadamente si, en la circunstancia particular investigada, concurría o no una agresión de parte de aquellos, capaz de fundamentar  un comportamiento típico aunque justificado” que “lo motivó a actuar en defensa propia y de terceros”.

    En el acuerdo se consignó que si bien la conducta delictiva debe ser achacada al acusado “no puede soslayarse que existió un contexto particular en el marco del cual se desarrolló el hecho y esto es que el predio custodiado por Martinez, venía siendo objeto de numerosos robos, ocurridos días previos teniendo siempre como protagonista al acompañante de Monzón, lo que este día en particular, sin duda alguna, lo había colocado al sereno en estado de alerta al advertir la presencia de las personas de sexo masculino antes nombradas, entre ella, la víctima de autos”.

    Las partes entendieron que pudo “extraerse como conclusión válida que Martínez tenía la creencia racional (en términos de error vencible sobre la concurrencia de los extremos objetivos de un contexto de justificación) que estaba siendo agredido por dos sujetos que habían ingresado al lugar en cuestión”, añadiendo que “surge claro que Martínez  erróneamente creyó encontrarse amparado en las reglas de la legítima defensa propia e incluso de terceros”.

    911

    Abona aquella deducción que el sereno llamó a la División 911,  apenas advirtió la presencia de Monzón y su acompañante. Así, solicitó el envío de un móvil porque “le estaban robando”. En el audio del llamado se advierte que “les da la voz de alto e inmediatamente se puede escuchar el sonido del disparo del aire comprimido y un intercambio de palabras entre Martínez y alguna de las dos personas involucradas”. Esta evidencia, más otras consignadas en el acuerdo, confirmó la versión de Martínez, que “erróneamente creyó ser víctima de una agresión por parte de los dos sujetos que habían ingresado al barrio cuando analizada ex post, tal agresión nunca existió”.

     

     

     

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