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lunes, diciembre 16, 2019
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    Isidoro Rossi, referente de la dramaturgia en Entre Ríos

    Rossi, quien desarrolló su obra en Paraná, entre las décadas del 30 y el 50 del siglo XX, es rescatado del olvido por el investigador Guillermo Meresman, quien ha logrado, luego de dos décadas de trabajo y once años de espera la publicación de la segunda obra del dramaturgo entrerriano en una antología con alcance nacional.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO

    coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Para Guillermo Meresman, la espera ha concluido. Hace más de una década confió a imprenta los originales de un trabajo de investigación sobre Isidoro Rossi, que reconoce como el que tal vez sea el dramaturgo entrerriano más relevante de las primeras décadas del siglo XX.

    Ahora, el investigador paranaense se siente en calma. Recientemente la Editorial del Instituto Nacional del Teatro acaba de publicar “El milagro de mano santa”, una de las obras inéditas del autor nacido en la capital de la provincia que, como suele ocurrir, es absolutamente desconocido aunque las crónicas de época y las publicaciones atestiguan de lo relevante del trabajo que realizó.

    La publicación del texto rescatado por Meresman se concretó en la serie Antología de obras de teatro argentino. El volumen, contiene un prólogo de Beatriz Seibel en el cual, a modo de estudio preliminar, presenta un panorama de la década 1930–1940, momento en que Isidoro Rossi escribió su obra, datada en 1936.

    “Estoy muy contento”, enfatiza Meresman. Para el investigador, director, dramaturgo y docente, ver publicada la obra de Rossi es un logro por el que ha trabajado más de 20 años. Y acepta sentirse más tranquilo al poder dar respuesta a un compromiso asumido con familiares del dramaturgo “que en su momento me brindaron su legado”.

    “Tuve acceso a esa obra por ‘Pichona’, Hilda Rossi, hija del autor”, contó a EL DIARIO.

    El volumen publicado incluye la segunda pieza conocida de Rossi, “sobre el que se sabía muy poco”. Es que, como con tantos otros autores, “muchos de sus textos habían quedado perdidos, guardados”.

    “Esto se basa en un trabajo sostenido de investigación de casi 25 años para poner en foco la vida social cultural, social, económica cultural, incluso política y filosófica de esta región, de Entre Ríos y de Argentina”, asegura Meresman.

    Cabe recordar que en 2007 apareció publicada en otro volumen, “Berto”, escrita en 1933. Ambas obras son “el núcleo posible de la obra dramática de Isidoro Rosi.

    Rossi nació en 1897 y falleció en 1951, a los 54 años. Fue un autor que los últimos años de su vida vislumbró el movimiento del teatro independiente en la región y se adelantó a varios tipos de prácticas de las artes escénicas. También trabajó para llevar el teatro educativo a la potencialidad que le corresponde.

    Pero además realizó su trabajo desde Paraná. “Fue una opción conciente”, destaca el investigador teatral.

    “Berto”, el primer trabajo de Rossi, publicado en otra antología años atrás, se tradujo al francés, y fue presentarlo en Paraná, Santa Fe e incluso llegó hasta Ushuaia.

    En ese sentido la publicación antología de Beatriz Seibel coloca al autor paranaense en el lugar que le corresponde. El volumen ubica con justicia en el contexto nacional junto a contemporáneos que trabajaban en ese mismo momento, así comparte por primera vez un espacio junto a maestros del teatro argentino como Llanderas Malfatti, Alfonsina Storni y Roberto Arlt.

     

    RESCATE HISTÓRICO

    En enero Meresman espera que se publique “Entre Ríos y Teatro”, otro volumen editado por Azogue Libros. También, en 2020 espera dar a conocer “Escritos sobre teatro entrerriano”, un trabajo que contiene 13 estudios relacionados con el teatro y la cultura de la provincia. Esta última, adelantó el investigador a EL DIARIO, es una antología que se publicará a través de la Editorial de Entre Ríos y está vinculada al patrimonio cultural de la provincia. El trabajo recibió el respaldo de Investigar Cultura, de la Secretaría de Cultura de la Nación y contiene distintos análisis y estudios abarcando las dos últimas décadas.

    “Como investigadores, estamos conminados a trabajar mucho y silenciosamente, como hormigas, porque es una tarea que se hace muy lentamente, ya que requiere el diálogo con teatristas de etapas anteriores y contemporáneos y también el estudio y el análisis y la dedicación de consultar con un corpus de textos teóricos y creativos que es vasto”, explica el autor de la investigación.

    –¿Qué período abarcan las investigaciones relativas a este dramaturgo entrerriano tan poco conocido?

    –Desde fines del siglo XIX hasta finales de la década del 40.

    –¿Cómo fue el proceso de trabajo?

    –En 2017 tuve la posibilidad de concretar –becado por Cultura de la Nación– un trabajo de campo en el Instituto Nacional de Estudios de Teatro (INET), específicamente en el Fondo Archivo Jacobo de Diego, que fue el primer investigador del teatro entrerriano. Ese Fondo es uno de los principales reservorios del teatro rioplatense. Allí están todos los relevamientos que hizo De Diego sobre los primeros periódicos de las provincias.

    Lo que hice fue una revisión completa del teatro entrerriano del siglo XIX; desde una profundización sobre las experiencias de comienzos del siglo XIX.

    Entre otras cuestiones pude avanzar en la ubicación del “Corral Carriego”, en donde se realizaban representaciones a cielo abierto. Uno de los Carriego es quien da cuenta, en 1836, de ello. Pero años anteriores, hay datos históricos, sobre todo en Santa Fe, de compañías que viajaban desde Paraná a Santa Fe, para presentar sus trabajos allá. Es decir que podemos pensar los orígenes del teatro entrerriano desde el inicio mismo del siglo XIX, e incluso proyectarlo antes, durante el período colonial.

    Mis ensayos proponen una antología basada en una selección que ha sido bien vista en Cultura de la Nación y que finalmente esperamos se publicará a mediados del año próximo. Va desde comienzos del siglo XIX hasta mediados del siglo XX y sistematiza mucho material disperso y olvidado como revistas, conferencias y la propia doxa y prácticas de los grupos y autores. Algunos de esos artículos que rescato, aparecieron publicados en EL DIARIO. Otros son inéditos.

     

    REFERENTE INELUDIBLE

    Isidoro Rossi desarrolló un proyecto creador de alrededor de 30 años, con producción dramatúrgica, como docente en la Escuela Carminio, de Historia del Teatro. Su el propósito era llevar a la actividad teatral a un lugar protagónico en la vida artística y cultural en general en la provincia.

    –¿Cuál es significación real del aporte de Isidoro Rossi y su obra en el panorama teatral de la provincia y el país?

    –Es fundamental. Por eso mi alegría y entusiasmo por la aparición de este libro. Es un autor que no puede dejarse de consultar y conocer. Lamentablemente muchos de sus textos permanecen desconocidos. Fue su hija la que conservó la integralidad de su trabajo y me puso en contacto con algunas de sus escritos. Para mí, la obra de Rosi es volver a reencontrarme con mis propios orígenes en el oficio de investigar el teatro local; y también de pensarlo y pensar la mirada que tenemos sobre autores como Rosi, Samuel Eichelbaum, Juan Ghiano, o Roberto Arlt.

    El escribió comedias que funcionaban, que hacían reír, que además se estrenaban y hacían temporada en distintos espacios del país. Con su trabajo llegó al teatro de la Comedia, en Rosario, otras en Buenos Aires

    Rosi no se contentó solo con ser profesor o dramaturgo. Hizo experiencias muy trascendentes como director de teatro. También fue precursor del teatro independiente, esto lo torna un artista e intelectual que articuló como bisagra el paso del teatro filodramático y profesional de aquellas primeras décadas del siglo XX con otras concepciones del teatro ligadas al teatro independiente.

    Nace y fallece en Paraná y logra un reconocimiento parcial, porque si bien Héctor Santángelo, incluye la biblioteca de Rossi a la del casacuberta, a fines de los 50 y comienzos de los 60, su fallecimiento temprano, le restan posibilidad de reconocimiento masivo, del arte popular e institucional.

    Es probablemente el dramaturgo entrerriano más trascendente de la primera mitad del siglo XX. Alcanzó una dimensión regional que lo llevó más allá de las fronteras de la provincia.

    –¿Por qué razón la sociedad paranaense, primero y entrerriana luego, dejaron que estos autores quedaran en el manto del olvido, relegados? ¿Qué hipótesis maneja?

    –Pregunta complicada para responder. Pero pertinente. En el país muchos archivos o reservorios documentales se pierden. No se conserva. No hay que olvidar que cuando hablamos de teatro es algo sumamente fugaz, que como señala Jorge Dubatti, ‘no es restaurable’; como la vida con la cual tiene muchas cosas en común. Y muchas de las experiencias escénicas, las dramatúrgicas, sólo quedan asentadas en manuscritos, en memorias, en alguna crítica publicada en algún medio. De allí que sin un contexto que valore ese aporte por lo general el trabajo de autores y creadores, se diluye y termina por perderse.

    Hay que destacar que Isidoro Rosi trabajó e hizo su obra desde acá. A diferencia de Francisco Felipe Fernández que se vio en la necesidad de trasladarse a Buenos Aires, como parte del exilio intelectual del siglo XIX.

    Siempre fue difícil para los artistas e intelectuales vivir de su producción y hallar espacios para el desarrollo de su trabajo en las provincias. Es duro batallar.

    Incluso en provincias como Córdoba.

    En el caso de Rosi es un autor que está enterrado acá. Demuestra que no era tan indispensable radicarse en Buenos Aires para cruzar fronteras.

    Y este libro vuelve a distinguirlo.

    –¿Cómo se formaba un teatrero en aquella época?

    –Bueno, hay mucho de autodidactismo, leyendo obras, revistas Los teatristas, se sabe, somos gente muy curiosa, con apetencia de formarnos.

     

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