Piden beneficio de la duda a ex preso acusado de amenazar a jueza

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El imputado enfrenta una posible condena de ocho años de cárcel por tres hechos. El más grave fue las amenazas a una empleada del Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná, y las coacciones a la secretaria y la jueza de aquel organismo. La defensa cuestionó la investigación de los tres hechos atribuidos a su defendido.

Redacción El Diario / coordinacion@ coordinacion@eldiario.com.ar

Los defensores públicos, Fernando Callejo y Sebastián Lescano, pidieron que Juan Pablo Colman, de 36 años, sea absuelto por el beneficio de la duda de los cargos que se le formularon por los delitos de Hurto en grado de tentativa y Amenazas y Coacciones agravadas.

El fiscal Martín Wasinger pidió que sea condenado a la pena de ocho años de prisión y que sea declarado primer reincidente.

Colman terminó de cumplir el 19 de marzo de 2017 la pena que estaba purgando cuando se le atribuyó haber llamado el 26 de agosto de 2016, desde el penal de Gualeguaychú, al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná, amenazando con apuñalar a la escribiente del organismo, Pamela Díaz, y a la secretaria, Marcela Gambaro, y la jueza, Cecilia Bértora.

El juez del Tribunal de Juicio y Apelaciones, Alejandro Grippo, dará a conocer el veredicto el viernes 6 de diciembre a las 12.45.

Colman, que fue condenado por primera vez a cuatro años de prisión por robo cuando tenía 18 años, también compareció en esta audiencia acusado del delito de Robo en grado de tentativa.

De la declaración del denunciante surgió que el hecho ocurrió sin ningún tipo de violencia, lo que motivó que Fiscalía solicite la recalificación del hecho.

Así, instó la de Hurto en grado de tentativa. No obstante, el fiscal mantuvo el mismo monto de la pena que adelantó en sus alegatos de apertura y cuantificó por una calificación legal más gravosa. Esto fue señalado por la defensa.

Wasinger sostuvo que el hurto fue “ratificado por Colman” quien se ubicó en el lugar el mismo día y a la misma hora que sostiene la acusación. También consideró que ensayó una “justificación de su conducta de la que no hay ningún elemento que justifique el desapoderamiento”.

El imputado aseguró que el denunciante lo abordó para mantener relaciones sexuales a cambio de pagarle 400 pesos, como no cumplió Colman tomó el celular.

La defensa cuestionó que se le cree al denunciante y no a su defendido, cuando de los testimonios que se escucharon a la defensa le “quedaron más dudas”.

Así, señalaron que no hay elementos para descartar “un servicio sexual”, destacando que el encuentro se produjo “en ese lugar”, en referencia a la zona del Puente de los Suspiros en la zona alta del Parque Urquiza.

En relación a las amenazas a Díaz, y las coacciones a Gambaro y Bértora, el fiscal sostuvo que se trató del hecho “más complejo”.

Así, sostuvo que no se negó la existencia del llamado, si bien reconoció que se ensayó un atenuante relacionado con una supuesta ingesta de psicofármacos. Wasinger dio por acreditados los dichos de las supuestas víctimas, que sostuvieron que Colman era un preso “pesado” y “altamente demandante”.

También lo hizo respecto de las actitudes de victimización por su condición de portador de VIH y las amenazas de lastimarse y salpicar con sangre a quienes lo rodeaban circunstancialmente.

La defensa cuestionó que no quedó en claro cuándo ocurrió el supuesto llamado. Así, señalaron que la acusación sostiene que fue el 26 de agosto pero en el debate surgió que podría haber ocurrido el 23 de agosto.

También destacaron que el hecho es atípico puesto que no cumple con los requisitos que debe reunir el delito de amenazas, añadiendo que Colman no podía llevar adelante las mismas.

La defensa criticó que Fiscalía no incorporó al legajo una importante cantidad de evidencia documental, que puesta a consideración de los testigos, podría haber ayudado a llevar a la verdad de los hechos.

Cuestionamiento

El imputado estuvo alojado en seis cárceles entrerrianas durante una condena de tres años y seis meses de prisión. Ayer, la defensa cuestionó duramente la acusación de las funcionarias del Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná.

Sostuvo que “de alguna manera vieron esa causal de excusación cuyo efecto sería liberarse  de Colman”. Las funcionarias, tras las amenazas, se excusaron de continuar con el legajo de régimen de ejecución de la pena de Colman. Así, estuvo seis meses en una zona gris, sin que se resuelva la competencia.

 

Juzgan a ex preso que amenazó a jueza