“Midway”, crónica de una batalla épica, el estreno de la semana

0
48
“Midway” propone un cóctel que prioriza el entretenimiento por sobre cuestiones ligadas a la profundidad de los personajes y el rigor histórico.

“Midway” es uno de los dos estrenos de la semana en las salas de cine de Paraná. El otro es la nueva versión de “Los Angeles de Charlie”.

Mientras continúan en cartelera “El irlandés” y “Guasón” –dos de las producciones elogiadas por la crítica-, “Maléfica”, “Proyecto Géminis”, “Contra lo imposible” y “Los locos Addams”.

En “Midway”, el director Roland Emmerich revive un episodio relevante de la Segunda Guerra Mundial, en este caso en el escenario del Pacífico. La película es protagonizada por Ed Skrein, Mandy Moore, Woody Harrelson y Patrick Wilson, entre otros.

Fiel a su espíritu épico, grandilocuente, apabullante, el alemán Emmerich reconstruyó a gran escala (con un presupuesto de 100 millones de dólares que le permitió un portentoso despliegue de efectos visuales para coreografías aéreas y navales) la batalla de Midway ocurrida en junio de 1942 y considerada un punto de inflexión en la evolución de la Segunda Guerra Mundial.

En ese sentido, puede afirmarse sin reservas que la nueva película del director de “Día de la Independencia”, “Godzilla”, “El patriota”, “El día después de mañana” y “2012” cumple con creces con las expectativas de aquellos que quieren ver espectaculares escenas bélicas.

La película pretende ser un homenaje a los soldados que lucharon, que lograron ganar la batalla y, con eso, la guerra.  De estructura coral, el film pendula entre el punto de vista del bando estadounidense y el de los japoneses -con mucho más espacio para los primeros- y, dentro de una narración que incluye a decenas de personajes con grandes intérpretes en pequeñas participaciones.

Si el espectador pretende un film serio y profundo como los que han propuesto directores como Steven Spielberg, Terrence Malick, Clint Eastwood o Kathryn Bigelow, hay que adevrtir que Emmerich no es precisamente un continuador de esa tradición. El suyo es un cine clase B, pirotécnico, para pasar un buen momento de entretenimiento, sin demasiadas exigencias ni rigor en cuanto a lo dramático.