Investigador interpretó que había un acuerdo político entre Varisco y Celis

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Megacausa: El debate giró sobre la evaluación de 18 escuchas telefónicas. Foto Sergio Ruiz.

El sargento retirado de la Policía Federal, Carlos Alberto Frías, volvió a declarar en el juicio por las causas Avioneta narco y Narcomunicipio. También declararon un imputado y un testigo de un allanamiento. El primero se desvinculó de la acusación en su contra y el segundo aportó poco. El debate se reanudará el lunes. Otros imputados adelantaron que prestarán declaración indagatoria.

 

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

 

Carlos Alberto Frías, sargento retirado de la Policía Federal Argentina, volvió a sentarse en el banquillo destinado a los testigos y amplió su declaración en el juicio que investiga las causas Avioneta narco y Narcomunicipio.

En esta ocasión concurrió para reconocer su intervención en 18 escuchas que se realizaron durante la investigación de ambas causas. Frías volvió a sostener que él escuchaba “todas las conversaciones” y pasaba a texto en papel “lo importante para la causa”.

El Tribunal Oral Federal tomó nota que la semana que viene ampliarán sus declaraciones de imputados Daniel Celis, alias Tavi; los empleados municipales, Griselda Bordeira y Alan Viola; Gastón de la Fuente y Sergio Marcelo Baldi.

18

Se trató de 18 escuchas, la mayoría relacionadas con la causa Avioneta narco. La única vinculada con la causa Narcomunicipio fue la que se realizó el 2 de junio de 2016 entre Daniel Celis, alias Tavi, considerado el líder de una organización dedicada a la venta de estupefacientes que hizo base en la Unidad Municipal N°2 de Paraná, y el edil radical en Cambiemos y detenido en esta causa por su presunto rol como adquirente, colaborador.

En la escucha Celis le recrimina a Hernández que él lo llevó a la Municipalidad, que aportó dinero y que no le cumplieron con lo que le habían prometido. El sargento interpretó que Celis “le recriminaba” al edil que se lo “llevara a Varisco” y añadió que “se refieren a un acuerdo político, a un dinero que puso Celis para la campaña. Hablaban de millones”, para luego precisar que se trató de “dos millones de pesos”.

En la escucha, se pudo advertir que Celis también reclamaba que no le cumplieron con la promesa de incorporar al municipio a 40 personas allegadas a él, cuestionando que sólo habían incorporado a 25.

 

Interpretaciones

 

En una secuencia de escuchas del 17 de julio de 2016 el investigador interpretó que Celis y el imputado Cristian Silva hablaban de una pista clandestina, que los pesquisas pudieron observar y estaba señalizada. Se trató de una campo con palitos con bolsitas de plástico dispuestos por alrededor de 200 metros. También se habló de la construcción de otra pista en zona de María Grande Segunda, en un campo de los hermanos Omar Horacio Ghibaudo, José Raúl Ghibaudo.

El sargento refirió que de las escuchas se pudo determinar que Silva “trabajaba” en la Unidad Municipal N°2. Una defensa lo interrogó sobre cómo sabía aquello, a lo que el sargento respondió “por los seguimientos y las tareas de campo, porque iba”. Ante esta respuesta la defensa repreguntó “¿ir es trabajar?” a lo que Frías respondió “ah, no lo sé”.

Otras escuchas habrían referido a metáforas como “cagó la paloma”, en referencia a droga que se dejaba caer desde avionetas; u otra que refirió que “mañana se paga”, que se interpretó como que “iban a hacer una maniobra”; otras conversaciones que mencionaban el clima lluvioso que complicaba el descenso de la aeronave, por lo que se analizaba construir otras pistas clandestinas en campos de Sauce de Luna para concretar “dos bajadas”. La tarea de construir las pistas se atribuyó a Marcos Javier Velázquez, a quien se le imputó el rol de colaborador, transporte aéreo.

 

Camionetas

 

Ayer también se reprodujeron escuchas entre Miguel Ángel Celis, alias Titi, y Patricio Facundo Larrosa. Éste declaró previamente y se desligó de la acusación. Sostuvo que es amigo de Titi Celis y que le arreglaba heladeras del comercio que llevaba adelante.

También reconoció que le prestó la Saveiro con vidrios polarizados en la que Celis fue detenido el 28 de mayo de 2017 en el allanamiento en un campo de Colonia Avellaneda, en la causa Avioneta narco. Asimismo, indicó que Celis le prestaba una “Ranger negra”.

Las defensas hicieron hincapié en la interpretación que Frias realizó de una conversación entre Celis y Larrosa, en la que el primero lo invita a viajar a Córdoba a ver a Gastón de la Fuente, imputado en esta causa, y en la que se niega a contarle sobre una actividad que iba a realizar. Frías infirió que como Celis se negó a contarle, es porque iba a realizar “una maniobra de narcotráfico”.

Espiritual

 

Frías sostuvo que los hermanos Ghibaudo sabían que el avión transportaba estupefacientes. Lo habría deducido de una escucha entre Omar Ghibaudo y María Esther Márquez, una especie de curandera o vidente de la zona. En la escucha que se reprodujo, Ghibaudo le manifestaba que estaban deprimidos porque necesitaban dinero para hacer frente a un crédito.

Frías sostuvo que para él la mujer “era una protección” para “cubrir, vigilar el campo” para cuando el aeroplano descendiera, puesto que los hermanos tenían miedo que los vecinos pudieran observar el avión.

Ante una pregunta del Tribunal, el testigo respondió que la mujer le dijo a los hermanos que “estaban protegidos, que bajara el avión” y al ser consultado sobre qué tipo de protección se referían, respondió que “era una protección espiritual”.

 

¿Objetividad?

 

Frías refirió a una serie de conversaciones entre el imputado Sergio Marcelo Baldi, quien lo denunció por falso testimonio durante este juicio y porque entendió que indujo al juez Leandro Ríos a imputarlo con pruebas que serían falsas, y un hombre al que mencionó por el apodo “Chavo”.

Éste sería un recluso de una cárcel de Santa Fe. En una del 30 de mayo de 2017, dos días después del golpe a la avionenta, Baldi le cuenta, desde el penal de Paraná, que hubo un gran revuelo por aquel procedimiento y entre risas le cuenta que varios presos rompieron sus celulares aquel domingo 28.

En esa conversación, Baldi dice que cayó un “pibito” que no tiene nada que ver con el hecho, en referencia a Velázquez. Consultado por las defensas sobre si esa manifestación no desvinculaba a aquel, Frías respondió “ellos nunca tienen nada que ver, no son culpables” añadiendo que “era una forma de cubrirlo”.

Las defensas cuestionaron el principio de objetividad que debe observar un investigador a la hora de analizar la evidencia.

 

“Tengo”

No obstante lo anterior, Baldi quedó muy comprometido, aunque no en lo que tiene que ver con el tema de investigación en esta audiencia, puesto que de aquellas conversaciones habría quedado en evidencia que se dedicaba al comercio de estupefacientes, incluso desde la cárcel. Así lo corroboraría una escucha del 24 de marzo de 2017, cuando en una salida transitoria le responde a un pedido de Chavo para que le consiga hachís para enviar a Chile desde Mendoza, que lo conseguiría, y le responde “tengo” a un pedido de anfetaminas.

También perdería peso la denuncia contra Frías, puesto que ayer el policía sostuvo que a través de distintas escuchas pudo reconocer la voz del imputado.

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