Tibiletti, un puente entre el pasado y el porvenir

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Con un parque automotor desbordado, Tibiletti se ve desbordada por un tránsito diverso. Fotos: Sergio Ruiz.

Si alguien quisiera saber cómo ha crecido Paraná encontrará en Tibiletti todos los elementos necesarios para entender cabalmente: esforzados vecinos empeñados en progresar, intereses empresarios vinculados a la compraventa de tierras y un municipio ausente, sin visión estratégica.

 

Redacción El Diario | [email protected]

 

Mientras sufre un presente ignominioso, la calle Gdor. Tibiletti es, sin saberlo, un espejo de la historia y un esbozo de futuro. Es parte del sistema de arterias que se abre paso en el sureste de la ciudad. Nace en la desbordada Avenida Zanni, como una continuidad levemente desfasada de O’Higgins. Como se sabe, ese desvío es un gesto vial que se repite en otros puntos y le otorga singularidad a la trama del sector. De hecho, lo mismo ocurre con Provincias Unidas-Hernandarias (más cerca de Almafuerte) y también con otras más al sur, aunque no cambien su denominación, como Miguel David y Jorge Newbery.

Un segundo elemento clave para entender esta vasta zona es la presencia de la infraestructura ferroviaria para el transporte de personas, que suele establecer a lo largo de todo su curvo recorrido una distinción en el desarrollo urbanístico que, en la expresión de los residentes, suele sintetizarse con alusiones del tipo “de este lado” y “del otro lado” de la vía.

Hoy, todas estas calles presentan características similares: a medida que nos alejamos de Zanni, la infraestructura urbana se deshilacha y con ella, el perfil residencial se desgrana mientras aumentan las tierras libres de mejoras, eventualmente las casas quintas y, cada tanto, un complejo de viviendas nos alerta sobre los cambios que ya están en curso.

A FUTURO

Hay un tercer componente que va a transformar esta zona: con un plazo de ejecución de dos años, en 2020 se debería empezar a construir la continuidad de la Avenida de Circunvalación hasta la ruta 12. La obra perfeccionará la dinámica del tráfico desde y hacia el Parque Industrial, jerarquizará uno de los ingresos a San Benito (Newbery-Avenida Friuli) y, ya dentro del ejido paranaense, incorporará una traza de autopista en medio de un área prácticamente baldía, lo que avizora una rápida urbanización. Si el progreso -por llamarlo de un modo ciertamente equívoco- se extiende en base a esfuerzos individuales, familiares o de grupos de vecinos desde Zanni hacia el este, la futura conexión provocará una catarata de radicaciones en sentido inverso, con lo que el carácter residencial se potenciará.

Si bien la futura autopista (cuyo llamado a licitación ya se ha producido) será financiada por la Nación, la Municipalidad deberá encarar la planificación y ejecución de obras complementarias que optimicen la conectividad vial que el nuevo camino parece auspiciar. Ya están en marcha inversiones por el estilo en Miguel David, la verdad sea dicha; pero ni una brisa de aquellos vientos llegan a Tibiletti.

 

ANTES Y DESPUÉS

 

Hasta Gobernador Parera (paralela a Zanni), Tibiletti es una tradicional avenida de penetración: cinta asfáltica de generoso ancho, amplias veredas, casas de buena calidad constructiva, notoria presencia de vegetación. Pero luego de esa frontera imaginaria, el espectáculo es lamentable. Se inaugura el tramo con una laguna de inquietante profundidad que ocupa toda la calle y que no se seca con la falta de lluvias.

Los reclamos entran entonces en una zona de desquicio. Es que, según afirman los vecinos, la arteria aparece pavimentada en los registros municipales, lo que una simple inspección ocular contradice de manera irrefutable; más allá de lo cual, desde una perspectiva de escritorio, no estaría justificado un mantenimiento mínimo como el que se pretende. Pero, además, en la hipótesis de que se estableciera un acuerdo para avanzar en proyectos de relevancia como los de construcción de desagües y asfalto, del otro lado de la calle, en la vereda de enfrente, reinan las tierras indivisas -propiedades cuya función es esperar el momento más ventajoso para lotear- con lo que la participación de particulares o inmobiliarias en un hipotético consorcio asume dimensiones importantes, toda vez que en este tipo de estimaciones tallan los metros lineales de frente.

Así, una y otra vez, las buenas intenciones de progresar se chocan con distintas paredes de un mismo laberinto. Ahora, la Municipalidad debe encontrar la manera de resolver el acertijo para que Tibiletti (y otras tantas calles por el estilo) deje de ser ese festival de pozos que alfombra un camino olvidado ya sea en las partes con mejorado, con broza o con un pobre asfaltado, como el que permite el acceso a un par de campings sindicales.