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domingo, diciembre 8, 2019
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    El Kairós de Rita Segato

    Una serie de observaciones públicas realizadas por la investigadora Rita Segato sobre las características del modo de construir poder de Evo Morales generó múltiples puntos de vista. En el siguiente artículo la doctora en Ciencias Sociales (UNER), Angelina Uzín Olleros retoma algunas líneas y las somete a reflexivo análisis.

    Colaboración | Angelina Uzín Olleros

     

    En una entrevista realizada por un medio de Bolivia, Radio Deseo concretamente, la antropóloga feminista Rita Segato despliega una extensa crítica a Evo Morales en la que expresa que por los errores de Evo se produjo un vacío de poder que hizo factible el Golpe de Estado que ha militarizado las calles y generado muertes en protestas pacíficas del pueblo que resiste. Esta nota difundida por Infobae genera en las redes múltiples opiniones, rechazos y respuestas que en algunos casos obvian nombrar a Rita pero es evidente que se refieren a sus afirmaciones.

    ¿Es este el momento oportuno para criticar a Evo?, la crítica es nada menos que someter a examen pensamientos y acciones, separar, discernir, analizar, descomponer. Toda crítica lleva implícita una autocrítica, seguramente el propio Evo estará hoy examinando sus acciones, sus decisiones, algo ya expresó en los primeros días de su exilio en México. ¿Es necesaria la crítica y la autocrítica? Sí, eso es indudable, pero lo que ingresa a esa zona de duda es el momento. ¿Cuál es el momento para la crítica, para el examen, para revisar lo realizado y así evitar la repetición?

    De todas las respuestas y reacciones a lo dicho por Rita, una carta de las Mujeres Poderosas del Arco Iris es la que más conmueve, y nos lleva a nosotras mujeres blancas de la universidad a realizar nuestra propia autocrítica, a examinar nuestros feminismos académicos, nuestras perspectivas teóricas, nuestra jerga afrancesada; no lo digo para clavarnos un puñal en el centro de nuestros corazones que palpitan en un tiempo de fuertes denuncias y enormes violencias, lo digo para situarnos en esta polémica y en esta tensión moral en un instante de peligro.

    FIRMEZA

    Todo el texto de esta carta firmada por Lourdes Albornoz, Vero Azpiroz Cleñan y Aymara Choque es contundente, en uno de sus párrafos afirma: “No tendríamos por qué explicar que la redistribución de la riqueza genera otro escenario para la lucha y la liberación de género. Eso no lo logró ningún movimiento indígena despolitizado ni neutral en Latinoamérica. Lo logró el neoconstitucionalismo que engendró Evo refundando el Estado Colonial a Estado Plurinacional. Nos preocupa que los argumentos que Ud. expone para plantear ‘nuevas retóricas’, brinden un hermoso camuflaje, un eufemismo para el discurso racista que persiste en los sectores que la escuchan. De repente, muchas personas que no conocen ‘con el cuerpo’ la realidad de una mujer originaria, niegan el golpe de Estado, lo plantean como fatalidad anunciada y ubican a Evo como el patriarca. ¿No será mucho?”.

    Adhiero a todo lo que expresan, como heredera de la tradición crítica me reconozco en sus voces, porque ellas han respondido críticamente a la crítica, han examinado y analizado las expresiones de Rita y desde estos dos textos -el de una y el de otras- se genera una extensa polémica, es aquí entonces que se entrelazan los ejes de la complejidad de este momento en Latinoamérica: la crítica, la oportunidad y el conflicto de posiciones.

    Aunque nos duela reconocerlo, somos burguesas, como lo era Simone de Beauvoir, y somos blancas, y nuestras universidades nos atraviesan con categorías de análisis y el “principio de autoridad” que nos vician el discurso con citas que hablan el “idioma del conquistador”; la mujer se hace dice Simone, pero también la mujer nace: en un territorio, en una tradición, en un cuerpo… y hoy decimos también que la mujer se autopercibe aún cuando su cuerpo la contradiga.

    TRADICIONES

    Ser blanca, en muchos de nuestros casos descendientes de europeos que venían del continente que nos colonizó aunque la mayoría vino huyendo de la guerra y la miseria, es un contrapeso, quizás nada equiparable a ser negra, mulata, indígena. Porque la razón del empirismo, de afirmar que ser es ser percibida, es poner un alerta a las teorías sobre el mundo y la cultura que nos habitan en los ámbitos académicos; el cuerpo situado en Bolivia, antes y después de Evo, el cuerpo de las mujeres con pollera, el cuerpo de las militantes y las activistas que viven ese paisaje ancestral, ese cuerpo siente lo que nosotras no podemos sentir aunque podemos intuir y amar.

    La polémica es el ‘pólemos’ puesto en el discurso, la discrepancia, la disidencia. No podría existir sin la libertad, la audacia, el coraje de las que se atreven a disentir, a rechazar, a contraponer una afirmación con otra. Todas tenemos derecho a la libertad, a decir lo que nos parece; que el temor de las consecuencias de nuestra crítica no se transforme en autocensura. La balanza de la historia podrá mostrar cuál platillo pesa más, si lo bueno o lo malo de Evo; hoy la condena no debe ser a Evo, a sus errores y contradicciones (que son en definitiva las contradicciones de nuestras democracias). Hoy pesan más las balas que las teorizaciones, en eso doy toda la razón a nuestras amigas bolivianas.

    Kairós en términos generales se traduce como el momento oportuno, que no se mide cronológicamente, se expresa en la propia existencia y presencia de nuestras circunstancias; Rita entendió que era el momento oportuno para hacer la crítica a Evo; se equivocó, probablemente, seguramente no era el tiempo, no es el tiempo de hacerlo porque las balas pesan más que los pensamientos. Y nadie mejor para decirle a Rita que no era el tiempo, ni las palabras oportunas que la carta de Lourdes, Vero y Aymara: ellas sí tuvieron su Kairós.

    El Caos se ordena en el Cosmos y el Cosmos se desordena nuevamente mientras un arco iris nos ilumina en estos instantes de peligro con su paisaje multicromático y plural.

     

     

     

     

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