Edmundo Pérez: acordeonista que pulsó la fibra íntima de la música popular

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El músico expresó la continuidad y vigencia de un estilo comprometido con la música del Litoral

El músicofalleció el lunes en Paraná  y su despedida concitó sinceras expresiones de congoja por parte de la comunidad artística de la provincia y el Litoral.

REDACCION EL DIARIO / coordinacion@eldiario.com.ar

“Siempre he trabajado con humildad y sobre todo con mucho respeto”. La frase define y caracteriza la personalidad de Edmundo Pérez.

En su trayectoria, este entrerriano a carta cabal, expresó la continuidad y vigencia de un estilo comprometido con la música del Litoral.

Nacido en Colonia Güemes -un punto diminuto del mapa entre Pueblo Brugo y Hasenkamp- durante su trayectoria, que comenzó grabó más de una docena de discos como protagonista.

Su carrera comenzó en agosto de 1955, en LT 14, con Porá Ivotí, un trío integrado por Jorge Catalano y Angel Mendoza. Luego sería cuarteto al sumarse el bandoneón. Llegaron presentaciones en la provincia, y más tarde como integrante de embajadas de la provincia a Posadas, en 1965 y en 1966 y 1967 a Cosquín, conformando la delegación oficial entrerriana. Veinte años transcurrieron hasta que para el acordeonista llegó la posibilidad de realizar la primera grabación.

Y fue la verdulera, su amiga inseparable la pequeña acordeona a botonera, la que le abrió las puertas. “La gente se quedaba asombrada. Se preguntaba cómo con un `acordeoncito de cuatro botones´ podía sacar lo que hacía”. Eso llamaba la atención y uno de los integrantes del Cuarteto Imperial –que estaba vinculado a sellos de grabación- lo conectó para grabar. A fines de los 60 se trasladó a Buenos Aires y en 1971, tras un año de espera, se editó finalmente su primer Long Play: Edmundo Pérez y su conjunto. Salió a la venta a través del sello Disc – Jockey. De allí Pérez pasó a Parnaso, y desde entonces sus grabaciones fueron al extranjero

Ya desde aquel primer disco, el músico mostró lo ligado que estaba al terruño natal. Uno de los temas que incluyó fue `Arbolito de Montiel´, un tanguito montielero, género desconocido hasta entonces que él rescató junto a Carlos Lescano y que calificó como “genuinamente entrerriano”.

“Los géneros pertenecen al pueblo, expresó sobre su trabajo de documentación que realizó -junto a Santos Tala (Carlos Lescano)-  sobre el `tanguito montielero´. El proceso para dejar constancia de la presencia de ese género insumió diez años.

Con una trayectoria de 45 años, Pérez recordaba que cuando comenzó había un entorno que propulsaba la música del Litoral, a la que consideró  una de  las regiones con mayor riqueza rítmica del país.  “No he grabado mucho, tal vez no todo lo que hubiese querido”, confió alguna vez.

El aporte por el cual será recordado además es su trabajo en el registro y documentación del Tanguito Montielero, junto a Santos Tala. “No inventamos nada porque los géneros pertenecen al pueblo. Sólo quisimos rescatar algo para que no se  perdiera”, decía.

El legado de este acordeonista enamorado de Entre Ríos y su música continuará en las composiciones que dejó en casi cinco décadas de trayectoria. Y se actualizará cada vez que algún intérprete haga sonar en el teclado del acordeón las melodías que escribió.