El futuro gobierno provincial está en zona de definiciones

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En las charlas de pasillos y oficinas se habilita la formulación de las hipótesis más variadas en torno a los movimientos en el gabinete.

A poco más de tres semanas del recambio de los gobiernos, en privado, con muchas reservas, con algunos guiños pero sin confirmaciones, el titular del Ejecutivo provincial, Gustavo Bordet, va modelando el equipo de trabajo con que inaugurará su último período. El balance de lo realizado y las metas fijadas son parte del análisis del reelecto mandatario.

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

El funcionariado político provincial sabe que hasta el 10 de diciembre cada cual mantendrá su lugar en la grilla. Pero para el porvenir, hay una constelación de inquietudes y ninguna confirmación formal. Esas incertidumbres dan forma a múltiples especulaciones, que en las charlas de pasillos y oficina habilitan la formulación de las hipótesis más variadas. En algunos pocos terrenos hay certezas. Es un hecho que la actual ministra de Desarrollo Social, Laura Stratta, estará en los próximos cuatro años al frente del Senado; que el actual secretario General de la Gobernación, Edgardo Kueider, ocupará una banca en el Senado de la Nación; y que lo propio ocurrirá con el titular del Iapv, Marcelo Casaretto, quien asumirá como diputado nacional. Esos tres espacios deberán ser ocupados, irremediablemente: son espacios importantes, de relevancia política e institucional, pero con realidades diferentes.

El caso del Instituto de la Vivienda parece ser el más sencillo: quien esté al frente es cabeza de un equipo reducido de colaboradores que gestiona un organismo técnico. Está claro que el criterio de conducción es básico, naturalmente, en tanto y en cuanto determina la decisión y la energía con que se procurará la búsqueda de los objetivos fijados por ley. En este sentido, Habrá que ver qué papel juega el gobierno nacional, en el sentido si recuperará presencia en una materia que es clave como la construcción de viviendas de interés social, dado el impacto que el sector produce en la marcha de la economía en general.

En el otro extremo aparece Desarrollo Social. La cartera ministerial aloja una comunidad de equipos multidisciplinares que ha logrado resultados palpables y atesora cuatro años de experiencia de gestión con fuerte presencia territorial. No parece razonable que la ida de Stratta deba derivar en el desarmado integral de los grupos, aunque seguramente algún que otro reacomodamiento habrá. Por fuera de los nombres y apellidos involucrados, esta área puede y debe desarrollar un papel más intenso aún en los años por venir, que confirme la continuidad de lo que viene siendo realizado.

MÁS TÉCNICO

En el caso de la Secretaría General (el ministerio sin cartera), gana terreno una corriente de opinión en el sentido de que, en el futuro, tendrá menos un carácter vinculado a la gestión pública y se concentrará más en aspectos propios del funcionamiento interno de la Administración. Vaya a saber, tal vez algunos ya sepan quién ocupará el despacho en el ala suroeste del primer piso de la Casa de Gobierno y lo mantienen en reserva. Pero si esa especie se confirmara, queda por resolver qué lugar en el organigrama ocuparán la Secretaría de Turismo y Cultura y la Secretaría de Modernización del Estado, Ciencia y Tecnología. Se trata por cierto de áreas claves (por distintos motivos) que, en contextos normales, justificarían una rejerarquización institucional y presupuestaria. Como Bordet ha señalado que su idea no es ampliar en lo inmediato el número de integrantes del gabinete puede deducirse que las alternativas pasan por resolver de qué ministerio pasarán a depender las secretarías en cuestión o si lo harán directamente de la Gobernación.

La relevancia de Turismo y Cultura es la cantidad de actividades y de organismos que, a lo largo y a lo ancho de la provincial, de ella dependen. Y, por cierto, de la capacidad por analizar profundamente (no desde eslóganes) si no puede potenciarse la influencia de las políticas entre realizadores, gestores y públicos y entre prestadores, intermediarios y usuarios.

La importancia de Modernización del Estado, Ciencia y Tecnología radica en que sus planes y programas atraviesan la administración pública de cabo a rabo y también la de la sociedad en su conjunto: de la planificación que se produzca dependerá la calidad del paso al frente que pueda darse como gobierno y como provincia.

EL RESTO

Los otros ministros son Hugo Ballay (Economía, Hacienda y Finanzas), Rosario Romero (Gobierno y Justicia), Luis Benedetto (Planeamiento, Infraestructura y Servicios) y Sonia Velázquez (Salud). Se sabe que el gobernador está conforme con ellos, que con cada uno ha hablado de circunstancias, situaciones y planes que van más allá del 10 de diciembre, pero no ha habido oficialmente comunicación alguna en torno a si siguen o se alejan.

Hay luego una enormidad de espacios dentro de organigrama. Algunos necesitan acuerdo del Senado: ya se mencionó al Iapv, pero también está el CGE y el Copnaf, cuya labor ha sido reconocida, dicho sea de paso, por instituciones provinciales, reparticiones nacionales y organismos internacionales.

Pero los sillones más disputados son los de los directorios de empresas del Estado. A propósito, en los últimos meses circularon por los medios de comunicación y redes sociales situaciones de funcionarios que reciben más de una remuneración por prestar servicios en otras áreas, además de aquellas por las que son más conocidos. No se ha escuchado una pública opinión de Bordet, acaso porque tampoco fuera consultado sobre esos aspectos. De lo que no hay dudas es que se trata de otro aspecto que será mirado desde dentro y desde fuera de los equipos de gobierno.

Si es cierto que Bordet intentará avanzar con la reforma política en 2020, no es menos verdadero que durante su segundo mandato deberá resolver quién será el agente financiero del Estado, en un contexto de perplejidad porque el actual cobra por el servicio en la costa oeste del río Paraná mientras paga un canon importante en la este, cuando entre una capital y la otra hay sólo 35 kilómetros.

PEAJES

Ya que hablamos de vínculos interprovinciales, otro desafío es qué hacer con el Ente Túnel Subfluvial en la nueva etapa. Se trata de una obra que ya fue suficientemente amortizada, cuyos ingresos se constituyen en buena medida como producto del intercambio de empresas y de particulares y que, sin embargo, no asume ningún compromiso con el desarrollo de la región. Próximo a cumplir medio siglo de fructífera existencia, tal vez haya llegado el momento de que le devuelva a la región metropolitana Paraná-Santa Fe algo de lo mucho que estas comunidades le han permitido capitalizar. No se trata de sumas exorbitantes: muchas veces los espacios interinstitucionales e intersectoriales que promueven el progreso coordinado de un territorio necesitan unos pocos contratos y becas para sostener el funcionamiento de los equipos.

Lo que sí parece un hecho es que al menos se intentará conformar una mesa para discutir la sustentabilidad del sistema previsional: su déficit está instalado, no es coyuntural, es estructural y si no se toman decisiones acordadas a tiempo, crece el riesgo de las noticias terminen siendo las que no se esperan ni convienen.

Por fuera de los nombres y los apellidos, de las remociones, las confirmaciones y los corrimientos, queda la duda respecto de qué pretende Gustavo Bordet para su último mandato como gobernador. Es un misterio que, de todos modos, en breve empezará a ser revelado.