Algunos cuidados pueden protegernos de los alacranes

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Si se vence el pánico, con una pinza se puede tomar el alacrán y ponerlo en un frasco para que en un centro de salud produzcan el antiveneno.

Con las altas temperaturas, los arácnidos se multiplican; entre ellos, el alacrán, cuya picadura puede ser mortal. Los grupos etarios más vulnerables son los bebés y los ancianos. De todos modos, con algunos cuidados el riesgo disminuye; y, además, en la ciudad hay centros de salud en condiciones de atender casos eventualmente graves.

Valeria Robin | coordinacion@eldiario.com.ar

Es casi imposible asegurar que en los lugares donde vivimos no haya alacranes, pero con la toma de algunas medidas elementales aumentan las probabilidades de que los mantengamos más lejos del hogar. Es cuestión de repasarlas y ser metódicos en su aplicación.

“Desde el Ministerio de Salud siempre hacemos hincapié en que es importante evitar la entrada de los alacranes a nuestras casas. Hay que tener en cuenta que si uno no les brinda comida, refugio y agua, lo habitual es que no entren”, le dijo a EL DIARIO, Analía Corujo, responsable del Centro de Intoxicaciones de la cartera sanitaria provincial. En ese sentido añadió que “es fundamental evitar la acumulación de escombro dentro y fuera del domicilio, y el amontonamiento de papeles, y de ropa”.

Al subrayar que “el principal alimento de los alacranes es la cucaracha” sugirió “mantener el hogar limpio y tomar medidas que eviten la proliferación del insecto”.

Cuando Corujo detalla las medidas que evitarían la presencia del arácnido, abarca tanto el interior de las viviendas, como su entorno próximo. En ese sentido, hay que tener en cuenta ciertas características del alacrán: una de ellas es que habita en lugares oscuros, y otra es que prefiere los espacios húmedos. En base a esto, se despliegan las medidas de seguridad. Por ejemplo, revisar el calzado antes de colocárselo, sacudir la ropa de cama habitualmente, evitar que las sábanas estén en contacto con el piso, que las cortinas no toquen los respaldos del sillón o la cama, dado que pueden trepar. Incluso, se sugiere que las patas de las cunas sean colocadas dentro de frascos de vidrio, para hacerles más complicado el ascenso. En el mismo sentido, la especialista aconsejó sacudir la ropa antes de colocárnosla. De hecho, no está de más, exponer al sol por un rato las prendas que han estado mucho tiempo guardadas.

En cuanto a la protección intradomiciliaria, Corujo señaló que “los alacranes suelen ingresar cuando la luz de la puerta es muy grande, por lo que se recomienda poner burletes en las aberturas. También es prudente poner filtros en las cañerías de la cocina, el lavadero y la bañera, y  echar algún desengrasante en las cañerías periódicamente para que no se acumule grasa y no vengan las cucarachas y , detrás de ellas, los alacranes. También ayuda “revocar las grietas o huecos que haya en las paredes” y “sobretodo evitar la acumulación de escombro y basura”, indicó.

SOBRE EL VENENO

Todos los alacranes inoculan veneno cuando atacan, pero la peligrosidad de la picadura depende de la especie. La mayoría de las picaduras producen sólo manifestaciones locales, es decir, en el sitio de aguijonamiento aparece un dolor punzante e intenso que puede extenderse hacia regiones cercanas. Asimismo, puede aparecer una leve inflamación o sensación de hormigueo. En ocasiones se suma una sudoración localizada, y algunas contracciones musculares puntuales en el área afectada.

Nuestra entrevistada produjo su propia caracterización. “La picadura del alacrán duele mucho, y es un dolor inmediato. Los síntomas de gravedad suelen aparecer entre los 30 y 45 minutos luego del incidente. Las señales más frecuentes son el aumento o disminución del pulso, sudoración repentina, eventualmente vómitos y a veces hasta la pérdida de la conciencia. La picadura de los alacranes puede ser especialmente peligrosa en niños, ancianos, y personas con problemas de salud preexistentes como hipertensos, cardiópatas, o diabéticos”, detalló la entrevistada.

Corujo explicó que “la mayoría son leves”, pero “hay que tener en cuenta que en los casos moderados y graves se precisa el antiveneno, por lo que es conveniente recurrir a un centro de salud para que un especialista determine la gravedad”. Apenas se produzca el aguijonamiento, conviene poner hielo en la zona, dado que el frío “es vasoconstrictor y anestésico”.

Vale acotar que los lugares que tienen el antiveneno son los dos hospitales de referencia que tenemos en la ciudad: el hospital San Martín y el hospital San Roque.

Cuando más limpia esté la casa y sus alrededores las posibilidades de toparnos con un alacrán disminuyen.

Prevenir es la tarea

Se recomienda eliminar sitios donde puedan ocultarse los alacranes, como lugares húmedos, cálidos y sombríos dentro y alrededor de la casa (escombros, leña, malezas); colocar mallas anti insectos en las rejillas y resumideros del hogar; instalar burletes y mosquiteros en las puertas y ventanas y se aconseja tapar grietas que hubiera en paredes y pisos.

Otras sugerencias: alejar las camas del contacto con las paredes o ventanas; sellar las cámaras de cloacas; revisar y sacudir la ropa, media y calzados antes de usarlos; inspeccionar la cama antes de acostarse; evitar caminar descalzo; no dormir en el suelo; controlar criaderos de insectos (como cucarachas), alimento de los alacranes.

En números

“En lo que va del año, llevamos unas 164 picaduras”, informó la responsable del Centro de Intoxicaciones de la cartera sanitaria provincial, Analía Corujo, no sin llamar la atención sobre el hecho de que “el informe está subestimado porque muchas veces los casos leves no concurren al centro de salud”.

En base a su experiencia, definió que “los casos graves son poco frecuentes y los pocos que hemos tenido los hemos resuelto sin riesgo de vida”.

Qué no hacer

Cuando se le preguntó qué es lo que no hay que hacer ante una picadura de alacrán, Corujo respondió que “no hay que tratar de sacar el veneno, ni apretar la zona o cauterizarse con algo caliente, o tratar de cortarse y chupar el veneno. Todas ellas, son medidas que no deben hacerse con ninguna picadura ponzoñosa”.

“¿Y los plaguicidas?”, preguntó EL DIARIO. “A los plaguicidas los dejamos como ultima opción y en manos de personal especializado; lo que sí podemos recomendar es la tierra de diatomea, que se vende en los viveros y es un producto inocuo tanto para los animales como para el ser humano”, indicó la entrevistada, para luego agregar que “la sustancia se diluye en agua y se rocía en los zócalos: tiene un efecto mortal para el alacrán”.