Oscar Araiz recibió el Konex de Brillante

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La cultura es una vocación y no hay excusas para realizar lo que uno ama", asegura el coreógrafo.

El coreógrafo de 78 años, recibió el premio que lo distingue como la personalidad más destacada de la música clásica de la última década.

«Sólo me puedo referir a lo que el reconocimiento significa para mi pero, sobre todo, para lo que yo represento, ya que ha sido sólo entregado a personalidades excepcionales. En ese sentido entiendo que se premia a mi en nombre de la danza y de las relaciones de la danza con la música, que son acaso mi especialidad», expresó Araiz en diálogo con Télam, al ser consultado por la significación que en lo personal y profesional tiene recibir el Premio Konex de Brillante.

“La cultura no es una moda. Es una vocación”, asegura el coreógrafo, que recibió el premio en el salón de actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires donde, además, se otorgaron los Konex de Platino en veinte categorías de la música clásica.

El Konex de Brillante a la música clásica había sido recibido solamente por el violinista Ljerko Spiller, en 1989; la pianista Martha Argerich, en 1999; y por el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, en 2009.

Araiz, formado en en danza y coreografía con Dore Hoyer, Renate Schottelius, Élide Locardi, Pedro Martínez, María Ruanova y Tamara Grigorieva, creó y dirigió en 1968 el Ballet del Teatro San Martín en Buenos Aires; dirigió el Ballet del Teatro Colón (1979/2005-2006), el Ballet du Grand Théâtre de Ginebra (1980-1988), el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín (1990-1998) y el Ballet del Teatro Argentino de la Plata (2002-2003), entre múltiples actividades.

Mientras espera la distinción que le será otorgada hoy, Araiz se encuentra trabajando en la reposición de la coreografía de «Boquitas Pintadas», programada para la temporada 2020 del Teatro Municipal General San Martín.

«Boquitas Pintadas» es una de sus coreografías clásicas, junto con las de «La consagración de la primavera»,»Crash»,»Simphonia»,»Magnificat»,»Romeo y Julieta»,»El Mar», «Fénix» y»La noche transfigurada».

“Todos mis juegos y mis ejercicios, no me gusta llamarlo obras –señaló el coreógrafo en una entrevista con Télam- están provocados por la música a la que considero la punta del iceberg. Pero es muy difícil hablar de categorías. Poner algo por arriba o por debajo. Cada lenguaje tiene sus seguidores y no soy muy amigo de clasificar o separar.”

“A mí –agregó- me gusta que no se sepa bien dónde termina una categoría y dónde empieza la otra. Como coreógrafo, me he dedicado a una forma de teatro que tiene que ver con el cuerpo, la música, la plástica, el drama humano… hay tantos elementos… el teatro es una síntesis. No se trata solamente de indicar unos pasos (coreográficos)”.

Cambio de valores

– ¿Qué condicionamientos existen hoy para la danza en la escena contemporánea?

– Cada situación necesita un análisis particular. En ese punto, no sé si hay mucha confusión o si soy yo el confundido. Veo que muchos valores están tergiversados. No me refiero a nadie en especial pero incluye a los hacedores, a los que gestionan, a los que dirigen, a los independientes, a los medios… No voy a ser yo, de todos modos, quien vaya a echar luz sobre estos asuntos.

– ¿Cuáles son los términos de esa confusión?

– La economía, la complejidad, el confort, la vocación verdadera, la honestidad con uno mismo… por decir sólo algunos.

– ¿Puede citar un par de ejemplos de ello?

– Me resulta difícil responderle. La cultura no es una moda. Es también una vocación y en ese sentido no hay excusas para realizar lo que uno ama. Todos hemos pasado por eso y hay que buscar superar esas situaciones. Claro que en este momento es difícil porque la economía parece tan afectada y no hay trabajo para gente que se dedicó a estudiar toda su vida. Los que pueden, emigran. Los que no, se pelean de una manera sangrienta por una estabilidad económica y que desvirtúa, finalmente, el espíritu fundamental del arte.

– ¿Qué rol puede tener el Estado en ese cuadro?

– Los conflictos en los teatros oficiales son algo muy estudiado por los especialistas. Hay usos y costumbres que se han aceptado como naturales y que yo no las acepto como tales. No son temas nuevos, tampoco.