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miércoles, diciembre 11, 2019
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    Orígenes del deporte de la plena forma en Paraná

    El fisicoculturismo de competición entrerriano comenzó el 11 de noviembre de 1979 en el torneo Mr. Esparta.

     

    Podio del torneo Mr. Esparta 1979, categoría Principiantes. De izquierda a derecha: Ricardo Mangia (4°), Paraná; Alberto Zalbidea (2°), Rosario; Roberto Lagar (1°), Buenos Aires; Rafael Pennisi (3°), Mendoza; Jorge Rotunno (5°), Buenos Aires. (Revista Apolo N° 147 / Diciembre 1979).

     

    Por RICARDO MANGIA

    Desde luego, aquel lejano y soleado domingo 11 de noviembre de 1979, en San Isidro, Buenos Aires, jamás hubiera imaginado que, 40 años después, rememoraría hoy esa fecha, incluso, ni consultando a una pitonisa. Es que entonces, con sólo 25 años, algo de músculos y el flamante título de contador público, se tiene una vida y un mundo por delante; y “todo lo que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo bien”, decían los antiguos griegos. Nuestra historia personal, y la de las actividades que desarrollamos, se construyen palmo a palmo, con la dirección y el esfuerzo honesto de cada día; con pasión y carácter.

    ANTECEDENTES.
    La semilla que germinó para que yo resultara el primer atleta paranaense y entrerriano en una competencia oficial de la Asociación Fisicoculturista Argentina (AFCA), fue plantada en el histórico “festival deportivo” que se realizó el sábado 12 de febrero de 1977 en la antigua y descubierta cancha de básquet del Club Estudiantes.
    El Prof. Antonio Aníbal “Lalo” Martínez, reconocido entrenador de atletismo del CAE, adepto a los fierros y quien fuera el maestro de ceremonias de ese espectáculo, en las ediciones del 22 y 29 de enero, y 10, 12 y 13 de febrero de EL DIARIO, escribe: “Poco usual en nuestro medio, cuatro deportes unidos para ofrecer a Paraná un espectáculo de jerarquía, de más de cuatro horas de duración, que será amenizado por el dúo folklórico Urunday”. “El yudo, karate y arquería, han formado una base sólida en nuestro medio como deportes, a través de sus importantes realizaciones; el fisicoculturismo está incipiente en Paraná y esta sería la oportunidad de darle el espaldarazo que necesita para proyectarse dentro del consenso deportivo”.

    “Gran exhibición”, “nunca vista en Paraná”, promocionaba el afiche; así fue. Participaron discípulos y profesores de la Federación Entrerriana de Judo y de la Academia de Roberto Castañeda, 2° dan, Compañía de Arkería de Paraná, y Juan Carlos Alonso, Mr. Argentina 1967, con sus alumnos del gimnasio Atlas de Santa Fe. Los únicos culturistas locales éramos: Eduardo Echagüe, Nelson Ramírez, Rubén Alcoba y quien esto escribe.

    DESTINO Y CIRCUNSTANCIAS.
    Una sucesión de acontecimientos, incluso ajenos a mi voluntad, me hicieron debutar en Buenos Aires. Creo, como el filósofo alemán Max Scheler (1874-1928), en la armonización entre libertad y destino.

    El 1° de marzo de 1979 finalizo mis estudios en la Facultad de Ciencias Económicas (UNL) y, consecuentemente, la prórroga del servicio militar obligatorio; días después me presento en la II Brigada Aérea. De abril a junio fue la instrucción en la Escuela de Aviación Militar en Córdoba, sólo para profesionales universitarios. Si bien no pude entrenarme, la buena alimentación dispensada y los duros ejercicios militares, me mantuvieron en forma. Al superar pruebas teóricas y físicas (corrí 2.800 metros en 12 minutos; test de Cooper), egreso con el rango de Alférez en comisión. Los superiores nos llamaban con sorna “alfelimbas”, mezcla de alférez y colimbas (corre, limpia y barre).

    Tras jurar la bandera el 9 de julio, vinieron los destinos. Por comodidad y conveniencia, pedí volver acá, pero había otros planes para mí; junto a los demás colegas, fuimos al edificio Cóndor, Buenos Aires, sede de la Fuerza Aérea Argentina, en particular, a la Dirección General de Intendencia.

    GIMNASIOS PROFESIONALES.
    Busqué un gimnasio donde retomar los entrenamientos. Di con el Centro Integral de Gimnasia, del maestro Jorge Spinosa; fundado en 1978, es uno de los tres más longevos de nuestro país. Los otros: gimnasio Dimaro, de Pablo Romano, desde 1968; y el mítico Centro Integral de Gimnasia Argentino, de Osvaldo Duarte, ¡desde 1962! (Recomendación: ver la película “Mirando al cielo” – https://play.cine.ar/INCAA/producción/4496–, de Luciano Militello, documental biográfica de Osvaldo Héctor Duarte (82), Mr. Argentina Juniors 1957 y Mr. Argentina Seniors 1960).

    Spinosa fue mi único entrenador en los 25 años de carrera deportiva, y sólo por los meses que viví allá hasta mi baja. Siempre agradezco su asesoramiento y supervisión en la primera puesta en plena forma. A través del tiempo, coincidimos en algunos torneos, él también era atleta, y forjamos amistad y camaradería.

    Bastaron unas pocas sesiones con los fierros y las poses, para que me propusiera competir. Jorge eligió la fecha, sería en la segunda edición del torneo del Gimnasio Esparta, de José “Pepe” Puentes, otra gloria del fisicoculturismo y el levantamiento de potencia nacional. “Tené en cuenta que falta poco y seguramente habrá muy buen nivel técnico como el año pasado”, me advirtió, y yo, entre ingenuo y entusiasta, acepté igual. Luego supe que, efectivamente, una competición exitosa debe prepararse desde tres a seis meses antes; y tal cual, estuvo la flor y nata del culturismo autóctono, a quienes admiraba y sólo conocía por fotos en las revistas.

    MR. ESPARTA 1979.
    La preselección se realizó el mismo 11 de noviembre en la sede del gimnasio organizador, en Acassuso, como era frecuente en aquella época. La final ante el público, en el salón auditorio de los Bomberos Voluntarios de San Isidro, con 400 butacas, y hasta los accesos y escalinatas se ocuparon.

    Hubo 62 atletas en total y cinco categorías: Principiantes (30), Juniors (10), Novicios (10), Seniors (5) y Super-Seniors (7); provenientes de Bahía Blanca, Rosario, Campana, Mendoza, Paraná, Santa Fe, Corrientes y Buenos Aires.

    La revista Músculo y Salud N° 16, página 24, de enero 1980, vierte un laudatorio juicio: “El cuarto lugar correspondió a Ricardo Mangia, de excelente y equilibrada forma, y espectacular vascularidad, con un poco de color es un peligroso rival en el futuro”.
    Y el futuro fue un cuarto de siglo más, hasta 2004 en los escenarios, con alrededor de 200 presentaciones, entre 120 torneos y 80 exhibiciones.

    DESEOS DE PIONERO.
    Ojalá que la sangre nueva interesada en esta grandiosa disciplina y modo de vivir, se beneficie abrazando con infinita pasión el culturismo natural, sí, natural, sin dopajes, para convertirse en auténticos campeones y mejores personas; al estilo de la “vieja escuela”, la única. Sin ídolos de barro. Con voluntad de hierro, corazón de oro y músculos de acero. Culturismo, sí, pero con ¡alma y vida!

    “Si avanzamos seguros en la dirección de nuestros sueños y nos esforzamos por vivir conforme a ellos, encontraremos el éxito en el momento menos esperado. Sucederá indefectiblemente pues al poner todas nuestras energías en una causa justa y noble, franquearemos los límites sutiles, y nuevas, universales y más propicias leyes se establecerán a nuestro favor; o bien, las antiguas leyes serán interpretadas de modo más liberal y tendremos licencia para una vida superior”. Henry David Thoreau (1817-1862), escritor estadounidense.

    ¿Entonces? ¡A entrenarse duro que se acaba el mundo y a disfrutar la vida con fuerza, salud, belleza, energía y bienestar; en plena forma, naturalmente!

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