23.7 C
Paraná
jueves, noviembre 21, 2019
Más

    El Patito Sirirí, ese lazo con el esparcimiento ciudadano

    Enorme balcón desde donde disfrutar del río, las islas y un perfil de las barrancas, la zona del Patito es un punto de referencia clave para turistas y residentes. El área ha ido ganando jerarquía, más no el espacio donde los chicos juegan. El estacionamiento en esas cuadras es un problema serio.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO

    coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Durante décadas, el punto de la ciudad conocido como el Patito Sirirí se ha mantenido enlazado a la esfera afectuosa de legiones de niños que desde que se tenga memoria -sobre todo los sábados y domingos por la tarde- gastan la inagotable energía infantil mientras sueñan un mundo de colores entre toboganes y hamacas de distintas dimensiones, en el moderado vértigo de los subibajas, en el cíclico periplo de la retraída calesita y, fundamentalmente, en afrontar ese desafío al valor y el arrojo que es subir al intimidante robot y lanzarse en busca del arenero.

    Con el tiempo, la Provincia ha realizado inversiones de envergadura que jerarquizaron la zona: el Centro Cultural La Vieja Usina (donde además funciona el Instituto de Discapacidad y el Instituto Audiovisual), sobre Gregoria Matorras -la continuación de Corrientes, más allá de Moreno-; y, la más reciente, el Centro Provincial de Convenciones, en los primeros metros de San Martín, con aportes del Instituto del Seguro. Fundamentalmente por lo que significan en materia infraestructural, son espacios for export de Paraná, a tono con lo más distinguido de ciudades incluso de mayor importancia a nivel nacional. Lo que no se conoce profundamente es que entre La Vieja Usina y el CPC hay una calle para uso preferentemente peatonal, que vincula a Gregoria Matorras con San Martín. Ese camino es el enlace físico necesario entre estas dos unidades (LVU y CPC) que, como se sabe, pueden funcionar de manera autónoma o integradas a una unidad operativa, conforme las exigencias del evento, tal como ocurrió durante el Festival Internacional de Cine de Entre Ríos.

    Es de destacar que el aporte de los distintos contingentes de usuarios ha multiplicado un movimiento de personas de todas las edades, en distintos momentos de la jornada, ya sea en días hábiles, fines de semana o feriados, en este sector del Parque. Esto – que ya es una buena noticia- acaso podría potenciarse si una iluminación pública adecuada sacara de cierta penumbra las primeras cuadras de Gregoria Matorras (hacia el río) y de San Martín (hacia el centro).

    Es difícil no dejarse llevar por las panorámicas que ofrece este mirador. FOTO: Marcelo Miño

     

    DETENIDO

    En ese contexto, el Patito Sirirí ha quedado relegado. Como tantos otros espacios similares que están bajo gobierno de la Municipalidad, hay juegos rotos y mezcla de conjuntos de distintas épocas (se tiende a evitar el uso de metal, en beneficio del plástico reciclado); los areneros están desmadrados; hay bancos, acaso insuficientes, más allá de que muchos deciden sentarse sobre la gramilla; y la dotación de árboles y arbustos luce un desequilibrio tal que, donde el sol impacta con mayor ímpetu, es donde hay menos sombra disponible.

    Cruzando Gregoria Matorras, hacia la barranca, hay amplios miradores, dispuestos en terrazas que ayudan -de paso- a contener el terreno. Hasta un fotógrafo iniciado puede obtener alguna toma inolvidable de ese paisaje magnífico.

    Desde ahí, la costanera baja es la rotonda gigante del Puerto Nuevo, el río que sucede, las islas que lo ven pasar, el hormiguero de caminantes y corredores que peregrinan por el paseo ribereño.

    Por un camino en zigzag, se puede bajar desde allí hasta Laurencena, que a toda hora es un ir y venir de rodados de distinto porte: bicicletas, motos, autos, camionetas y camiones. Las breves escaleras para el cambio de nivel son de hormigón, pero el sendero que las vincula es de suelo natural, lo que afea el aspecto y dificulta su uso, sobre todo si ha habido alguna lluvia reciente. Pese a lo señalado, la apropiación ciudadana de estos espacios es notable.

    Abrazan al Patito Sirirí las curvas y contracurvas de Gregoria Matorras que, a esa altura, tiene un único sentido de circulación y un ancho respetable. Antes pasó por La Vieja Usina y más allá de la sinuosa traza, enlazará con San Martín (notoriamente más angosta) para saludar el CPC y buscar nuevamente el centro. La toponimia de toda esa zona le da un realce majestuoso al Parque.

    Un grave problema estructural en este sector de la ciudad es el estacionamiento. Se dirá que no es diferente a lo que ocurre en todo el micro y macrocentro, lo que es completamente cierto; pero corresponde detenernos especialmente para destacar la enorme contribución de estos espacios de sociabilidad (La Vieja Usina, el Patito Sirirí, el Centro Provincial de Convenciones) y también para reclamar que en la planificación y ejecución de áreas que signifiquen una alta congregación de personas se piense en cómo llegarán los usuarios y se prevea que estén dadas las condiciones mínimas que exige una ciudad medianamente organizada.

    A veces la costumbre hace que no percibamos el deterioro de los espacios que usamos o de su infraestructura. FOTO: Marcelo Miño.

    Lo más leído