Patronato perdió el sábado con Newell´s Old Boys por 3 a 1. Primero hay que destacar que el rival tuvo una efectividad terrible y que el equipo de Mario Sciacqua tuvo rendimientos muy malos dentro de sus futbolistas y un funcionamiento grupal que no colmó con las expectativas.

Pero ya no hay que obviar lo que viene pasando con los arbitrajes. Basta de marcar que se pueden equivocar, que son humanos. La seguidilla de penales que tendrían que haber sancionado a favor del Negro es risueña. Cinco partidos consecutivos, justo a la par de la mala racha, justo luego de un comienzo de torneo que lo tenía escapando del descenso y como animador.

En el partido reciente el que se equivocó fue Fernando Rapallini. Una mano clara de Lucas Albertengo en el área de la Lepra. El partido estaba 1 a 0 y con Patringa yendo al frente, buscando el empate. Penalazo. Pero el juez se pasó varios minutos queriendo justificarse ante el reclamos de los jugadores de Patronato, que ha esta altura piensan que les toman el pelo. Siguen siendo respetuosos y se bancan lo que está pasando. Pero alguien tiene que hablar. Los dirigentes de la institución Rojinegra tienen que llevar los videos de los últimos cinco partidos y mostrar, ante todos los dirigentes del fútbol argentino como les vienen metiendo las manos en el bolsillo. ¿Siempre en contra de Patronato se van a equivocar? ¿Alguna vez se van a equivoca a favor? ¿Hay alguna orden para bajar al equipo entrerriano? ¿Desde donde llega esa orden?

Basta Superliga de hacernos pensar mal. Baste de hacernos buscar fantasmas.

Los dirigentes Santos tienen que poner el grito en el cielo, salir a declarar en los medios, hacer ruido donde se pueda. Visualizar lo que está pasando. No van a ser ni más, ni menos llorones que otros. Es la realidad de lo que está pasando y acá, como dice la canción, “el que no llora, no mama”.

 

LOS OTROS ANTECEDENTES. Las cinco fechas anteriores también fueron con errores groseros, siempre en contra del Rojinegro.

En Mar del Plata, cuando también perdía 1 a 0, hubo clara doble mano dentro del área del Tiburón, si, dos jugadores a la vez la tocaron con la mano. Pero Patricio Loustou no sancionó penal correspondiente. Felizmente para los entrerrianos el empate llego sobre el final. Pero si cobraban esas manos, si había un penal, si llegaba el empate por como estaba el partido la historia podría haber sido otra.

Ante Estudiantes de La Plata también se obvió otra falta, que tendría que haber sido penal. El arbitraje de Germán Delfino fue espantoso. Desde el vamos no midió con la misma vara las faltas de un lado y de otro. Terminó expulsando dos jugadores de Patrón y uno del Pincha, cuando el partido terminó en un escándalo, producto del nerviosismo en el que metió el propio juez a los futbolistas. Sobre todo a los entrerrianos, que se sintieron ninguneados durante el juego.

También en el Grella le meten la mano. Porque al hecho reciente con la Lepra hay que sumarle una clara falta a Mancinelli, en el choque que Lanús, que tuvo a Fernando Espinoza como arbitro, también haciendo la vista gorda para no cobrar un penal a favor del Negro.

El quinto hecho, tal vez el menos significativo, pero que ocurrió finalmente, fue ante River Plate en el estadio Monumental. Fernando Echenique no observó un grosero agarrón de camiseta de un defensor del Millo a un futbolista Rojinegro.

Cinco partidos, cinco penales no sancionados. Dos puntos de quince. Patronato había logrado 11 en sus primeros cinco compromisos, se alejaba de la zona roja en los promedios y disfrutaba de su estadía entre los elencos que clasificaban a copas internacionales.

 

POR: Juan Manuel López